20-2-11 Con “E” de Economía

Ecofeminismo: ¿y eso, qué e lo qué e?      Intento últimamente separarme de la actualidad para tratar en estos artículos cuestiones menos perecederas pero no me lo ponen fácil. A nuestros ínclitos gobernantes se les ocurren ideas que ni al que asó la manteca. Hoy dedicaré sólo este primer párrafo a la última de las que he tenido noticia para luego seguir en la línea de los últimos artículos publicados. Cuatro consejerías, -cuatro-, de la Junta de Andalucía: Presidencia, Medio Ambiente, Hacienda e Igualdad, ahí es ,  han participado en la elaboración y edición de una guía con el siguiente objetivo: “propiciar el conocimiento de la perspectiva ecofeminista y potenciar el lenguaje periodístico desde una perspectiva de género medioambiental”. ¡Con un par! No dice la noticia ni cuánto nos ha costado la parida a los residentes en esta bendita tierra, ni cuántos y cuántas memos y memas, cansinos y cansinas, pelmos y pelmas, cursis y cursas, nazis y nazas, y sobre todo, cuántos y cuántas gilipollas y gilicoños habrán participado en semejante perla. ¿O tendremos que empezar a decir gilipollos y gilicoñas? Me rindo, lo juro, me rindo.

            Y ahora a lo nuestro, a la reflexión y al estímulo de las neuronas. Tranquilos, mis queridos amigos Adelaida, Ramón, Jesús, Antonio y Pepe; tranquilos, lo de dejarme atropellar por una Mikado era una evidente y provocadora boutade. Como lo era la solución apuntada para solucionar el problema de las pensiones: palmarla antes. Ahora bien, los análisis de la situación que llevaban a proponer esa esperpéntica solución eran totalmente reales. Me pide Pepe que, como economista, no me quede en el catastrofismo y que procure apuntar también soluciones. Y a quien está viviendo en el año 1389 (leer su comentario en mi artículo anterior) no se le puede negar deseo alguno. Así que pondré la mejor de las intenciones pero no aseguro resultados muy esperanzadores.

            Comienzo por compartir con vosotros que me siento vivamente espoleado por los acontecimientos que se están sucediendo en nuestro planeta. Considero que nos está tocando vivir un tiempo irrepetible, diferente, apasionante, imprevisible, estimulante y, en cierto modo, estremecedor. Dejemos aparte las bajezas y majaderías con que nos regalan los fatuos que en la actualidad abundan más que las abejas.

Virus de la gripe A   Partamos de que todo ser vivo contiene dos instrucciones genéticas básicas: sobrevivir y perpetuarse como especie. De ahí vienen los equilibrios espontáneos del ecosistema, no siempre bien comprendidos. De ahí vienen los desequilibrios que la manipulación del hombre provoca en el ecosistema, una veces con buena intención y otras con propósitos aviesos. Sólo tengo una duda que nadie me ha sabido aclarar respecto a este destino genético primario: ¿por qué determinados virus y bacterias se multiplican de tal manera en un huésped (planta, animal o persona) que llegan a provocar su muerte y como consecuencia la propia? Si alguien lo sabe, por favor, me apasionará descubrirlo. Pero salvo estos casos muy concretos, todo ser vivo tiende continuamente a su propia supervivencia y a la perpetuación de la especie. Esto nos llevará a tratar en el próximo artículo, espero que con serenidad por parte de todos, sobre ciertos aspectos de la inevitable xenofobia.

            ¿Y por que he titulado este escrito “Con E de Economía”, si no estoy hablando para nada de esta ciencia? Tengo mis razones. Los dos elementos fundamentales y extremadamente valiosos de la Economía son su propia definición y el concepto de Coste de Oportunidad (que por cierto traté en este Blog en el artículo de noviembre 2009). La Economía, o la Política Económica, consiste en “asignar eficientemente recursos escasos a fines alternativos”. No puede ser más corta ni más clara. Todos los recursos disponibles son escasos por naturaleza; hoy sabemos que incluso el aire puede resultar escaso, y no digamos el agua, los bosques, la tierra, los combustibles fósiles, el dinero, la vivienda, las materias primas, etc. El término eficiencia, en Economía, significa que debe procurarse la mejor ratio de las posibles entre producto obtenido y recursos empleados en él (similar al concepto de productividad). Y siempre hay fines alternativos. Lo vemos clarísimamente con los presupuestos de un país: si se destinan más fondos a defensa habrá que restárselos a educación o sanidad, o viceversa; si se aumentan para subsidios de dependencia habrá que disminuírselos a la industria, o decidirán una subida impositiva para incrementar las disponibilidades públicas aunque con ello no siempre se llegue al resultado esperado. Y así nos encontraremos con infinitas posibilidades de asignación de los recursos. Si se invierte mucho en investigación sobre cáncer se descuidarán los ensayos sobre tiroides…

            El concepto de coste de oportunidad tiene bastante relación con ello y ya lo vimos hace más de un año aquí. El coste de oportunidad de una decisión equivale al valor de la mejor opción descartada: si dejo de trabajar 4 horas a 10 euros la hora por ir a la playa, la decisión de tomar el sol y darme un baño me cuesta 40 euros. No siempre es tan fácil valorar el coste de las decisiones pero baste con saber que ninguna decisión, absolutamente ninguna, es gratis, porque decidir implica elegir y en toda elección se descartan opciones. Si no hubiera más que una opción no habría elección ni necesidad de decidir. 

            Un par de apuntes más antes de llegar a una visión menos tremenda del futuro de las pensiones que la expuesta la semana pasada. Comprobamos a diario que todas las previsiones de los expertos y analistas fallan una tras otra; como las del tiempo. ¿Por qué? No hay prueba alguna de que Ministerio de Economía, Banco de España, FMI, OCDE y las decenas de gabinetes de estudio de Bancos y otras instituciones hayan acertado en previsiones de crecimiento del PIB, del cálculo del IPC, o de la evolución futura del desempleo, incluso cuando las hacen a muy corto plazo: un trimestre, por ejemplo. Es normal: en todo trabajo prospectivo de contenido económico intervienen casi infinitas variables. Podemos seleccionar las que nos parezcan más relevantes y descartar otras, pero todas, las consideradas y las descartadas, acabarán afectando a la realidad que pronosticamos. Los modelos matemáticos, en los comienzos de la Economía, ponían el acento en el latinajo “ceteris paribus”, que quiere decir que la incidencia de una medida concreta de política económica (monetaria, fiscal, de demanda o de oferta) incidirá de una determinada forma en el conjunto de la Economía, siempre que el resto de los componentes que intervienen se mantengan fijos. Lo cual no existe en el mundo real. Por eso no debemos preocuparnos ni obsesionarnos con los cálculos a largo plazo. No sirven para mucho, más bien, apenas sirven para nada.

Mark Zuckerberg, fundador y joven patriarca de Facebook            Hace menos de 20 años no existía Internet, el correo electrónico ni los teléfonos móviles. Nadie lo predijo. ¿Podríamos entender hoy el mundo sin ellos? Hace tan sólo 27 años no había nacido Mark Zuckerberg, el fundador y joven patriarca de Facebook; hoy se comunican a través de esta Red Social cerca de mil millones de seres en todo el mundo. Nadie anticipó la caída del muro de Berlín, ni el final del Comunismo en la Unión Soviética, ni la revolución comunista-capitalista de China, ni las recentísimas y contagiosas revueltas populares en el Oriente Próximo y norte de África cuyo desarrollo es hoy imprevisible. Nadie es muy consciente, creo, de la decadencia imparable de Europa, del estancamiento, como potencias, de Estados Unidos, Canadá y las Islas Oceánicas (incluida Australia), y, en paralelo, de la emergencia veloz y sostenida de América Latina, sudeste asiático, Sudáfrica y otros países emergentes del continente negro. Dejando de un lado la letra y centrándonos en la música, me parece percibir una caída de las regiones con mayor respeto a los derechos humanos, sistemas de bienestar, y menores diferencias sociales, y un nuevo liderazgo de las áreas en las que no sólo las salvajes diferencias y la ausencia de derechos civiles son comunes, sino en las que situaciones similares a la esclavitud, en todos los sentidos, siguen vigentes. Mala cosa.

            La parte buena: sobre lo que ocurrirá con las pensiones en el año 2020, y ya no digamos en el 2050, no tenemos, NADIE, ni la más remota idea. NPI. Por lo tanto, sigamos confiando en el determinismo genético de la supervivencia y la continuidad de la especie. Es la única que puede salvarnos. En el próximo artículo hablaremos con “E” de emociones.

5 Comentarios

  1. Pepe
    Mar 2, 2011

    Querido Luís:
    Me quedo con aquello de Ramón de “Con E de Escepticismo”…me ha gustado…aunque como escéptico soy más agnóstico que ateo. Pero como también soy un optimista irredento, prefiero mirar con mejores ojos a la realidad, confiar en lo cíclico de nuestro sistema y esperar en que pase el momento de bajón…Eso sí, también espero que cuando toque remontar no nos gobiernen los inútiles que si no nos han llevado al abismo sí han ayudado a que la caída fuera peor.
    Es cierto que en este mundo hacen falta muchos cambios en los sistemas políticos y económicos para que esa inmensa mayoría que no vemos, que no tiene nuestros problemas, sino otros mucho más simples como sobrevivir, empiecen a contar en la Historia, con mayúsculas…quiero pensar que lo conseguiremos.
    Un fuerte abrazo desde esta tierra hostil.

  2. Jesus y Mercedes
    Feb 25, 2011

    Hola Luis:
    Aquí te escribe el economista de su casa, que no entiende de crisis, en 28 años mi economía nunca ha estado en crisis, siempre he ganado 5 y he pagado 4, este mundo ha ido al revés, y yo sigo ganando 5 y pagando 4.

  3. Adelaida
    Feb 22, 2011

    Querido Luis:
    ¿Te has fijado en lo poco que le importan a tus LECTORAS el futuro de las pensiones? Solo yo comenté tu artículo y desde un absoluto desinterés. ?¿?¿
    Que bien explicamos los economistas lo que ha pasado, lástima que no acertemos con las previsiones. ¿O si acertamos? Ya ves, ahora resulta que el FMI si anticipó la crisis pero los norteamericanos no dejaron que se publicara, seguramente porque sabían que estaban estafando al mundo con las hipotecas basura de sus bancos. ¿Sería por eso por lo que dimitió, con gran sorpresa de todos, Rodrigo Rato? Como dice Ramón: “somos marionetas movidas por hilos invisibles”. ¿O no tan invisibles?
    Ya sabéis lo que decimos los Economistas:
    Si acertamos con las predicciones…Es ciencia. Si no acertamos…gracias a nosotros las cosas no han ido aún peor.

  4. Ramón
    Feb 21, 2011

    CON “E” de ESCEPTICISMO
    Desde que abriste esta ventana al mundo virtual has tocado muchos temas de distinta índole y condición. Discúlpame si te digo que éste, con la prosa florida que nos tienes acostumbrados, suena a “dejà vu”. Supongo que el tema es reiterativo porque sigue vigente.
    Admiro tu capacidad de síntesis cuando te cuestionas lo de los microbios y bacterias. Y me has hecho pensar que el hombre es una bacteria luchando por sobrevivir sin darse cuenta que se está cargando el cuerpo en el que habita, esto es, la tierra.
    Aclaro mi primera frase: yo, además de ateo, me declaro formalmente escéptico, doctrina que afirma que la verdad no existe o que, si existe, el hombre es incapaz de conocerla.
    Tiempo atrás dejé escrito que el capitalismo, como modelo económico, había fallado de forma estrepitosa. Y ha fallado porque los tiempos han cambiado. Antaño, los emprendedores creaban empresas y puestos de trabajo. Hoy en día, con un simple ordenador portátil y su correspondiente conexión a Internet, se mueven ingentes cantidades de dinero en transacciones que desconocemos pero que son capaces de hundir un país atacando su moneda, hacer subir el precio de los cereales, del petróleo, del oro…y así generan increíbles plusvalías. La riqueza genera riqueza se decía. Bien, sigue siendo cierto, pero sólo para los ricos.
    Los modelos macro económicos no sirven. Los gurús financieros han resultado ser meros fantoches arrastrados por el tsunami de la realidad. Ahora se lleva el fatalismo en las previsiones económicas, igual que cuando vamos al médico; nos dicen que tenemos una enfermedad y que la situación es complicada, que veremos como se desarrolla… nunca te dan esperanzas para no pillarse los dedos. Después de que la crisis les pillara a todos con los calzones bajados no desean volverse a ver con el culo al aire.
    Insisto aún a riesgo de parecer pedante: somos marionetas movidas por hilos invisibles, por poderes ocultos (terrenales, no entremos en el equívoco) que nos hacen creer que podemos decidir por nosotros mismos.

  5. guapaterro
    Feb 20, 2011

    great post, thumbs up!

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Visit Us On TwitterVisit Us On Facebook