24-5-2010 MIS PROPUESTAS DE REFORMA FISCAL

Que paguen más los que más tienen, se dice desde las máximas alturas del poder ejecutivo y aunque puede parecer equitativo es farfolla inútil e, incluso, poco justo. Podemos encontrarnos con familias que tienen mucho patrimonio no productivo ni fácilmente liquidable y cuyas rentas actuales son exiguas. ¿De dónde van a obtener los recursos para pagar ese nuevo impuesto fantasma? Lo correcto sería decir que paguen más los que más ganan, es decir, hablemos de gravar rentas y no patrimonios, al menos no  patrimonio sin vincularlo con rentas. Por otra parte, se sabe que incrementar los tipos a las rentas suele repercutir más sobre las provenientes del trabajo y no parece que eso sea lo deseable en los momentos actuales. Por ello, me atrevo a formular mis propuestas fiscales para superar esa pescadilla mordedora de su propia cola que nos acerca al precipicio de la depresión económica al antagonizar déficit y crecimiento.

            Antes de la reforma tributaria de Solbes, en la primera legislatura socialista de este ciclo, las rentas del capital (dividendos, intereses, plusvalías, etc.) estaban gravadas al tipo general si se habían producido en un corto plazo y a un tipo reducido si provenían de antiguo. El equipo de don Pedro decidió acabar con esta lógica y se sacó de la manga un impuesto sobre la renta dual, nada moderno, en el que por un lado se gravan las rentas de trabajo, empresariales y profesionales al tipo general progresivo, entre un 24% y un 43% en función de su cuantía, y por otro los rendimientos y plusvalías del capital a un tipo fijo del 18% (entre el 19% y el 21% en el año 2010) con independencia de su período de generación. Pongamos un ejemplo muy esclarecedor: un buen profesional, soltero y sin hijos, trabajando por cuenta ajena, con un sueldo anual de 60.000 € brutos, pagaría 16.000 € de IRPF lo que supone casi el 29% de su salario; si ese mismo profesional dedicara su tiempo a especular en bolsa o colocara su capital en depósitos bien remunerados y obtuviera la misma cifra en plusvalías o intereses, sólo  pagaría 10.800 euros, es decir el 18% de sus ingresos. Puede parecer demagógico pero es rotundamente cierto. ¿Es justo? Por qué un gobierno socialista benefició a las rentas del capital en detrimento de las del trabajo y de pequeños empresarios o profesionales, es algo que yo desconozco pero lo hizo, como también bajó el tipo máximo, aplicable a las rentas más altas, del 45% al 43%. Ante el escándalo diario de declaraciones y desmentidos al respecto, he aquí mis cinco propuestas:

            1) Someter todas las clases de rentas al tipo general progresivo: trabajo, actividades empresariales y profesionales, derechos de imagen, rendimientos del capital mobiliario e inmobiliario y las plusvalías generadas por la venta de elementos patrimoniales (propiedades inmobiliarias, acciones, fondos, etc.). Aplicar una corrección en cualquiera de ellas si se hubieran producido en un período superior al año, dividiendo su cuantía total por el número de años de generación para calcular la base sometida al tipo progresivo, tributando al tipo medio resultante el resto de esas rentas obtenidas en un plazo largo. Como no dispongo de las cifras de todos los contribuyentes españoles no puedo cuantificar el aumento de recaudación que esta medida supondría, pero no me cabe la menor duda de que sería mayor que el resultante de  las medidas  aplicadas por el lado del gasto público: congelación o reducción de pensiones y salarios públicos. Además no supondría un significativo recorte del consumo por cuanto no se verían afectadas las necesidades básicas de los individuos; sí el de los más favorecidos por la fortuna que, en muchas ocasiones, el consumo lo efectúan fuera de España, con viajes exóticos, productos de lujo importados y otros dispendios poco productivos. Esta medida puede entrar en vigor el 1 de enero de 2011.

2) Recuperar el impuesto sobre el patrimonio neto, no con ánimo prioritariamente recaudador sino de lucha contra el fraude fiscal. Incluiría la obligación de declarar los bienes y derechos del contribuyente cuando el conjunto de estos superasen 750.000 €, valorados según las reglas del no derogado, pero sí considerado exento, impuesto sobre el patrimonio vigente, para no tener que improvisar en momentos de turbación. Cuando las rentas, insisto las rentas, del declarante superasen una base liquidable de 30.000 euros por miembro de la unidad familiar, gravaría el valor del patrimonio neto por encima de la cifra antes establecida como mínimo exento, 750.000 €, al tipo fijo del 0,5%. Esta declaración, en el mismo impreso que la de IRPF, permitiría a Hacienda casar rentas y patrimonios, valiéndose de los datos puestos a su disposición por registros públicos (Mercantil y de la Propiedad), notarios, entidades financieras y sociedades de valores. Este gravamen puede devengarse por primera vez el 31 de diciembre próximo.

3) Armonizar, para todo el territorio nacional, el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, eliminando el muestrario de enormes diferencias presentes ahora en función del lugar de residencia del que la palma, con insalvables complejidades incluso para conocer, en ocasiones, en qué autonomía debe tributarse. Desde luego reduciría drásticamente los tipos que se aplican en las herencias, que en la actualidad pueden llegar al 81,6% del caudal hereditario. Habéis leído bien: si se dan una serie de circunstancias previstas en la norma reguladora del impuesto, el heredero puede tener que pagar a la hacienda autonómica casi el total del valor de lo heredado; imaginaos el problema si lo que hereda no es fácilmente liquidable para poder hacer caja y cumplir. Eliminaría la progresividad de este impuesto, en el caso de herencias, y establecería un tipo único para todo el país del 8%, dejando exentos de tributación los primeros 500.000 €. Lo que se hereda ya tributó en su momento y no es justo penalizar de nuevo el ahorro de quien decidió sacrificar su consumo personal para dejar algún bien o dinerillo a quien amó en vida; y por supuesto, aunque sé que esto está muy mal visto, aplicaría la misma tarifa si quien hereda es hijo, viuda, sobrino o amante. ¡Manía de organizar la vida y los sentimientos de los ciudadanos! Este cambio podría entrar en vigor de forma inmediata; quizá no suponga  aumento de la recaudación pero sí mayor justicia y menor estímulo al fraude, la expatriación y la ocultación.

4) Establecer un copago simbólico, de un euro, por cada consulta médica en atención primaria, especialidades de primer nivel y urgencias del sistema nacional de salud, cargada en la tarjeta sanitaria del ciudadano en el momento de solicitar la cita previa o llegar al servicio de urgencias; su liquidación se efectuaría trimestralmente con un cargo en la cuenta corriente facilitada. No tendría un gran efecto recaudatorio directo pero sí disuasorio del enorme abuso que se produce en la demanda de servicios sanitarios, facilitando así una más eficaz asignación de los recursos disponibles. De igual modo, establecer un copago el 10% del coste de los medicamentos, con un máximo de un euro por envase, a los pensionistas y a cuantos en la actualidad lo reciben sin cargo. Lo que no se paga no se valora y, en muchas ocasiones, se despilfarra o se usa inadecuadamente. Todos conocemos casos de corruptelas al respecto. Esta medida podría entrar en vigor a comienzos del año próximo.

Y 5) Dejaría el IVA con los tipos que comenzarán a aplicarse el próximo 1 de julio (18%, 8% y 4%), incrementaría un 5% los impuestos especiales sobre tabaco y alcohol, y mantendría intactos los tributos locales. Pero sobre todo, emprendería una lucha sistemática y sin cuartel contra el vergonzoso fraude fiscal que padecemos.  

Todo ello con perdón a cuantos se sientan afectados: yo también lo estaría.

4 Comentarios

  1. Jesús y Mercedes
    May 27, 2010

    hola Luis, entre tus cincos propuestas, la tercera es la que me ha llegado hasta el alma, tengo un amigo, que hace menos de dos años, falleció su pareja, y ese impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, lo ha dejado peor que si no hubiese heredado, si el fallecido tributo en su momento, porque hay que volver a pagar lo ya pagado.

    Me gusta tus cincos propuestas, solo hacer incapie, en la cifra de parados, creo que esta cifra no es verdadera, sino esto seria insostenible, hay una economía sumergida que todos conocemos, y la vemos diariamente, camareros que echan una mano, pintores y albañiles que trabajan por su cuenta, señoras de la limpieza, socorristas en piscinas privadas, etc.

    Y las tarjetas de credito se estan utilizando menos a la hora de la compra, es algo que vengo observando, ahora se paga más en metalico, porque será?

  2. PEPE
    May 24, 2010

    Querido Luís. No tengo tus conocimientos de economía pero me parecen mucho más racionales, justas y progresistas tus medidas que las tonterías que hace nuestro desgobierno actual. Siempre he pensado que un supuesto gobierno de izquierdas debería usar más el IRPF y menos los impuestos indirectos como el IVA y los Impuestos Especiales, porque aunque no soy fumador creo que no es lo mismo lo que le cuesta un paquete de tabaco a un currito cualquiera que a un potentado.
    Con respecto a algunos comentarios del blog querría comentar que la idea de poner a los funcionarios ociosos a comprobar cuántos parados son reales es buena, pero que debido a la maraña legal de este país, sólo pueden realizar dichas inspecciones los inspectores y subinspectores de Trabajo y S.S., no sirve de nada la palabra de ningún otro funcionario, ni aún siendo agente de la Autoridad. En otros países de nuestro entorno esto no es así…y por cierto, otros países de nuestro entorno tienen una mayor cantidad de funcionarios “per cápita” que nosotros y éstos trabajan en mejores condiciones.
    Alguna vez escuché aquello de que el funcionariado es un mal necesario que hace que un país funcione aún cuando se sume en un marasmo. También pienso que un funcionariado mal pagado, mal formado y poco incentivado sólo es un caldo de cultivo para la corrupción, la desidia y la inoperancia del Estado, a la larga.
    Pero volviendo a lo puramente económico ojalá te escuchara alguna de nuestras lumbreras políticas.
    Lo que no entiendo es cómo han tomado estas medidas en contra de la opinión de toda España, cuando había otras muchas cosas que hacer…me recuerda un poco la situación aquella de la guerra de Irak, que pese a ser negativa la opinión pública con respecto a la idea de participar en ella, al gobierno de turno no le importó lo más mínimo…se ve que será un mal endémico éste de que nuestros gobiernos “pasen” del pueblo.

  3. Antonio Francisco
    May 24, 2010

    Querido luis: del tema fiscal se poco por no decir nada, pero lo que dices me suena bien, y en lo que si estoy totalmente de acuerdo contigo es en el tema de la sanidad y el tabaco, existe mucho abuso en sanidad y sobre todo por parte de los estranjeros que no cuestan mucho dinero al año.
    En cuanto al tabaco y alcohol sabes que soy el enemigo Nº 1 antitabaco, y el alcohol mas bien poco por lo tanto de acuerdo en su gravamen.

  4. Ramón
    May 24, 2010

    Querido Luis:
    A pesar de nuestras conocidas discrepancias políticas, comparto tus propuestas, que considero equitativas y PROGRESISTAS, que en lo tocante a un gobierno socialista, es de lo que se trata.
    Sigo tu esquema:

    1) Volver a la progresividad del impuesto. Ninguna pega, sólo que los poderes fácticos económicos (grandes bancos, grupos empresariales que cotizan en bolsa) los auténticos culpables de nuestra actual situación, se las arreglarían para orquestar contra medidas. Ya ves que no han sido capaces ni de poner la famosa tasa a los bancos…
    2) Siempre consideré el impuesto sobre el patrimonio como un impuesto injusto. Si con lo que ganabas trabajando, especulando en bolsa, o heredando, qué más da, en lugar de gastarlo en fiestas y viajes lo ahorras invirtiéndolo en ladrillo, participaciones o acciones, tocaba volver a pagar después de haber tributado por todo ello. No era un impuesto para ricos, sino para penalizar el ahorro. De todas formas, en nuestro actual régimen fiscal, el inmovilizado en ladrillo está penalizado en la base del impuesto con el 1.20% de su valor catastral.
    3) Iluso. En este reino de taifas, poner de acuerdo a todas las autonomías es imposible.
    4) El copago en aquellas autonomías en las que la sanidad depende todavía del gobierno central es posible. ¿Qué hacemos con las que la tienen transferida, caso de Andalucía? Apurando un poco, establecería gratuidad para los enfermos crónicos.
    5) Sin comentarios con el IVA. Si los fumadores queremos seguir fumando y hay que pagarlo, se pagará o dejaremos de fumar.

    Y ahora, permíteme que ahonde en tu último párrafo sobre fraude fiscal. El mayor problema que tenemos es el actual sistema de módulos, que permite al pequeño empresario pagar una cantidad fija independientemente de lo que realmente gane. Es un sistema pernicioso en tanto penaliza la contratación de trabajadores y, aunque existe una obligación teórica de guardar durante 4 años las facturas recibidas, cuando compran NUNCA quieren facturas porque para ellos supone un incremento directo en sus costes. Y como tampoco tienen obligación de emitir facturas, nos encontramos con un círculo vicioso en el que el IVA es el gran perjudicado. En pleno siglo XXI, con las herramientas que todo el mundo dispone, nadie se cree que un empresario no sepa organizar sus papeles. Vivimos en el país del Lazarillo de Tormes y aún nos falta conciencia fiscal.
    Ahondando en este asunto, pondría a la multitud de funcionarios ociosos a comprobar cuántos de los parados lo son efectivamente, porque la crisis ha traído un sunami de economía sumergida. Y no culparía al trabajador, sino al empresario, verdadero beneficiario del ahorro en cargas sociales y fiscales. Y de ahí, directo a una inspección fiscal, porque donde se paga con negro hay que generar, por obligación, dinero negro.

    En nuestro país, las autonomías y los ayuntamientos tienen una carga financiera excesiva debido al endeudamiento ocasionado por los excesivos gastos fatuos de los recientes ejercicios. Hay que adelgazar la nómina de cargos de confianza, verdadero cementerio de elefantes con opíparos emolumentos.

    Hay que racionalizar el gasto y las inversiones. Que los grandes grupos empresariales ganen menos por trabajar con los organismos públicos.

    En época de bonanza, estaba bien el 0.7 % para la iglesia y las ONG. Lo mismo sirve para los partidos políticos y los sindicatos. El que quiera pertenecer a una doctrina o ideología, que lo pague (¿no pago yo más impuestos por fumar y tener coche?) Si todos tenemos que apretarnos el cinturón, es lógico que ellos también. No digo de suprimirlo, pero sí recortarlo y ponerlo al 0.4%.

    Los famosos 100 euros mensuales para las madres trabajadoras no lo suprimiría, pero sí pondría criterios de renta para su obtención. Porque no es lo mismo una dependienta que una abogada.
    Hay algo que ningún gobierno se atreverá a acometer, y es tratar a los funcionarios con criterios de la empresa privada. Y es que hay muchos, no todos afortunadamente, que tras el esfuerzo de conseguir la plaza, se dedican a calentar la silla sin producir. Y mira que hay funcionarios…

    Como ves, no hay tanta distancia entre nosotros en lo tocante a la economía. Si te ofrecen un puesto de asesor del gobierno, dí que no, por favor. Ofrece tu sabiduría de forma altruista.
    Ramón

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Visit Us On TwitterVisit Us On Facebook