Capítulo 2. Marta y María

ACLARACIONES COMUNES PARA TODOS LOS CAPÍTULOS:

El título completo de esta serie es: “La nueva banquia española: todo un mundo de dificultades* al servicio del cliente”. (* El término dificultades es compatible e intercambiable por: tomaduras de pelo, burlas descaradas, putaditas o cabronadas)

Los hechos de fondo de cada capítulo son absolutamente reales. Los nombres de personas que aparecen en la serie son ficticios, como también pueden serlo los lugares en los que sitúo la acción y otros atributos personales como sexo o cargo. Normalmente nominaré a la entidad financiera protagonista de cada capítulo con dos letras mayúsculas que podrán, o no, sugerir su nombre real.

Un Banco: en el Paseo Marítirmo de Marbella, al caer la tardeLlegaban las primeras invasiones masivas de turistas a la costa. El agua del mar iba templándose y el sol doraba la playa desde muy temprana hora. La entidad a la que Pablo intentaba desde hacía unos meses limpiar de gastos superfluos y complejidades innecesarias mantenía abiertas siete cuentas corrientes en otras tantas instituciones financieras. Algunas de ellas no tenían movimiento alguno durante el año salvo los puntuales cargos por comisiones de administración y mantenimiento. Cuando no hay nada que administrar ni mantener, salvo un saldo de unos mil euros en la cuenta que no producen el más mínimo interés, resulta ignominioso que, encima, le cobren al cliente por ello.

Con la inclusión de su firma hacía unos meses, Pablo entregó a CS el acta de la reunión directiva en que se había tomado la decisión de cambiar algunas firmas, para que actualizaran sus ficheros. A decir verdad, no lo hizo personalmente, sino por medio de Loli, la veterana secretaria a la que no le cantaba las cuarenta ni Leo Messi. Al entregar el documento para que incluyeran la nueva firma le dijeron a Loli que la cosa no era tan sencilla. Que todos los firmantes tendrían que pasarse por la sucursal para actualizar sus registros. Pablo, que ya había enfilado a CS como la próxima entidad cuya cuenta habría que cancelar, le dijo a Loli que preguntara qué necesitaban para llevar a cabo la cancelación. Quedaron en que llamarían directamente a Pablo para decírselo.

Una cálida mañana, cuando Pablo salía de darse uno de los primeros baños de mar de la temporada, observó perplejo cómo su teléfono móvil daba saltos por la arena generando un gran escándalo. Tuvo la suerte de que se quedó clavado en unos castillos que construía un zagal nórdico de pelo rubio y hombros quemados por el sol. Agarró el teléfono con todas sus fuerzas, llenándolo de arena. – ¿Sí? – ¿Puedo hablar don Pablo? – Sí, soy yo. – Soy María de CS, le llamo para decirle que para cancelar la cuenta de su entidad lo único que tienen que hacer es pasarse por aquí dos de los firmantes. – Ah, qué bien. ¿Y quiénes tienen firma reconocida? – Pues, además del presidente, Itziar y Travolta. – Fantástico se pasarán en cuanto puedan, gracias.

Pablo le comunicó la buena nueva a Loli para que avisara a los dos firmantes, con el fin de no molestar al presidente, y que les pidiera que se pasaran una mañana por CS para cancelar la cuenta. – De acuerdo, les llamo ahora mismo.

Una Caja: sobre unos contenedores de basura en espea de recogidaUna semana después, cuando Pablo estaba dentro de la ducha con el cuerpo enjabonado de arriba abajo y la cabeza en la que no cabía una burbuja más de champú, sonó el móvil que, por esa insensatez de pensar que no se puede uno alejar de este maldito artilugio ni un minuto, siempre dejaba sobre la encimera del lavabo, junto a la ducha. Abrió la mampara, echó el primer pie y resbaló por el suelo mojado del cuarto de baño, machacándose las dos únicas vértebras que le quedaban sanas y abriendo los ojos del susto lo que supuso una entrada a borbotones en ellos de champú irritante. En un acto de heroicidad, cogió el teléfono que llenó de agua y gel: – ¿Sí? – ¿Puedo hablar con don Pablo? – Sí soy yo. – Soy María de CS, que no han pasado a cancelar la cuenta. – Ya hija, pero no creo que eso sea urgente; lleva abierta años y no os ha producido urticaria. – Sí pero como han cambiado las firmas, o les recogemos las nuevas o tenemos que bloquear la cuenta. – ¿Qué quiere decir “bloquear la cuenta”? – Dejarla indisponible por irregularidades en las firmas; además yo mañana me voy de vacaciones y quiero dejar resuelto este expediente. – Pues mira, María, desde luego creo que hoy no va a ser posible, dada la hora que es, pasar por vuestra oficina. – Bueno pues que vengan mañana sin falta Itziar y Travolta, y que pregunten por Marta; yo le dejo toda la documentación a ella; pero mañana sin falta. – Así se hará, felices vacaciones, prenda.

Una vez que Pablo hubo recuperado la dignidad, aclarándose los ojos con chorros de agua y dándose un analgésico en la espalda, llamó a Loli para ponerla en antecedentes. – Mira Loli, mañana mismo tienen que pasar por CS y cancelar la cuenta, de lo contrario, nos la bloquean. – Sí, Travolta pasará mañana sin falta pero Itziar siempre está ocupada y lo deja para otro día; se lo diré de nuevo, no te preocupes.

Al día siguiente, Loli llama a Pablo: – Agárrate, Travolta ha ido a la sucursal de CS y ha preguntado por Marta, le han dicho que allí no trabaja ninguna Marta; cuando ha explicado lo que quería hacer y las indicaciones que nos había dado María, le han mirado con escepticismo y le han asegurado que la cancelación de la cuenta sólo puede hacerse mediante un acta del equipo directivo en que se certifique tal acuerdo. Pablo utilizó su habitual mantra para estos casos: uno, dos, tres, cuatro… hasta veinte. Documentó un supuesto acuerdo inexistente del equipo directivo y firmó la certificación pertinente. Loli la llevó a CS. La cuenta fue cancelada.

¿Es CS una entidad bancaria pequeña, insignificante o puramente local? No, era razonablemente grande, y con la fiebre de las fusiones frías, calientes y mediopensionistas ahora es todavía mayor. Pablo nunca se explicó por qué en una reunión a la que tuvo que acudir a Sevilla, una de las mujeres que asistían a ella, y que llevaba las relaciones bancarias de la organización, llamaba a este nuevo conglomerado “Banca Cínica”. Pero Pablo se quedó con la copla; claro, cuando uno está en Sevilla, lo normal es quedarse con la copla.

Próximo capítulo: El sufijo.

4 Comentarios

  1. Adelaida
    Nov 2, 2011

    Con lo bien que comenzaba el capítulo, los baños de sol, la arenita caliente…, aunque lo mejor: La escena de la ducha. Te superas a ti mismo.
    Del resto del artículo: “Sin comentarios”.

  2. Ramon
    Nov 2, 2011

    Con la iglesia hemos topado…

  3. Andres Fuentes
    Nov 2, 2011

    Historias como esta, puedo contarte mas de veinte.
    No sólamente los Bancos; toda la Administración española no tiene mas objetivo que justificar unos puestos de trabajo ( la mayoría ficticios ) de una cantidad de funcionarios que no tienen, ellos, otra cosa que hacer para justificar su sueldo que crear obstáculos al funcionamiento de cualquier Empresa o simple ciudadano.
    Comprendes porqué este pays va de culo ???

  4. jose
    Nov 1, 2011

    A este paso, tendrán que poner bancos en los bancos para que las noticias nos pillen sentados 😉

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