A Nacho García Valiño, In Memoriam

Amigos de Nacho (y de Pepín) le brindamos un entrañable homenaje en la Feria del Libro. Agosto 2014

Amigos de Nacho (y de Pepín) le brindamos un entrañable homenaje en la Feria del Libro. Agosto 2014

Me lo recomendó Sagrario llena de entusiasmo: no dejes de leer “Educar a la pantera”, lo ha escrito mi amigo Nacho García Valiño y te dará muchas claves para tu trabajo con menores difíciles en Horizonte. Lo compré y lo devoré en tres noches en la primera lectura y en cuatro en la segunda ya más reposada. Los libros de los que esperamos aprendizaje no pueden leerse una sola vez. Inmediatamente lo convertí en libro de cabecera y lo recomendé tanto que hasta me quedé sin mi primer ejemplar pero ya casi lo conocía de memoria. De su autor sólo tenía la pequeña imagen que aparece en la solapa.

Un buen dia, en ese Café Gijón marbellí que representa la casa y el porche de Sagrario Álvarez como ya lo era en vida del inolvidable Félix Bayón, charlaba de mesa en mesa a sabiendas de que ahí te sientes donde te sientes lo harás junto a personas de enorme interés y de vida rica; caí en un pequeño grupo que hablaba sobre conductas, educación, comportamientos de los menores… no podía ser más alentador: discutíamos con respeto pero con pasión, sin quitarnos la palabra pero sin concederle un segundo al silencio. De pronto aparece Sagrario interesándose por si nos faltaba algo cuando en su casa nuna falta de nada. Por cierto Luis, ¿sabes a quién tienes frente a ti? Entonces me vino la asociación veloz entre charla y lectura reciente. ¡Nacho García Valiño!, asentí con incredulidad. Sin controlar mis movimientos, le levanté y me arrodillé ante él, adorando al héroe.

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A finales del año pasado, cuando ya todos sabiamos lo que sabíamos y además sabíamos que todos lo sabíamos, Nacho quiso pesentar de nuevo su libro “Edcuar a la pantera” y me pidió que lo presentase yo y que contara esta anécdota. ¡Qué honor para mí! Así lo hice encantado y entonces sí, adquirí un nuevo ejemplar y le pedí su dedicatoria. Lo seguiré recomendando pero este libro morirá conmigo: lo guardo bajo llave.

Tanta es mi admiración por la sabiduría de Nacho, que es algo mucho más hondo que la inteligencia, que he procurado en la medida de mis posibilidades hacerla llegar a cuanta más gente mejor: le presenté en una sesión con educadores especializados en menores con problemas, le presenté en una charla abierta a todos los públicos en el Cortijo Miraflores, cuyo coloquio tuvimos que interrumpir porque nos cerraban la sala. Sé que Nacho es un gran novelista pero la narrativa no es lo mío. Sé que una de sus novelas ha sido llevada al cine. Sé que ha ganado premios y galardones pero me quedo con su capacidad infinita para comprender y compartir el alma infantil y adolescente.

Pocos días después de conocerle le presenté para ilustrar a un grupo de educadores. Mayo 2011

Pocos días después de conocerle le presenté para ilustrar a un grupo de educadores. Mayo 2011

Nacho es, no puedo hablar de él en pasado, un niño grandullón y entrañable; tengo la impresión de que con cada abrazo que le hemos ido dando estos últimos años tratábamos de pasarle energía para que siguiera con nosotros todo el tiempo posible. Terco, como buen maño, seguro de sus ideas y convicciones, brillante polemista, conversador infatigable que dijo tanto con sus palabras como con sus silencios, sobre todo con el silencio cómplice acerca de su amenaza, ese inoportuno inquilino que se coló implacable en lo más valioso de su persona: el cerebro. Nacho vive en sus libros, en sus saberes y enseñanzas, en su bondad, en sus amigos… Nacho vivirá siempre.

Con la cabeza ya cubierta nos vuelve a apasionar hablando de educación para la libertad. Noviembre 2012

Con la cabeza ya cubierta nos vuelve a apasionar hablando de educación para la libertad. Noviembre 2012

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