7 DE JULIO, SAN FERMÍN ¡VIVA LA REGLA!

            De la palabra regla aparecen en el Diccionario de nuestra Real Academia 13 acepciones: la novena la define escuetamente como “menstruación de la mujer”, y de ésta es de la que quiero escribir hoy. Anuncié en mi anterior artículo un período de vacaciones veraniegas y de reflexión y prometí escribir en lo sucesivo sobre temas más ilusionantes, innovadores y menos polémicos. Hago un pequeño alto en este verano de silencio y calores para dedicar unas palabras a un asunto que espero nadie considere polémico: la regla;  afecta por igual a todas las mujeres del mundo en edad fértil, o casi, con independencia de su color de piel, ideología o estatus social. La tienen las blancas, las negras, las asiáticas, las ricas y las pobres, las de derechas, de izquierdas y de centro, las ministras y las señoras de la limpieza, las amas de casa y las escritoras, en fin, supongo que hasta doña Bibiana.

            ¿Y a santo de qué interrumpo mi silencio veraniego para hablar de algo tan… extraño, como la menstruación? Luis se ha vuelto loco de remate, pensaréis. No, o al menos no más loco de lo que ya estaba, pero un blog es, ¡anda que no soy cansino!, un ventanuco para compartir reflexiones, ideas, opiniones, descubrimientos, inquietudes e incluso sorpresas. Y me sorprendió hace unos días el hecho de que en menos de 24 horas tuviera tres experiencias inesperadas relacionadas con la regla: ¡qué bonita palabra! A primera hora de la mañana una mujer joven con la que había quedado a petición suya para ayudarle en un trabajo, llegó media hora tarde a la cita; ante mi mirada no muy amable casi me lloró: discúlpame, pero cuando salía de casa me ha llegado la regla y he tenido unos dolores de barriga horribles, creí que no podría ni venir, lo siento. Esa tarde, dos amigas, algo más talluditas pero espléndidas, en plenitud de vida, inteligencia, seducción y pisando fuerte por los caminos, abordaron, sin previa mención alguna por mi parte a la anécdota matinal, el drama de la menstruación.

            Escenificaron los padecimientos de la semana antes a la cuestión: cambios inexplicables de humor, desde alegría y euforia sin venir a cuento hasta tristeza y ganas de llorar sin razón alguna, dolores de cabeza y abdomen, hinchazón, en fin alteraciones físicas y psíquicas que suelen prolongarse, en muchas ocasiones, durante los dos o tres días que siguen al llamado síndrome premenstrual, o sea los días menstruales en sí mismos. Clamaron por la falta de comprensión de los hombres que no sólo no entendemos nada sino que incluso en esos días nos ponemos más groseros, como consecuencia de su extraño estado de ánimo. Me aseguran y, lo he comprobado después, que en muchos matrimonios jamás se habla de ello; el marido hace como que lo ignora, que no va con él. Algunos, cuando pueden, se van de casa esos días si su trabajo o profesión incluye viajes fuera de la ciudad.

            Si aceptamos, para simplificar el cálculo, que la mujer tiene su primera regla sobre los 15 años y la última sobre los 50, estamos hablando de 35 años, unos 12.800 días, lo que en ciclos de aproximadamente 28 días, nos arroja un promedio de 457 reglas en la vida de cada mujer: ¡casi 500 menstruaciones! Si cada una de ellas produce molestias físicas y psíquicas durante un promedio de ocho días, (lo siento, no puedo evitar mi formación matemática), las mujeres sufren, con poquísima comprensión por parte de los hombres y, muchas veces incluso de otras mujeres, 4.000 días, ¡el equivalente a 11 años!, algo que la Naturaleza o el Creador les ha regalado sin pedirles opinión ni dejarles meter baza en el asunto. ¿Dónde está la justicia?, ¿dónde la equidad?, ¿dónde la igualdad? Doña Bibiana no pierda usted el tiempo en monsergas, defienda el derecho de la mujer a hablar de su regla, a compartir los sentimientos de su regla, a exigir a los hombres que las comprendamos, que las apoyemos, que seamos más sensibles con ellas en esos días peculiares.

            Aún hoy en día oigo decir a más de una mujer que “está mala” cuando tiene la regla. Hace apenas diez minutos, en términos históricos, que las mujeres no podían bañarse, ni lavarse la cabeza, durante “esos días”, ni por supuesto tratar de hacer mayonesa porque se cortaría. Muchas niñas sienten el pánico de su primera regla porque sus padres, especialmente en esto sus madres, no les advierten con tiempo de que llegará un día en que sucederá algo totalmente normal en la mujer: su primera menstruación. Su primer mensaje de fertilidad al mundo. El símbolo de su grandeza como ser supremo de todo lo creado: el de poderse reproducir, generar vida,  crear vidas.

            Propongo encontrar un día internacional de la regla si es que queda alguna fecha libre por ahí; y si no, acordemos los seguidores de este Blog que lo sea cada 7 de julio, San Fermín. Sí, San Fermín como patrón de la regla universal, la menstruación planetaria, la liberación de todas las mujeres del mundo. Habladnos, gritadnos, hacednos saber cuándo vendrá, cuándo llegó, cuántos días pasará con nosotros, cuándo se despide por apenas tres semanas para volver triunfante de nuevo una y otra vez, como expresión inexplicable de fertilidad; mientras haya regla habrá mundo, nacerán nuevos seres; y asumamos los hombres el compromiso de comportarnos con más ternura esos días de huésped compartido, acariciar más, abrazar más, besar más, consentir más. Por si fuera poco, si las mujeres deciden cambiar la regla por nueve meses de embarazo más un parto, más unos meses de lactancia, tampoco lo tienen fácil, tampoco estarán exentas de dolor y malestar.

            Dejémonos de gaitas, no puede haber igualdad cuando las mujeres tenéis que sufrir, además de por todas las cuestiones y dificultades por las que sufrimos los hombres, cuatro mil días de vuestra vida por ser diferentes. Nombremos una Ministra de la Regla que dignifique la menstruación. Organicemos el Día Mundial del Orgullo Menstrual, San Fermín. Quizá lleguemos a descubrir gozosos que dándole a la regla todo su valor como elemento de creación, símbolo de vida en rojo líquido, nada feo, sucio, indigno, vergonzante, como un hecho natural susceptible de hablarse abiertamente, de compartirse con los próximos, lleguemos a descubrir, digo, que se acaban los dolores, las molestias y los cambios inexplicables de humor. Mujeres y hombres del mundo: ¡Viva la Regla!

6 Comentarios

  1. Ramón
    Jul 19, 2010

    Leí apresuradamente tu post el mismo día que me avisaste del feliz alumbramiento. Me quedé dudando entre la perplejidad y la risa tonta ante un artículo tan peculiar. Comenté con amistades comunes su contenido y llegamos a la misma conclusión: celebramos estar de acuerdo con la Ilustre Adelaida: Musho cashondeo é lo k hay.
    Eso sí, te has superado en lo tocante a fina ironía. Enhorabuena

  2. Nuria
    Jul 14, 2010

    Por fin se toca el tema regla con absoluta naturalidad. Todo un detalle.
    Ay, si Belén Esteban algún día hablara de su regla en vez de tanto…….Jesulín. Habría debates en todas las cadenas, se compararía una menstruación con otra: lo que dura una y otra; la intensidad del dolor, a mi me duele, a mi no me duele; su influencia en el estado anímico, en el físico, etc. Cada menstruación es diferente en cada mujer.

    Se pueden ver programas del funcionamiento del corazón, de las articulaciones, de las galáxias, del origen del mundo, incluso recomendaciones para desaprender (mi querido Eduardo Punset), etc, pero no he visto programa que trate de la menstruación. Puede parecer una chorrada, pero creo que hay mucha ignorancia en este asunto y, por supuesto, no me refiero al científico, si no al social.

    Aprovechando la actualidad digo: ¡¡VIVA LA ROJA!!, “e un poner suponiendo”, pues como mujer me quedo con los “sufrimientos” de la final de la copa del mundo, que es una vez en la vida (por el momento), y no los mensuales que irremediablemente tocan (también, por el momento).

    Hombres, animaros a compartir estos bellos momentos con nosotras.

    Luis, te invito a que trates la continuación: la menopausia y la pitopausia.

  3. Jotta
    Jul 10, 2010

    Pa mi que a ti te va la marcha, vamos que te gusta provocar pa cosechar reacciones airadas.
    Mira que tomarse a guasa la igualdad y las molestias periódicas de las mujeres, con lo sensibles que están ante cualquier provocación de los machos.
    Te salvas porque te leemos personas que te queremos y sabemos que no abrigas maldad pero si te leyera una feminista resabiada te podría caer una buena.

  4. Jesús y Mercedes
    Jul 8, 2010

    la mujer nada mas nacer, ya esta preparada para la regla y para todo lo que venga, es fuerte por naturaleza, y las que se quejan de dolores, molestias y su repentino cambio de humor, no le echen la culpa al hombre, ni al footbal, ni al deporte en general, no busquen culpables. Adoro el deporte, pero ante todo quiero a mi mujer, así que no entra en mi cabeza comparaciones sin fundamentos.

  5. Adelaida
    Jul 8, 2010

    Para mí que adivino un cierto tono irónico en tu comentario. Debo decirte que la mayoría de las mujeres, apenas nos enteramos de que ha llegado la regla, porque no tenemos molestias, si acaso alguna incomodidad, solo eso, de manera que suele ser mas difícil aguantar a nuestros compañeros los mas de 4.000 días en los que pierde su equipo de footbol,la selección, etc. Estoy considerando que juegan, al menos dos veces en semana, durante unos diez meses al año (80 partido ) durante 50 años de su vida futbolera. Claro que a veces gana su equipo y entonces no duele. Como la regla.

  6. Cristina
    Jul 7, 2010

    Ah mira tu! y despues de inventar la regla para las mujeres, Dios inventó los mundiales de futbol, el tour de Francia (que pasa por Belgica haciendo caso omiso de las ‘reglas’ de géografia) el Roland Garros, Wimbeldom, el Golf,… menos mal que los periodos pasando la Virgen de la Regla inventó la menopausia, desgraciadamente vino el diablo e inventó las jovencitas pero las jovencitas… ahi! tienen la regla.
    Perdona si no he respetado las reglas de ortografia.
    Y Que España llegue a la final
    Ten cuidado con el calor

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