5-2-11 La solución para las pensiones: morirnos antes

El otoño dela vida les llega a todos los seres vivios        Al fin hubo fumata blanca en el “parto” de Toledo y tanto los grupos políticos mayoritarios, según se anuncia, como los sindicatos y la patronal han llegado a un acuerdo sobre la reforma de las pensiones. No voy a entrar en el detalle de los datos porque os supongo suficientemente informados, o desinformados, según se mire. Haré mención exclusivamente a los cambios más significativos: elevación en dos años de la edad oficial de jubilación (de 65 a 67), elevación en 10 años del cómputo para el cálculo de las pensiones (de 15 a 25) y elevación en 2 años del período de cotización exigido para poder tener derecho al 100% de la pensión (de 35 a 37). Todo ello con unos períodos transitorios, como es lógico, y con algunas excepciones, como la de que puedan seguir jubilándose a los 65 años aquellas personas que acumulen 38,5 de cotización al cumplir dicha edad.

            Hasta aquí, los datos fundamentales de la reforma que entrará en vigor a partir del próximo año. Para quien no esté muy familiarizado con los sistemas de pensiones que rigen en el vasto mundo, os diré que hay básicamente dos: el de reparto, vigente en España, y el de capitalización. El de reparto consiste en que las cotizaciones que cada año ingresan en la Tesorería General de la Seguridad Social, tanto los empresarios como los trabajadores activos, se destina a pagar las pensiones de ese mismo año a los jubilados y pensionistas en general. El de capitalización es el que utilizan los Planes de Pensiones privados, y algunos sistemas públicos como el de Chile, y consiste en que cada individuo hace aportaciones periódicas durante toda su vida a un fondo individualizable y no rescatable hasta el momento de la jubilación, que se va capitalizando (en positivo o en negativo) con las ganancias o pérdidas que ese dinero generen; hay quien se extraña de que al ir a cobrar un plan de pensiones privado recibió menos de lo que fue invirtiendo. Ello depende de si esas aportaciones se colocaron en renta fija o variable y de las tendencias del mercado, por lo tanto no es nada extraño que se dé ese caso.

            Se ha dicho que nuestro sistema de pensiones necesita esta reforma porque, en caso contrario, el creciente desequilibrio entre la proporción de trabajadores cotizantes y de perceptores de pensiones provocaría su colapso. Hace apenas dos décadas era de 4 a 1 (cuatro cotizantes por cada pensionista) y se va acercando a la de 1,5 a 1  (trabajador y medio por pensionista) para el año 2030. Este tipo de cálculos a largo plazo siempre es un brindis al sol en el detalle fino pero, en este caso, no tiene vuelta de hoja y es irreversible.         En España hubo una explosión demográfica, -nuevos nacimientos-, en los años 60. A partir de los 80 hemos mantenido una tasa inferior a dos hijos por mujer. Esa avalancha de inocentes seres nacidos en los dorados 60 (siniestros para muchos; dorados para mí porque era un joven revoltoso, alegre y currante) cumplirá la edad de jubilación, y pasarán a engrosar a lo bestia la nómina de pensionistas, entre 2025 y 2037. Para esa época, que ahora vemos como muy lejana pero que ya deberíamos haber aprendido que el tiempo pasa mucho más deprisa que los dolores de cabeza, la tasa de empleo en España será inferior a la actual, y me explico.

Aquí hemos padecido una caída del empleo brutal, en los últimos dos años, como consecuencia de tres factores principalmente: la burbuja inmobiliaria (nos sobran casas vacías para unos cuantos años por lo que la actividad del sector tardará mucho en recuperarse); la burbuja de la inmigración (con perdón) que ha sido la primera en ser expulsada del mercado de trabajo, salvo excepciones; y el perfil productivo (¿pensabais que no iba a escribir esta pedantería, eh?), o sea, la distribución sectorial de nuestra oferta: mucho turismo, mucha construcción, escasa gran industria y poca innovación. Importamos mucho más de lo que exportamos y las importaciones necesitan poca mano de obra. Y, lo que es más, quizá lo más definitivo de todo, (me gustaría poner aquí música de suspense con redoble de tambores): CHINA. ¿Me permitís que lo defina como la invasión china? Ya lo he hecho. Se seguirán cerrando comercios locales de todos los sectores, se seguirán cerrando fábricas y centros de distribución, se seguirán cerrando restaurantes autóctonos, creo que hasta se nos acabarán cerrando los ojos para que vayamos achinándolos.

Amigos: volverán las oscuras golondrinas en tu balcón sus nidos a colgar… pero aquellas tasas de trabajo, aquellas que tuvimos algún día, esas no volverán. Y un importante matiz que nadie confiesa, ni siquiera los medios serios: un cotizante aporta, entre él y su empresa, algo menos del 30% del salario bruto; un pensionista espera percibir, en promedio, entre el 60% y 80% de su último salario. Si la proporción entre cotizantes y pensionistas será en pocos años de 1,5 a 1 ¿cómo se podrá preservar el importe actual de las pensiones? La solución, en el título de este artículo: palmándola antes. No se puede mantener a una pléyade de vagos provectos cobrando pensiones durante 20 años, pero ¿qué se han pensado? Y encima, viajando gratis en los buses urbanos, con ofertas sin fin del Imserso, con viajes en tren al 60% de la tarifa general, las medicinas gratis, camas de hospital a discreción, y carritos con carreteros en los aeropuertos y estaciones, y ayudas por la ley de dependencia… ¡Jauja! Se acabó; el “parto” de Toledo debe proponer al gobierno una ley que obligue a dejar sitio libre a los 70 años y vamos que chutamos. Lo ha anticipado el ex ministro de Sanidad, Bernat Soria: “en cinco años reventará la burbuja sanitaria, el sistema es insostenible”.

Pillado por esta belleza, eso es una juerte digna      Todos y todo, pues, a favor de mi teoría. Tengo 63 tacos y unos meses, voy a empezar a disfrutar más intensamente de cada hora que me quede. Y como en Andalucía ya se puede elegir ante notario la muerte digna, lo tengo clarísimo: quiero que me pille un tren, pero de vapor, una buena Mikado, ¡sí señor!, eso sí que es una muerte digna; digna y rápida.

5 Comentarios

  1. Pepe
    Feb 14, 2011

    Querido Luís:
    Vaya artículo…no sabría ni qué decirte de todo lo que me produce…quizás desazón sea la palabra que mejor resume mis sentimientos y pensamientos. De nuestras conversaciones sabes que no guardo mucho respeto ni confianza en los seres que nos gobiernan pero como irreductible optimista que soy quiero confiar en el mañana…no tanto por mí, que aunque tengo algunos años menos ya me veo de vuelta en muchas cosas, sino por los que vienen, por mis hijos, y por los hijos de todos…quiero creer que habrá un mañana y que sabremos afrontar el desafío de China, de India, y de tantos y tantos retos…Tú eres economista y tienes en esto una clarividencia que apabulla. Yo soy optimista y sólo tengo una confianza ciega en esta especie, en mis coterráneos…siempre me ha gustado la ciencia ficción y siempre he creído que más tarde o más temprano tendremos que salir de este útero que es la tierra…ya sea por terraformación, mediante bases espaciales, colonias en órbita…pero tendremos que comenzar a expandirnos por ahí…en una de estas generaciones.
    Mientras tanto confío en que sabremos lidiar con el presente…pero tampoco es malo recordar que vivimos en una urna de cristal, en un primer mundo vergonzosamente opulento, que malgasta energía, recursos, alimentos…que vive en una vorágine consumista que hace que todo se quede obsoleto en minutos…mientras el inmenso mundo, la mayoría, sobrevive.
    Aquí, donde me hallo hoy en día, estamos en plena Edad Media, el año 1389, según su calendario…y lo peor es que en el mío lo veo casi igual…hoy hablé con un chaval que ha comprado su primera mujer por 8000$, habiéndola conocida por una foto. Los hombres y las mujeres de 40 años parecen ancianos decrépitos por la vida terrible que tienen que vivir… aquí, te aseguro, que no piensan en pensiones, ni en cambiar de coche, ni televisión.
    Quizá no deberíamos olvidar que todos los problemas son relativos, pero sin dejar de buscar soluciones. Creo que tenemos que cambiar muchas cosas en nuestro país, muchas. Tenemos unas Administraciones…muchas administraciones, que son máquinas de devorar recursos, tenemos un afán consumista casi suicida, una educación tercermundista y una casta política de república bananera… o empezamos a cambiar todo esto o lo pasaremos muy mal.
    A ver si escribes otro día un artículo que conjugue el fatalismo con las soluciones que se esperan de un economista…sin llegar a la Mikado, que con toda su férrea belleza no la veo en estos planes.
    Un abrazo.

  2. Antonio
    Feb 10, 2011

    Antiguamente, los esquimales y esquimalas (ojo a lo correcto del término) cuando llegaban a viejos, comprendian que ya eran una carga para la familia, un estorbo, vamos… que sobraban. Aprovechando que allí la noche es corta y cuando todos dormian, salian gateando del iglú. Su hijo abria un ojo pero se hacia el dormido porque sabia a donde iba la vieja y no era a lo de todas las noches porque esta vez no llevaba abrigo. Se ponia a andar hacia donde saldría el Sol porque así le deslumbraría y no vería al oso la mataría.
    Iba, deseando que todo fuera muy rápido, sabia como mata el oso blanco, pero iba contenta porque su partida aseguraba la supervivencia de su familia.
    Yo no tengo un iglú ni esas llanuras heladas, pero cogeré carretera adelante, cruzándome de un lado a otro de vez en cuando hasta que un camión cumpla con mi destino.
    Esto es menos poetico, lo sé, pero es lo que tenemos.
    Tu, Luis, lo tienes más dificil, porque una locomotora Mikado no se donde la vas a encontrar.
    Me ha gustado tu artículo. Un abrazo

  3. jesús
    Feb 8, 2011

    Querido Luis:
    Me has revuelto el entesijo, anda que no me queda, y pintas un panorama oscurillo, tirando a gris nubarron, vamos que lo podemos dejar en negro carbón.
    Está bien que el pactito de Toledo se aplique como siempre, por la vía fácil, por lo mollar, por la masa miserable de jubilados y futuros que llegarán a disfrutar de bienestar a los 67 años ¿bienestar?, doloridos desde los 50, cargados de pastillas y con pensiones miserables, a este paso, a lo que se atisba, ya nos gustaría cobrar lo que ahora se cobra. Claro que, si la chusma jubilar y la poca activa que trabaja dice que se recorte a los políticos, enseguida sale aquello de “esto es el chocolate del loro”, ya estoy harto del chocolate y del loro, pero ellos no se rasan por el mismo, si, repito, con perdón por si alguien se molesta, y me incluyo, a la chusma que altera los déficit, cuanto miserable dedicados a la política y a la práctica sindical anda suelto.
    A todo esto le regamos con que el ¿40%?, por ahí le andará, de juventud sin saber lo que es un trabajo, si nuestras pensiones son de miseria, cómo qué serán las de ellos, bien lo apunta mi querida Adelaida, que antes la juventud accedía al primer trabajo a los 23 y 24, yo antes, y ahora finalizan su carrera, hacen su post grado y después, a casa a esperar si Alemania nos soluciona el problema.
    Y lo peor es que se alarga el período de jubilación porque dentro de veintitantos años no habrá para casi nadie, y se vende para que se siga manteniendo el estado de bienestar, qué estado de bienestar ni que puñetas, con pensiones de cuatrocientos o quinientos euros, porque hay una buena masa poblacional en este segmento, viudas que cuando el esposo cobraba ochocientos euros se la dejan en no más de cuatrocientos euros, y de aquí pagar alquiler, luz, comer, etc. qué vergüenza, o mejor qué vileza, pero como se ha apuntado también por aquí, cuando se habla de China, como en muchas otras cosas, siempre con la doble moral, mirar para otro lado, la pela es la pela.
    Pues sí Luis, lo mejor es morirse antes, pero para arreglar el déficit y otras mandangas propongo que hasta que llegue nuestra hora, se fumigue en cuanto lleguen los jubilados al seguro a provisionarse de pastillaje, y suficiente con que pidan un gelocatil, al hoyo, así saldrá todo más barato, aunque me da miedo dar ideas. Ya ves cómo estoy, pero has tocado un tema que me cabrea (perdón), no sabes cuanto.
    Un fuerte abrazo.

  4. Ramón
    Feb 7, 2011

    Querido Luis:
    Entiendo el contenido del artículo, incluso el tono mesiánico del mismo. Pero obvia decir que no estoy de acuerdo con el mismo. No hay que morirse antes, solo vivir de otra manera.
    Los datos que apuntas son ciertos. Afortunadamente no has tildado de culpable de la actual situación a Zapatero, al menos ahí eres coherente. Me congratulo con ello.
    Desde la aparición de la democracia en este país tras los oscuros cuarenta años de dictadura (parece mentira que ahora nos escandalicemos con Mubarak, lleva “sólo” 30 años) se han conseguido grandes avances sociales en aras a una mayor calidad de vida en nuestra piel de toro. No podemos resignarnos a que se desarme el estado de bienestar, máxime cuando no se ha alcanzado, ni de lejos, la cima del mismo.
    ¿Han desaparecido los estados soberanos? ¿Realmente sirve de algo ir a votar? ¿Estamos manejados solo y exclusivamente por ese eufemismo denominado “los mercados”? Cuestiones de difícil contestación. Creo que estamos llegando al final de un ciclo agónico; al final tendrán razón los que hablan del calendario azteca y su “fin del mundo tal y como se ha conocido” para el 2012. La globalización, esa palabra que tanto se usa últimamente es la que va a ocasionarlo. No se puede mantener un mundo a dos velocidades en la época de la tecnología, con la ventana al mundo de Internet. Se entiende perfectamente que cualquier persona, desde el tercer o cuarto mundo, con acceso a la red de redes, aspire a vivir mejor. Ya ha comenzado (Túnez, Egipto…) y me temo que es imparable.
    ¿Soluciones? Lamentablemente, el mago Merlín no existe. Sólo nos queda una, y es agarrarnos los machos. La equiparación mundial se hará por abajo, nunca por arriba. Somos marionetas manejadas por oscuros intereses y ni éste ni futuros gobiernos serán ya soberanos.
    Bueno, basta ya de soflamas pesimistas y vamos al fondo de tu artículo.
    Ladrillos: tenemos para dar y regalar. Las mayores inmobiliarias hoy en día son las entidades de crédito. Probad a pedir un préstamo para compraros una casa. Denegado seguro. Pero te ofrecen un inmueble de similares características al que tú pretendías comprar, propiedad del banco o caja, y para el que te garantizan la financiación hasta en 40 años. No es coña, conozco más de un caso. Así no hay quien mueva un ladrillo que no haya sido previamente embargado.
    Inmigrantes: Ya he expresado con anterioridad mi opinión al respecto. Fueron útiles cuando no queríamos los trabajos “serviles”. Han cotizado y contribuido a nuestras arcas y es justo que el estado, como a todos los contribuyentes, les otorgue aquello a lo que tienen derecho. Que se les ayude a retornar a sus países de origen, está bien siempre y cuando allí no les espere mayor miseria que la que aquí tienen.
    China: La nueva e indudable potencia mundial, sin respeto a los derechos del niño ni del hombre, sin democracia pero con los bolsillos llenos de dinero para invertir comprando deuda soberana de los países democráticos. Nos estamos vendiendo, pero no es culpa de la oferta, sino de la demanda. No seamos hipócritas, a todos nos gusta comprar las cosas más baratas. ¿Qué NIKE fabrica en china con niños en sus fábricas? Miramos para otro lado mientras nuestros niños sufren obesidad infantil y sobreprotección.
    Respecto a las pensiones, supongo que acabaremos todos con una pensión mínima que nos permita vivir más mal que bien y tendremos que complementarla con los planes de pensiones privados, engordando una vez más las arcas de los “mercados”.
    Ya lo sé, no estoy muy optimista que digamos. Pero no es para menos.
    Ramón

  5. Adelaida
    Feb 6, 2011

    Querido Luis, EL FUTURO NO EXISTE, solo existe el aquí y el ahora.
    Mal vamos si dedicamos muchas energías a pensar en lo que nos ocurrirá dentro de varios años, cuando al fin nos jubilemos. Seguramente la pensión no nos llegará para mucho, mas bien para nada y si queremos seguir viviendo como hasta ahora, me refiero a los que VIVIMOS, no a los que viven para trabajar, mas vale que lo hagamos del patrimonio que hayamos podido acumular.
    Un dato, hasta hace relativamente poco, los universitario accedían a su primer trabajo cuando tenían entre 23 y 24 años, a los 65 llevaban trabajando y cotizando, cuarenta años. Ahora terminan la carrera, están uno o dos años haciendo un post grado (o en casa esperando el primer empleo) luego un año o dos de becarios en prácticas y para cuando empiezan a cotizar como profesionales están en los 28-30 años. Así es imposible jubilarse a los 65 con todo el sueldo.
    NO TE MUERAS, PORFA.

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