6-12-10 Wikileaks, controladores aéreos y otras vulnerabilidades

Caos en Barajas   Antes de entrar en la lectura de este artículo, queridos seguidores del Blog, os sugiero volver al anterior si no habíais leído el comentario de mi buen amigo Javier, medio protagonista de ese artículo http://www.luisdomingolopez.es/22-11-10-una-nueva-brecha-la-tecnologica/#comment-438 porque realmente no tiene desperdicio; mi buen amigo Javier va superando con su habitual entereza y valentía las consecuencias de la negligencia médica que había padecido; hablo con él por teléfono con frecuencia y, si bien nunca perdió su sentido del humor, vuelvo a disfrutar de su sagacidad, imaginación creativa, agudeza analítica y crítica mordaz hacia este veloz espectáculo que nos depara nuestro mundo. Si quien tiene un amigo tiene un tesoro, en mi caso, por lo que a familia y amigos corresponde, soy uno de los hombres más ricos del globo aunque mi nombre no aparezca jamás en la Revista Forbes.

            En este sorprendente y lluvioso puente de la Constitución-Inmaculada quiero dejar aquí sucinta constancia de cuan vulnerable es el ser humano avanzado, posmoderno, engreído y tecnológicamente saturado de hoy. No es por hurgar de nuevo en el tema del artículo anterior, la tecnología y sus miserias, pero no me digáis que no está siendo divertido, -al menos hasta el momento podemos dejarlo en divertido-, el culebrón Wikileaks, y la pléyade de políticos y empresarios de ambos sexos al borde de un ataque de nervios. Todo el sofisticado sistema de seguridad del más poderoso imperio de la era moderna puesto en entredicho y hecho unos zorros por la habilidad y la inconsciencia de un muchacho imberbe, con un minúsculo “pendrive”, y la perspicaz estrategia hasta ahora perfecta de un australiano solitario y taciturno con un ridículo equipo de locos fieles. A través de cinco periódicos de alcance nacional, dos en inglés (uno a cada lado del Atlántico), uno en alemán, uno en francés y otro en español, el mundo entero va siendo consciente, en una especie de novela negra por entregas, de que cuando se apagan los focos y nos bajamos del atril, todos somos bastante previsibles, ordinarios y cotillas.

            Me parece el efecto más democrático de la historia. No tanto por lo que hemos sabido de cómo son percibidos personajes variados, incluido nuestro Jefe de Estado, sino por la forma en que se expresan los poderosos, los supuestos diplomáticos de carrera, los que tienen a su cargo secretos de teléfono rojo. Entre este trasiego de dimes y diretes y las declaraciones camastronas de belenes populares y otras carnazas de la telebasura, no sé si hay mucha diferencia. Solía preguntarme qué encontraban mis compatriotas y los de otras latitudes en esos interminables programas en los que todos ladran y babean al tiempo intentando barruntar asuntos de mezquino interés público y nula talla intelectual o moral. Pero ahora me siento un poco culpable hacia ellos porque considero que, quizá con algo más de interés en las dianas de las flechas envenenadas, pero igual de cutres en el lenguaje, resultan estos desayunos de diaria carnicería diplomática. Y al tiempo me regocijo por cuanto están desenmascarando las redes de poder. Hoy no sabemos quién manda, sobre todo no sabemos quién lidera (de ello me ocuparé pronto en otro artículo), pero intuimos que al igual que la Web, somos manejados por los hilos pegajosos de una telaraña que no nos permiten salirnos de la red de intereses, que cuanto más intentamos movernos por el grisáceo suelo que nos sujeta ilusamente más nos vamos impregnando de salivazo arácnido. Pero al menos, nos sabemos igual de vulgares, ordinarios y cotillas que aquellos que salen siempre en la foto. Por fin, la igualdad a ras del talón.

            Otra vulnerabilidad bien reciente la hemos vivido, los más afortunados sentados cómodamente junto al televisor de plasma, mientras oíamos caer una suave lluvia tras los cristales, y los más infelices encerrados como perros indefensos entre los inhumanos muros y los gélidos suelos de los 47 inútiles y carísimos aeropuertos de esta maltratada España. No más de 450 individuos, en aras de trabajar unas pocas horas menos al año, han arruinado las ilusiones, necesidades, urgencias, sueños, operaciones quirúrgicas, consultas médicas, bodas, entierros, amoríos, y qué se yo cuantos planes más, de casi medio millón de ciudadanos del mundo. Han puesto un país patas arriba que, por cierto, no necesitaba mucho esfuerzo para ello y han acabado de amancillar la marca España cuyo lustre no estaba en su mejor momento. La desproporción de fines y métodos ha sido brutal, salvaje, criminal. Pero una vez más, si miramos por encima de los miles de dramas personales, volvemos a sentirnos perrillo herido y asustado que cruza ciego por una autopista de diez carriles. Una vez más, la paradoja. De ningún plan o proyecto que tengamos, por sensato que sea, por bien diseñado que esté, podremos estar seguros hasta que haya concluido porque caben muchas posibilidades de que uno o más hijos de la gran puta nos lo malogren antes, durante o después del parto.

 Caos en Colombia           Supongo que siempre fue así: cuando leo narraciones de hace años cuentan cosas parecidas pero a mí se me antoja que ahora somos más vulnerables que nunca porque nos habíamos creído casi inmortales: con nuestros móviles, nuestros GPS, nuestra habilidad para andar por cualquier mundo, nuestros seguros contra todo tipo de riesgos, queriéndolo ver y tocar todo, esquiar todos, navegar todos en crucero, conocer el lugar más alejado de nuestra casa, disponer de lo último de lo último… y caen cuatro gotas de nieve, hay un chaparrón un poco más fuerte de lo normal, un volcán vomita sus lavas como hizo siempre, un terremoto mueve un poco la tierra, un barquito de guerra lanza un misil cerca de territorio enemigo, un cirujano durmió mal anoche, el BCE no compra bonos soberanos, un coche se estropea en el carril izquierdo de la autopista y ¡hale!, la hecatombe: cientos de muertos, miles de muertos, millones de desaparecidos, atascos kilométricos, vísperas de guerras, socavones en las Bolsas, euros en peligro, millones de chinos parias inundando mercados y haciendo cerrar a los lugareños sus tiendas de toda la vida. Pues bien, queridos, aún así, se supone que vivimos mejor que nunca antes lo hicimos. Por tanto, démonos con un cantito en los… dientes.

4 Comentarios

  1. Ramón
    Dic 15, 2010

    Querido Luis.
    Cuando leí tu anterior artículo, Javier ya había contestado. Lo consideré un epílogo perfecto y preferí no añadir ni una coma de más. Tenía que darte una explicación al motivo por el cual no he comentado tu, como siempre, incisivo artículo.
    Respecto al actual, resaltar que, efectivamente, somos mucho más vulnerables.
    En salud, porque ahora todo el mundo tiene alergias que en la época de nuestros padres no existían. Tanta preocupación por tener a los niños (y niñas, no vaya a ser que esto lo lea algún demagogo) aislados de las enfermedades, de los gérmenes, con los bífidus activos, la esterilización de los chupetes, los alimentos genéticamente modificados para aumentar la producción y que sean atractivos a la vista, aunque no sepan a nada…
    Con la naturaleza porque nos empeñamos en vivir al lado y encima de los ríos y mares, ahondando montes y ganando terrenos que un día, inexorablemente, reclamarán sus legítimos propietarios.
    Con la tecnología porque ya no existen secretos. Nuestras conversaciones por teléfono (móvil) pueden ser captadas por cualquiera con un mínimo equipo, nuestros mails quedan almacenados en algún limbo virtual cuyos entresijos desconocemos el común de los mortales, nuestros pobres ordenadores están expuestos al capricho de cualquier aburrido hacker, aunque tengamos “fireware”, “antispam”, “antivirus” y su puñetera madre, nuestras cuentas de correo electrónico pueden ser secuestradas, usurpando nuestra personalidad virtual…
    Wikileads es amarillismo en estado puro. Es lamentable que un diario tan serio como EL PAIS haya optado por entrar a este juego, que es más propio del diario EL MUNDO. Tenemos programas de cotilleo con más sustancia que lo que se desprende en ese folletín que recuerda a aquellas radionovelas que mi madre escuchaba mientras nos ponía la merienda.
    Respecto a los controladores aéreos, puesto que Jesús ha politizado este asunto, aprovechándolo para descalificar a Zapatero, tomo el guante para defender la gestión realizada. Ya era hora de que alguien le pusiera el cascabel al gato. Hoy me ha llegado un correo supuestamente remitido por USCA (el sindicato de los controladores) en la que afirman que “el caso GÜRTEL es un juego de niños comparado con el de AENA”. Tal cual, con dos cojones, que diría vuestro admirado académico Pérez Reverte.
    Lo cierto es que este sindicato se vanagloriaba de ser el único capaz de derrocar un gobierno sin necesidad de dar un golpe de estado. Mediante amenazas de huelga, siempre en vísperas de puentes y/o vacaciones, consiguieron un status laboral que no tenía parangón, no sólo en Europa, sino en el mundo globalizado. Mucho estrés por trabajar una jornada laboral normal cuando la misma no incluye horas extras. Pero como con pan las penas son menos, cuando las horas se pagaban como extras era como si tomaran Prozac. Amenazan con que no son capaces de garantizar la seguridad aérea por agotamiento. Pobres. Y es que no hay derecho, sólo 2400 controladores mientras que en Alemania hay 4000. Lo que se les olvida, porque tienen memoria selectiva, es que en el convenio aprobado por el ínclito Sr. Aznar (por cierto, muy bueno el cotilleo de Wikileads en el que “dicen que dijo” que, en caso de necesidad del país, volvería a presentarse, SUPER AZNAR, miedo da…) el USCA se hacía con el poder absolutista de la formación y colocación de los controladores. Por lo tanto, la responsabilidad de la falta de controladores es suya.
    Curiosa, cuanto menos, la crítica de la derecha de este país. Bueno, a estas alturas nada sorprende. La catadura moral de nuestros políticos deja bastante que desear. Pero debieran recordar cuando, en un caso similar, aquel actor convertido en presidente del partido conservador de EEUU, Reagan, militarizó el espacio aéreo y puso de patitas en la calle a los controladores. Aquí, de momento, no hemos llegado a tanto.
    En el comunicado de USCA mencionado hay esta otra perla. “¿Te explicas ahora cómo es posible que al frente de Fomento, en vez de poner a un ingeniero de carrera -que hubiese sido lo normal-, hayan puesto a un hombre sin estudios pero que ha sido durante años el portavoz del PSOE, “ingeniero” de la comunicación, experto en ocultar y manipular información a su conveniencia, maestro en campañas de prensa, en campañas de difamación, en campañas de “acoso y derribo” mediático?” Pues eso, a por el ministro, que es un cantamañanas, un don nadie, un analfabeto. Pues mira por donde, el único (y lo siento por mi admirada Magdalena Álvarez, su predecesora en el cargo) con los redaños para hacer frente a su intolerable intimidación.
    Supongo que alguna razón tendrían los controladores, nada es blanco o negro. Pero la han perdido por actuar de forma tan torticera.
    Perdón por la extensión. En mi defensa, solo decir que como no me expresé en el anterior post…
    Un abrazo

  2. Adelaida
    Dic 13, 2010

    Pues que quieres que te diga:
    Los controladores han probado suerte, con la antigua Alianza Popular hicieron lo mismo y el Gobierno de Aznar les subió el sueldo,les redujo las horas de trabajo y les aumentó el precio de las horas extraordinarias, con ello se les acabó el stress, porque las horas extras estaban pagadas de maravilla. Ahora han probado suerte, por si acaso y no les ha salido muy bien. Veremos en que acaba todo, aunque no creo que paguen indemnizaciones y no será por falta de dinero.
    Lo de Wikileaks es diferente, esto es un puro cotilleo a lo Belén Esteban, pero con personajes internacionales. Hasta ahora lo que se ha publicado es solo la opinión de los embajadores y poco mas. Puro cotilleo de patio de colegio,aunque de ahí a querer matar al mensajero, como pretende la casa Obama…

  3. Jotta
    Dic 12, 2010

    El enemigo siempre es el PODER.
    Los ciudadanos de este mundo tenemos el derecho de conocer las mentiras de los poderosos.
    Todo aquel que pueda acceder a alguno de estos secretos tiene el deber de hacerlo público para desenmascarar a los farsantes que son los únicos responsables del estado de deterioro del planeta y la situación de la mayoría de seres vivos que lo habitan.
    Ya basta de echarle la culpa al vecino, al de otro credo, al de otra ideología, al de otro color o al del sur; todos enemigos imaginarios.
    Los únicos culpables de la situación en que vivimos son el PODER.
    Ellos son los que tienen los medios para buscar soluciones pero solo piensan en sus intereses particulares.
    Otra cosa, La Constitución es más Violada que Inmaculada.
    Y, en hora buena, cada día escribes mejor, es solo la forma, en el fondo hay cosas que necesitan reflexión.
    Un abrazo y que con el regreso de la luz venga la salud y la prosperidad.

  4. jesús
    Dic 9, 2010

    Querido Luis:
    Entre el Wikileaks y los controladores ya tenemos una buena temporadita para olvidarnos de otras cosas, pasará la Navidad y los Reyes, luego ya veremos.
    Ya me gustaría conocer nuestro particular Wikileaks-Hispano, vamos que ni Mortadelo y Filemón superarían los calificativos de nuestros embajadores, los yankies se quedarían a la altura del betún.
    Con estos dos magros asuntos de cabecera, a nuestro sublime INÚTIL-PRESIDENTE le viene ideal de la muerte, como en otros tiempos se calificaban hechos relevantes, cuanta más jarana y más estiércol, menos pitos que escuchar, que al ínclito le sale sarpullido.
    Respecto a los hijos de puta de los controladores, nunca mejor llamados, han controlado nuestras vidas, aunque yo he tendido suerte y no me han cazado como se hacía con las moscas en aquellas tiras, que antaño, se colgaban de las lámparas y se quedaban pegadas, qué espectáculo, parecido a lo de las terminales de estos días, sin remisión de poder salir corriendo, lamentable, pero te aseguro que a estos indeseables no les pasará nada, tiempo al tiempo, ya el otro día el ministro reculó, y mucho me temo que hora escucharemos cosas como; que si la culpa es de Aena, que si del gobierno y su decreto, que si la autoridad competente, que si se cercenan los derechos sindicales, que si el convenio, que si, que si, etc., y en caso de indenmizar, nos tocará rascarnos el bolsillo, que ahora como no se gasta porque no se consume, es el momento ideal para sangrar, salvo a los que les han quitado la suculenta ayuda de 426 euros, así Aena, que somos todos, le saldrá a la larga más barato, a costa de todos.
    Un fuerte abrazo.

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