22-11-10 Una nueva brecha: la tecnológica

     Llevo meses intentando escribir este artículo pero mi subconsciente siempre encontró un pretexto, un nuevo tema para adelantarse a él y así evitarlo. Será porque me parece demasiado serio, en exceso complejo o muy preocupante y al cerebro no le gustan las complicaciones. Así que de hoy no pasa. Sé que se me quedarán perdidas en mi vetusto bosque de neuronas muchas de las ideas que quería compartir con vosotros pero tampoco deseo que estos encuentros más o menos quincenales con mis amigos se hagan infumables.

            Comenzaré diciendo, quizá no por primera vez en esta ventana, que soy usuario muy precursor de la tecnología: ordenador cuando aún era una palabra poco común, Internet y correo electrónico cuando apenas unos centenares de personas habían oído hablar de ello, teléfono móvil desde que pudieron sujetarse con una sola mano. El hecho de tener un Blog en la Red es un buen exponente de que no soy ni enemigo ni renegado de la tecnología, por lo tanto le atribuyo muchas ventajas para el mundo de hoy y le concedo la virtud de ser el motor del avance imparable en muchos campos del saber y del hacer: gestión, comunicaciones, medicina, transporte, etc.

            Sin embargo, lo que me interesa subrayar hoy son sus riesgos, sus paradojas y sus inconvenientes y no necesariamente por ese orden. Las paradojas no provienen de la propia tecnología sino de su velocidad de avance y cambio con relación a los que se echan en falta en otros aspectos más vitales para la supervivencia y el bienestar de los humanos. Hechos recientes como la maldición de los habitantes de Haití, de Indonesia, de Tailandia y de tantos países del Este o de África, nos gritan y zarandean cada día al contemplar escenas que más nos parecen sacadas del tiempo de la caverna: cadáveres desnudos en medio de la calle sin que nadie depare en ellos o, peor aún, miren para otro lado, personas, ganados y casas cubiertas de fantasmagórica ceniza volcánica, gentes que caminan por sus pueblos con el agua sucia hasta la cintura acarreando niños, ropas o enseres, el viejo hedor del cólera arrasando por miles a esos haitianos que han sufrido un terremoto y un huracán en el mismo año sin que ninguna ONU, OTAN, UE, FMI, EEUU, ni cuantas siglas de poder y alta tecnología puedan o quieran hacer nada por evitarlo…

            La vieja Ley de Pareto que estudiamos los economistas nos hablaba de la repetida relación 80/20: las empresas suelen dedicar el 80% de sus esfuerzos para conseguir el 20% de los resultados, y viceversa; el 20% de la población dispone del 80% de los recursos, y viceversa; en los consejos de administración y de ministros se dedica el 80% del tiempo para tratar temas que representan el 20% de las necesidades o su repercusión, y viceversa; seguramente en las familias y en las parejas se usa sólo el 20% del esfuerzo en alimentar el amor o la convivencia, y viceversa. Este fin de semana he sabido de fuente fiable que en el uso de los recursos mundiales ya hemos “mejorado” la relación: el 18% de la humanidad consumimos el 82% de los recursos mientras que el 82% de los pobladores del planeta, casi seis mil millones de seres, sólo tienen acceso al 18% de los recursos.

            En España disponemos de más de 53 millones de teléfonos móviles cuando entre nativos y llegados no sumamos 46 millones, es decir que tenemos más de un móvil por persona, aparte de que el 80% de la población tiene además un teléfono fijo. La PDA, agenda electrónica de la que quizá muchísimos ni siquiera hayan oído hablar aún, ya está prácticamente en desuso con menos de ocho años de vida en sus teclados. Con un teléfono móvil de última generación (última por hoy, lunes) podemos comunicarnos, obtener fotos y vídeos, leer la prensa, ver la televisión, contratar viajes, hacer compras, transferir fondos, seguir una ruta por cualquier lugar del mundo, contemplar cualquier edificio incluso en muchos casos con sus habitantes dentro, vender y comprar en Bolsa, estafar, engañar, chantajear, abrir coches ajenos, hacer explotar bombas remotas… A mí me avergüenza reconocer ante determinados prójimos que mi móvil tiene tres años de antigüedad y que uso agenda de tapas de piel y hojas de papel, por semanas, que archivo año tras año y, en cierto modo, me sirven de diario íntimo desde 1972. A pesar de ello noto que cada vez escribo con más dificultad porque los dedos ya están más hechos a teclados que a lapiceros (¡qué antigualla!) o bolígrafos, no digamos nada a plumas estilográficas. Yo aprendí a escribir con palillero, plumilla y tintero; muchos ni sabrán que es todo eso, mientras millones de personas mayores y no tan mayores son nuevos analfabetos funcionales en el competitivo mundo de hoy. Hay miríadas de niños, adolescentes y jóvenes que apenas se comunican con otros salvo por Facebook, Tuenti o Twitter, con todos los riesgos implicados.

            Mi buen amigo Javier, en sus gloriosos 50, un avanzado a su tiempo, uno de los pioneros de la revolución tecnológica en Europa, que se ha ganado confortablemente la vida con ello, lleva más de medio año viviendo en la prehistoria: en uno de los hospitales pioneros de la capital de España, en una sencilla revisión colonoscópica le extrajeron un simple pólipo con tan buena suerte que le perforaron el intestino; ha pasado meses con una bolsa adherida al costado abdominal por donde expelía lo que otros solemos hacer por otro orificio; nadie le explicó, le recomendó o le enseñó a manejar tan “avanzado” instrumento, tuvo que padecer durante semanas el científico sistema de prueba-error, en una actividad en la que cada error no era precisamente agradable. Al fin, le han unido, una vez conseguidos los parámetros sanguíneos esperados, el tubo de escape a su salida natural, en el mismo prestigioso hospital: lleva seis semanas sin digerir lo que come y sin controlar su expulsión, amén de envenenarse a calmantes para sobrellevar los dolores. De consulta a consulta del cirujano pueden pasar semanas, de prueba a prueba para comprobar la evolución lo mismo. En Madrid, en España, en la Unión Europea, en donde se trasplantan no sólo riñones y corazones, sino caras y piernas, en el modelo mundial de la organización de trasplantes de órganos. Pero esto sale en los medios y en las publicaciones científicas y la tripa y el culo, con perdón, de mi amigo Javier sólo procura verlo él para no sentir vergüenza ajena.

  Alta tecnología          Lo cuento porque me parece un exponente perfecto de lo que nos ocurre hoy con la tecnología: cagamos sin digerir. Se nos sale la mierda (toda la chatarra obsoleta que contamina el entorno) sin apenas haberlo usado, sin amortizar su coste, sin agotar ni mucho menos sus posibilidades y aplicaciones, sin saborear nada, por ejemplo cuando viajamos porque lo que nos importa es sacar miles de fotos para no volverlas a ver nunca pero sí agobiar a nuestras familias y amistades con vídeos y CDs inundados de muralla china, Tag Mahal,   pirámides egipcias, Pan de Azúcar, cataratas de Iguazú, aunque no conozcamos el pueblo de al lado, ni siquiera el nuestro, aunque no demos los buenos días al vecino, aunque no escuchemos a quienes nos quieren decir algo, a veces quizá, incluso algo que deseamos escuchar: por ejemplo, “eres el ser más importante en mi vida”. Cagamos sin controlar el esfínter; la velocidad del consumismo, la prisa con la que se nos ceba de lo que ni siquiera hemos pedido, deseado o necesitado, nos impide ensalivarlo, saborearlo, digerirlo, nutrirnos, enriquecernos por dentro, crecer, sentir. Sólo tragamos a toda prisa y cagamos sin parar, como mi amigo Javier, un héroe acomplejado en medio de la puta tecnología.

5 Comentarios

  1. Javier
    Dic 2, 2010

    Querido Luis:

    Permíteme, al ser nuevo utilizando tu blog, que te agradezca la ilusión al crearlo y el esfuerzo para mantenerlo vivo. Permíteme también que te felicite por los contenidos. Me encantan la forma y el fondo de esos pensamientos que compartes quincenalmente con nosotros.

    Estoy totalmente de acuerdo en que derrochamos una cantidad ingente de recursos planetarios en crear y destruir tecnología, muchas veces sin tan siquiera haberla utilizado. Pero no debemos olvidar que todo tiene un precio. El beneficio por la venta de agendas electrónicas justificó la inversión para el desarrollo de la tecnología que unida a la de la telefonía móvil y al tratamiento digital de la información, nos permite disfrutar en nuestras manos de pura ciencia ficción.

    Para ello se han fabricado millones de teléfonos que se han vendido a millones de usuarios que han tenido que sufrir que las llamadas de teléfono normales se corten continuamente. Sacrificio cargado de frustración a cambio de poder leer el correo electrónico en cualquier sitio, o incluso, ver el parte meteorológico en medio del mar, bueno si el mapa no esta hecho utilizando formatos no soportados por el dispositivo debido a desavenencias económicas entre compañías.

    Permíteme también utilizar tu blog para extender tu reflexión a los criterios, opiniones y modas que al igual que la tecnología tienen un coste altísimo de implantación y luego hay que emplear otro montón de recursos para borrarlas como es el caso del tabaco o del sentimiento de poder como algo bueno y deseable.

    El otro día pude disfrutar del cariño de Adelaida y entre los muchos temas que surgieron en nuestra conversación, me comentó que estaba buscando un libro titulado Bye Bye marketing. Ella como gran precursora de tendencias que es, empieza a divulgar una realidad. El Marketing ha muerto Confiemos que con él mueran la venta de productos inútiles, y el sentimiento de no poderse morirse sin tener una foto en las Pirámides de Egipto, aunque nos cueste una diarrea.

    Nunca imagine que la historia de mi tubo de escape fuese a aparecer por Internet. Pero me alegra que por lo menos haya servido para poder decirle al mundo que tenga cuidado, ya que la frase que se va extendiendo de… “por descartar” como justificación a la realización de un acto medico, puede llevarnos a ser literalmente descartados.

    Luis, en tu última frase proclamas al mundo que me consideras, y cito literalmente, “un héroe acomplejado en medio de la puta tecnología”. Me gustaría expresar mi opinión

    Me enorgullece que me consideres un héroe, no me siento acomplejado ni tan siquiera por haberme tatuado el cuerpo involuntariamente con unas cicatrices nada agradables a la vista y no creo estar en medio de la “puta tecnología”.

    Me siento afortunado de tener a mi disposición tecnología que me permite, sin moverme del sofá, viajar por el mundo, comunicarme gratis con mi hijo viendo la cara que pone y el sitio en el que esta, componer música teniendo una orquesta a mi disposición, analizar mis finanzas y ver una película de Mr. Bean. Todo esto gracias al sitio y al memento en el que he nacido .

    Me encantaría aportar mi granito de arena al bienestar de la humanidad y tu blog me parece un medio muy bueno, que usa tecnología que a veces hay que sufrir. ¡Todo lo que merece la pena cuesta!. Así que, por último permitidme deciros dos cosas:

    No cambies el sistema operativo de vuestro ordenador si no encontráis que haya algo que no podéis hacer con el sistema actual. Cuanto mas tiempo pase mas maduro estará

    Si os dicen que es bueno hacerse una colonoscopía no os la hagáis. Pese a que estamos en el año del cáncer de colon. Puedes acabar con el intestino cortado y por desgracia en ese tema, la tecnología es aun muy precaria.

    Saludos a todos

    .

  2. Adelaida
    Nov 30, 2010

    Ya sabéis que no me gustan los comentarios largos y el que colgué ayer ya me lo parecía.
    Hoy os dejo el enlace a este artículo de El País,sobre el tema del que hablamos. Muy interesante.

    http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Dame/movil/inteligente/movere/mundo/elpepisoc/20101120elpepisoc_1/Tes

  3. Adelaida
    Nov 29, 2010

    Acabar con la mayoría de los paseos al banco, a la seguridad social, a Hacienda, a RENFE, comprar fruta y verdura en su punto por Internet. Contacto frecuente con los amigos, está el teléfono pero nunca es buen momento para llamar y va pasando el tiempo. Acceso a una información que antes estaba reservada a unos pocos, aunque hay que hacer una purga previa, entre lo que vale y lo que no. Eso también es tecnología.
    No debemos caer en la demagogia, por tener un menor grado de desarrollo tecnológico no se va a acabar la injusticia en el mundo, por que yo coma menos (que no me vendría mal) no van a comer caliente tres negritos de centro África.
    La tecnología acerca la cultura a pequeñas aldeas, que ahora las conectan con una escuela de distrito vía satélite y los niños no tienen que andar kilómetros para llegar al colegio. Eso, los que iban.
    La vieja Ley de Pareto (80/20) queda en una pura relación y no analizaba las consecuencias. Pero eso da para otra entrada.
    Tampoco te debes dejar llevar por las estadísticas, yo tengo en casa cuatro móviles (dos están obsoletos y al tercero, mi gato lo invitó a café con leche y está inutilizable). La magnífica foto que ilustra este artículo, sería un buen lugar para depositarlos y sacarlos así de la estadística.
    Creo que es una bendición que la tecnología nos permita, en un solo soporte, que cada vez es mas pequeño y pesa menos, llevar la cámara de vídeo, la de fotos, escuchar la radio, nuestra música favorita o el último mensaje urgente, que no puede esperar a que lleguemos a casa, porque para entonces ya sería tarde.
    Claro que la tecnología aún es muy imperfecta en muchos caso y los servidores funcionan mal y las compañías de telecomunicaciones son unas “golfas” y ningunean a los clientes y los fabricantes generan una sobre oferta, dejando obsoletos los equipos anteriores, para que compremos unos nuevos y ellos ganen dinero y sigan invirtiendo en nueva tecnología. El mercado siempre ha funcionado así, solo que ahora la crisis está frenando la demanda y el mercado se ralentizará un poco.
    Con todos sus defectos, bendita tecnología que nos permite comunicarnos desde una página como esta ¿O no?

  4. Cristina
    Nov 28, 2010

    Querido Luis,
    tienes toda la razon, el mundo se mueve y mucho pero no a la misma velocidad. Los avances cientificos,los tecnologicos, los sociologicos no évolucionan de la misma manera en el mismo sitio. Todos esos contrastes son sorprendentes et injustos. Parece que en la India, por ejemplo un nuevo destino turistico (oye super à la moda) las sàbanas y las toayas de los hoteles se lavan à mano, en una especie de inmensos lavaderos. Al mismo tiempo se aconseja à los turistas ( a los que sobre todo no hay que tratar de turistas, porque para eso van tan lejos, a un sitio tan exotico)que solo beban agua embotellada.
    Mientras que Lady Gaga tiene millones de adeptos y vaila en sus videos menos vestida que desnuda, en Afganistan azotan a las mujeres por enseñar una mano. Y si, hay gente que se transplanta una mano y otros que tienen problemas de evacuacion dificiles de resolver, pero se iran resolviendo aunque a otra velocidad…

  5. jesús
    Nov 22, 2010

    Querido Luis:
    Acabo de perder unas cuantas líneas que tenía preparadas para contestarte, ya ves, la puñetera tecnología de la informática, a mí me puede, por lo tanto, a empezar de nuevo.
    Dices que aprendiste a escribir con palillero, plumilla y tintero, y te tildas de antigualla, bendita sea, la juventud actual sólo sabe de tecnología, la misma que les dirige y les da poco para pensar, pero yo no ando muy lejos de lo tuyo, tal vez lo que te voy a contar es digno del museo antropológico. En mi niñez tuve la gran experiencia de pasar algunos veranos y todo un año completo en tu rierra querida, antes la llamabamos Santander, la misma que vio nacer a mi padre. Durante ese año, en un pueblo de montaña con difíciles accesos (ahora llegan los coches a ver el centro de interpretación del Monte Hijedo, y acaban de poner una fuente, todo un lujo tecnológico), donde había una iglesia y escuela, donde la vida era muy distinta a la actual, en donde no faltaba el herrero, el juego de bolos, la romería de la fiesta del pueblo, etc, tuve una vivencia que me marcó grátamente, aunque las necesidades fuesen extremas, el campo y el ganado eran la única supervivencia, duro, duro, esto lo digo por mis tíos que ví como lo sifrían.
    Dije pueblo, tal vez fuese más adecuado llamarle aldea, carente de casi todo, en aquellos años 60 la tecnología más cercana un pueblo con un aparato de rayos X para ver si la tronzadura que te habías hecho en el brazo era de cuidado, y nada más, a seis kilómetros, el acceso, con burro, caballo o carro de vacas. Pues sí, en esta aldea perdida en la montaña santanderina asistí a la escuela con “pizarra y pizarrín”, pura tecnología punta, a algunos les sonará hasta raro ¿qué será eso?, por lo tanto me uno a tu antigualla.
    Puñetera tecnología, aunque a Javier le haya perjudicado momentaneamente, le deseo una pronta recuperación. Bendita tecnología que trajo avance, progreso, bienestar, aunque a algunos les llegó tarde, por ejemplo la penicilina, la tecnología ni se la planteaban, a nosotros también nos llegará tarde para algunas cosas, los que vengan detrás lo tendrán solucionado.
    El avance tecnológico ha sido muy considerable, pruebas analíticas rápidas que te permiten en un breve espacio de tiempo saber lo que te aqueja, un escaner o un TAC que te hacen avanzar y atajar enfermedades que en otros tiempos eran fulminantes, hasta una simple apendicitis te llevaba al otro barrio.
    Ciertamente la propia tecnología nos ha ayudado a llegar hasta los actuales 80 y 90, en el mal llamado mundo desarrollado, quién lo iba a pensar en mís comentados años 60 en mi querida aldea, pero sí, ya sé que a veces es mejor no llegar si la calidad de vida no acompaña, pero esto es otro asunto.
    Tanto avance y tanta tecnología y nos hemos dejado por el camino una gran dosis de humanidad, todos, aunque los que manejan los hilos en el mundo ni se lo plantean, hablas del cólera en Haití, pues nada los mismos que manejan los hilos con un padrenuestro solucionado, y tira para adelante, que lo importante es seguir llenando la talega, miseria humana, que en Africa se mueren de hambre por no llevarse a la boca un puñado de arroz, pues nada, los mismos de antes pensarán que mejor que unos pocos duerman el sueño de los justos que darles las sobras, todo sea que por dárselas se hunda el precio en el mercado mundial, mejor quemarlo o tirarlo a las alcantarillas.
    La tecnología nos ha cambiado la vida, a mejor pero de manera cruel e inhumana en algunos aspectos, y si miro hacia atrás igual me deprimo, el tiempo corre imparable, todavía recuerdo cuando llagabas al actual INSS y tratabas los asuntos a través de la ventanilla, avanzadilla tecnológica, ponía una pegatina que decía, “hable por el higiaphon”, ¡qué avance!, vaya cuanto ha llovido, pero algo que es esencial, la dignidad del ser humano ha retrocedido a pasos agigantados.
    Un fuerte abrazo.

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