10-3-2010 A PATADAS CON EL CASTELLANO (Y ANIVERSARIO)

          el-blog-cumple-un-ano  Empiezo por el final del título: este Blog cumple un año. ¡Felicidades! Sobre todo felicidades a los que le dais sentido leyendo cuanto en él se escribe y, aun más, escribiendo comentarios en las distintas secciones. Ésta, a la que llamé “Con permiso”, ha cumplido doce meses desde que a mediados de marzo del año pasado publiqué el primer artículo sobre la crisis económica: en ella seguimos pero no cabe duda de que estamos en el tramo de salida. Cumplir un año siempre justifica introducir algún cambio, aunque sea pequeño. Me conformo con tres nimiedades: he sustituido en el título del artículo el mes por la fecha exacta en que lo cuelgo, de este modo asumo una mayor flexibilidad periódica de publicación, de forma que en un mismo mes podrá haber más de un artículo. Démosle  dinamismo a la criatura. También pretendo ser más flexible en la longitud de los artículos: serán largos cuando se precise pero podrán ser comentarios cortos sobre algún asunto de actualidad. Lo que no quiero que cambie es vuestra participación. Animaos a opinar, criticar, debatir, decir lo que pensáis, lo que queréis, lo que os parece bien o mal. Proponed temas para que yo los afronte en futuros artículos. Esta es una mesa camilla virtual. Yo sólo pongo los cafés.

 

            Y pasemos al contenido de este mes. Amo mi lengua, el castellano o español, no sólo porque ella me permite pensar, comunicarme, soñar o aprender, sino porque me parece bellísima, culta y universal. Por ello me duele como patada en la espinilla el maltrato al que la someten quienes justamente viven de ella como instrumento de su trabajo: políticos y periodistas, especialmente. Las lenguas deben estar vivas e incluir términos nuevos cuando aparecen conceptos, objetos o técnicas que antes no existían. Pueden importar términos de otras lenguas si es preciso, como siempre ocurrió. El español actual se construyó básicamente con los ladrillos del latín, el griego y el árabe. Pero es innecesario, espurio y malsano cambiar los significados de las palabras sin necesidad, sustituir unas por otras indebidamente, desterrar unas por el uso machacón y empobrecedor de otras o inventarse femeninos horrendos de palabras de género neutro. Aquí sólo pretendo presentar un pequeño muestrario, mínimo, de algunos ejemplos de cuanto digo. Son muchos más; pero sirvan estos como desahogo y divertimento.  

             Empecemos por los absurdos femeninos: todos los periódicos, repito todos, y  cuantos hablan en los medios dicen errónea y machaconamente presidenta y vicepresidenta al referirse a la mujer que ejerce tal cargo. Presidente es el participio presente del verbo presidir, y sólo tiene una forma: presidente, referido a la persona (hombre o mujer) que ejecuta la acción del verbo, o sea, presidir. Del mismo modo que manifestante (y nunca dicen manifestanta) es quien manifiesta o se manifiesta, contrayente, él o la que contrae, matrimonio por ejemplo, suplente, quien suple, ejerciente, quien ejerce, y así ciento y la madre. Pues no, aquí erre que erre con presidenta y vicepresidenta. 

            Otro tanto podemos decir del horripilante jueza. Pero, ¿acaso decimos que es saludable tomar todas las mañanas una nueza? Y nuez, sin a final por supuesto, es un fruto seco del género femenino. Así que juez debe usarse sin cambiarlo en función de si es mujer u hombre quien dicta sentencia. El juez, la juez. Igual que el fiscal, la fiscal; el edil, la edil; el concejal, la concejal. De hecho decenas de palabras acabadas en a pueden atribuirse al hombre: persona (no persono; decimos: este hombre es una excelente persona); articulista, dentista, atleta, oculista, periodista, y así casi todas los oficios y profesiones. A nadie se le ocurre acabarlos en o cuando se refieren a los ejercidos por varón. Reconozco que el Diccionario de la RAE ha debido aceptar algunos de estos usos porque esa es su función: recoger los usos frecuentes y extendidos… aunque sean una chapuza.

          patadas-al-castellano  Y ya que andamos hablando de género, dos exabruptos más. La denominación oficial de violencia de género a esa ley, ya tristemente popular, que debió llamarse violencia doméstica, familiar o de sexo, porque género, en español, sólo se refiere al gramatical y no al otro; la Academia lo aconsejó así pero los políticos se pasaron el consejo por el arco del género. El segundo vicio que va cundiendo es confundir el editorial (artículo de fondo de una publicación) con la editorial (empresa editora de libros o periódicos). Cada día son más los periodistas, incluso directores de medios, que hablan de la editorial, en femenino, para referirse al artículo de opinión de un medio. ¡Lamentable! Un matiz diferenciador de nuestro rico idioma que se tira al vertedero.

            Más grave encuentro, por ser de los más al uso, el entierro del verbo “oír”, asesinado alevosamente por “escuchar”, como si fueran sinónimos puros. Por desgracia, esta epidemia  ha calado también en las gentes de la calle, pero nació en boca de los sabelotodo. Son tan distintos que se puede oír sin escuchar y viceversa: escuchar sin oír. Si durante la noche, antes de dormir, oigo inesperadamente un ruido extraño, es obvio que no estaba escuchando, porque este verbo, escuchar, implica prestar atención auditiva. Lo oí, pero no lo estaba escuchando. Temeroso por ello, presto atención por si se produce nuevamente el ruido, pero ya no se repite: escucho durante unos instantes (concentro mi atención en el sentido auditivo) pero ya no oigo nada. Pues otro matiz al cementerio: ahora no te escucho se te ha ido la cobertura; me estoy quedando sordo porque escucho fatal… ¡Mudos deberían quedarse!

         manuales-de-estilo   Disfruto con las explicaciones sencillas, limpias y clarísimas que suelen hacer los paisanos del mundo rural a quienes acercan la alcachofa cuando ha ocurrido algo en su pueblo. Sin pedantería, sin excrecencias. Detesto las vulgaridades, con penosa vocación de cultismo, de políticos, periodistas y demás “agentes sociales”. Ese empachoso lo que es que se cuela en cualquier parte de la oración y que siempre está demás: vamos a ocuparnos de lo que es la limpieza de las playas. Ese absurdo e impropio infinitivo al comienzo de frase: decir que…, terminar diciendo que…, cuando ya en párvulos aprendimos que el infinitivo es un modo impersonal que sólo puede usarse en función de sujeto con o sin artículo (el buen “hablar” es un arte…) o de complemento de un verbo en modo personal (quiero “mencionar” especialmente a…). Ese mal uso del genérico efectivos atribuyéndole número exacto y referido a las personas de un cuerpo o servicio que realizan una acción: acudieron en su auxilio siete efectivos; efectivos es el conjunto de personas, equipos y material puesto a disposición de un fin concreto; es plural siempre y no puede cuantificarse ni hacerse sinónimo directo de agentes, bomberos, policías, o simplemente personas. Es correcto decir esta agua y no este agua, mucha agua y no mucho agua, aquella arma y no aquél arma. Es correcto decir delante de mí o detrás de ti y no delante mía o detrás tuyo. Los cuerpos humanos, por efecto del fuego, se carbonizan (el tejido se convierte en carbón), no se calcinan (sólo los minerales se reducen a cal por efecto del calor). Deber de más infinitivo implica duda, incertidumbre o probabilidad y no obligación: los periodistas deberían usar adecuadamente el lenguaje, no es correcto decir deberían de usar

            No os aburro más pero la lista es mucho más larga. Quien mal habla o escribe difícilmente podrá pensar rectamente. Sólo mediante el lenguaje estructuramos los pensamientos y las ideas. ¡Feliz primavera!     

7 Comentarios

  1. Ramón
    Mar 22, 2010

    Para Seli:
    Esto es como cuando José María Aznar dijo aquello de “quién es usted para decirme cuánto vino he de beber”.Si empezamos por la anarquía gramatical, podemos llegar a la anarquía total. Porque eso de que “el pueblo, y en él sus jóvenes, son los que mandan” es pura demagogia.
    Las reglas hay que cumplirlas. Me imagino que a muchos jóvenes les gustaría que se rebajara el nivel de alcohol para conducir, el nivel de exigencia para entrar en una facultad, el precio de las copas, la gratuidad de todo lo cultural etc, etc, etc.
    Soy una persona de mente abierta. No soy contrario a los nuevos “palabros”, entiendo la lengua como un “ente” vivo que tiene que seguir creciendo. Eso es una cosa, otra es que,si existen unas reglas, cumplámoslas. Hay que armonizar la escritura para que todos podamos entendernos.
    Respecto a si incapacita para obtener un diploma, lamentablemente no. Tenías que ver como se expresan y escriben los recién diplomados en Magisterio. Da miedo que tengan que enseñar a las futuras generaciones.

  2. Seli
    Mar 19, 2010

    Querido Luis:

    Primero seguir felicitándote por tu blog y por tus comentarios.
    Tus escritos son buenos y tus pensamientos también, aunque, permíteme que discretamente difiera de vuestros comentarios.
    Por supuesto que admirable saber cuando va “b” o “v” y saber expresar nuestras ideas y pensamiento con la certeza de si delante del nombre va “el” “la” “lo” o “consigo” es una sabiduría muy digna de ser valorada.
    Adelaida suspende y deja de leer un examen cuando hay alguna falta de ortografía, pues pienso que se puede cometer una pequeña injusticia, pues quizás quien ha hecho el examen tenga mucho que decir y lo que dice sea muy interesante independientemente de que haya cometido la errata de poner una falta ortográfica.
    Yo me considero una persona medianamente culta, y se que tengo mucho que decir y por supuesto tengo muchos pegamientos, pero en la ortografía dejo mucho que desear, es una dolencia que padezco desde pequeña y que puede ser hereditaria. ¿Estoy desahuciada por esto?. Este comentario no lo estaría haciendo si no tuviera la seguridad de que Word me lo corrige.
    Ramón, quizás tu antiguo profesor de geografía al suspender por las faltas de ortografía privo algún alumno de ser un buen matemático, un buen geólogo, un buen dibujante o quien sabe cualquier profesión que el arte de cometer errores ortográficos nos incapacite para obtener un diploma.
    Mi marido siempre habla de la facilidad y simplicidad del idioma ingles para expresarse, quizás nuestros jóvenes estén preparando el camino para hacer que el castellano sea menos complicado con la ortografía.
    El pueblo y en el sus jóvenes son los que mandan.

  3. Luis Domingo
    Mar 12, 2010

    Miguel Delibes: el castellano.
    Dos días después de haber escrito el artículo de este mes, ha fallecido Miguel Delibes. Obviamente cuando lo escribí no sabía del empeoramiento de su salud pero parece una premonición. Delibes, el castellano; el castellano de nacimiento y vocación y el castellano mejor escrito de todos los tiempos. He leído más de la mitad de su obra; alguno de sus libros, como El Camino, hasta cuatro veces. Tal es el gozo que me procura su pluma. En la Real Academia ocupó el sillón “e” minúscula. Si hay un tiempo y un espacio tras la muerte, podrá elegir entre el de la sabiduría y el de la bonhomía. Que su prosa nos guíe a cuantos le admiramos.

  4. Jose
    Mar 12, 2010

    Un poko de coña no viene mal. Estáis todos tan serios…yevais razon en todo lo ke decis, llo añado ke ecima aora nos ponen el la tv, en los informatibos meteorologicos de la 1 los nomvres de las poblaciones gayegas, catalanas y algunas baskas en sus propias lenguas. en las baskas no en todas ni en las balencianas. pero vueno, no es un informativo nacional?. aaa las incoreciones politicas i periodisticas. No sé si me ha quedado bien. Un abrazo.

  5. Pepe
    Mar 11, 2010

    ¡¡Estocada!! Muy buen artículo, Luís. La verdad es que estamos asesinando entre todos nuestro bello idioma. Como sabes por mi trabajo trato mucho con inmigrantes y me sorprendo a diario con el manejo del español que hacen los latinoamericanos. Compartimos el idioma, pero tengo comprobado, que aunque el inmigrante tenga un muy bajo nivel educativo, tiene un nivel de vocabulario y un dominio de la lengua que aquí ni muchos periodistas tienen. Estamos dejando caer muchas palabras en desuso y acabando con los matices, al estilo anglosajón, que con muy pocas palabras lo dicen todo. Creo que tema aparte es la manipulación política de la lengua, con aquello de la violencia de género (he llegado a ver folletos con el título “¿Quién es víctima de género?”), del Girona y Lleida -respetables palabras catalanas- que no deben sustituir al Gerona Y Lérida, como también recordó la RAE.
    A ver si es verdad y se ponen de acuerdo nuestros políticos para rescatar a la educación del pozo donde la estamos metiendo -aunque no soy optimista al respecto- porque de nada vale que sea obligatoria hasta los 16 años si su calidad es cada vez peor.
    En honor a los matices de nuestra lengua te hago una puntualización, pinchado también por la vena miliciana…la expresión “aquel arma” creo que es válida en el caso de que nos refiramos a las diferentes armas que componen los ejércitos, esto es, caballería, artillería, infantería, ingenieros…
    …Y por último, gracias a tu optimismo, que valoro más sabiendo que eres economista, afirmando que estamos en el tramo de salida de la crisis…Ojalá.
    Un abrazo.

  6. Adelaida
    Mar 11, 2010

    ¡¡Tocada!!
    Cuando hago un comentario en un blog, intento ser mas breve que el autor. Esa es la diferencia entre un artículo y un comentario.
    En esta ocasión será difícil, como profesora de Universidad me siento abochornada cuando mis alumnos hacen faltas de ortografía (verbo haber incluido) no leo mas, suspendo directamente. Se puede saber poco o nada de empresas de radio o de planificar campañas publicitarias, pero al castellano ¡¡ni me lo toquen!!
    Los medios de comunicación tienen un documento que se llama Manual de Estilo, ahí se recogen muchas de las normas de redacción, no entraré ahora a hablar de ello. Alex Grijelmo hizo el del País, Felix Madero el de Onda Cero y así hasta un buen número de grandes profesionales que lo han intentado. Supongo que se lo entregan a todo el que entra en la redacción, pero a estas cosas se llega con la base aprendida y después se toma el manual como libro de cabecera. Eso les pido a mis alumnos que hagan, años después compruebo que he clamado en el desierto.

  7. Ramón
    Mar 11, 2010

    Querido Luis:
    ¡Por fin! Esta vez, y sin que sirva de precedente, suscribo tu artículo de la “a” a la “z”. Has dejado atrás tu demagogia barata para dar paso a tu siempre lúcida capacidad intelectual. Un artículo mordaz y didáctico a la vez. ¡Chapeau!
    Los que, como tú, estuvimos en párvulos y no en primaria jugando con plastilina, aprendimos a esa edad en que el cerebro es una esponja y asimila todo, que la “b” con la “e”, “be”. Nos enseñaron las reglas gramaticales, que delante de la “p” se pone “m” y no “n”, incluso la, ya perdida, diferenciación de la “b” y la “v” (Ya sabéis, “la lluvia en Sevilla es pura maravilla”)
    Nosotros, los nacidos en plena agonía franquista, leíamos aquellos maravillosos libros juveniles: “Los Cinco” de Enid Blyton, “Los Hollister” de Jerry West…Lectura que nos trasladaba a otros países y culturas, implicándonos en aventuras que nos permitían abstraernos de esa España en blanco y negro.
    Con la explosión de la pubertad, pasamos a devorar las novelas de misterio de Agatha Christie intentando, siempre sin éxito, averiguar la identidad del asesino.
    Un paso más en el escalafón fueron las “Selecciones del Readers Digest”. No me avergüenza admitir que tuve verdadera pasión por las novelas de bolsillo del “Far West” y por las de espías en plena guerra fría.
    Sí, eran otros tiempos en los que nos regañaban por tener la luz encendida y nuestra pasión por la lectura nos llevaba a leer bajo las mantas con una linterna.
    ¿Que por qué cuento esto? Porque, querido Luis, pretendo ir un paso por delante de ti. Protestas, y con más razón que un santo, del uso fraudulento de la lengua. Yo, además de adherirme a tu protesta, añado la mía: Se ha perdido la corrección gramatical, las bes, las uves, las haches…Todo lo que no corrige el corrector ortográfico del Word, no lo corrige nadie. Recuerdo con respeto a un taciturno profesor de geografía e historia en el primer curso del ahora extinto BUP que, a la tercera falta de ortografía en sus exámenes, directamente dejaba de leer y, por lo tanto, suspendía. Eso obligaba a un ejercicio de perfección, a un esfuerzo añadido que nunca sabré agradecer bastante.
    Sinceramente, no entiendo la educación actual y espero se logre ese pacto por el que aboga el ministro Gabilondo, porque lo que no es de recibo es la forma de expresarse y escribir de las nuevas generaciones. Y el problema es que, además, puede resultar altamente contagioso. Por ejemplo, a mí que soy crítico hasta la exasperación con cualquier nimia falta por la sencilla razón que me hace daño a la vista, hay veces que tengo que releer una palabra para darme cuenta que está mal escrita porque mi vista se ha ido acostumbrando a verla mal escrita. ¡Si hasta los periódicos, incluso en portada, asesinan la gramática! Periodistas, maestros, altos ejecutivos…todos unidos por el mal uso del lenguaje de Cervantes.
    Ya. Y ahora me contaréis eso de los mensajes de móviles (K TL STS?), los chats con aquello de que lo importante es la comunicación, bla, bla, bla. Cierto es que la era digital da más importancia a lo visual, hay incluso expertos que aseguran que los juegos de las “Nintendo”, las “Wii” y los “on line” (por cierto, tema aparte los anglicismos) fomentan distintas habilidades. Yo creo que estos juegos fomentan la falta de imaginación y el autismo. Estamos criando monstruos sociópatas, egoístas, intransigentes y carentes de valores. Ah, y analfabetos.
    Vamos, que después de haber desterrado la dieta mediterránea por la más sana dieta “made in USA” (léase comida rápida plena de grasas) y haber conseguido que la obesidad infantil alcance, por fin, el porcentaje americano, estamos a punto de conseguir igualarnos en cultura. Cosas de la globalización.
    Ahí te dejo, querido Luis, varios temas abiertos a tu opinión. Sabes que me gusta complacer a mis amigos.
    Ramón.

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