DICIEMBRE: NAVIDAD, RELIGIÓN, SÍMBOLOS Y CONTRADICCIONES

 

            imagen024Hemos superado el puente de la Constitución-Inmaculada y eso nos lleva a enfilar la recta hacia las vacaciones de Navidad. ¿O de invierno?, como proponen algunos. Coincide este tiempo con dos hechos relacionados: la discusión sobre si quitar o no los crucifijos en los colegios y el reciente referéndum suizo en el que sus ciudadanos se han pronunciado  mayoritariamente por no permitir la construcción de nuevos minaretes en su país, cuestión que ha levantado ampollas en los medios de nuestra desnortada Europa. Así que todo este guiso me lleva a bucear en busca de alguna lógica en los comportamientos de mis paisanos.

 

            Comenzaré diciendo que no soy practicante de religión alguna aunque no tengo la más mínima intención de apostatar. Pero me… digamos me duelen las contradicciones que observo en muchos ciudadanos occidentales en general y españoles en particular: ¡quitemos los crucifijos de los colegios, eliminemos cualquier símbolo religioso, somos una sociedad laica y nuestra Constitución (cuyo 31º aniversario acabamos de celebrar) nos define como un estado aconfesional! Y simultáneamente nos indigna el resultado de la consulta popular en Suiza, por xenófobo. O sea, eliminemos los símbolos propios de nuestra “cultura” pero no pongamos el más mínimo reparo en ir importando los de culturas ajenas y bastante avasalladoras, aun cuando sus practicantes no sean precisamente muy defensores de los derechos que aquí ya no discutimos. Un crucifijo en la pared no grita, cada minarete en la ciudad llama ruidosamente a oración cinco veces al día.

 

            Es cierto, jurídicamente somos un estado aconfesional, pero culturalmente somos un país, y pertenecemos a un área geográfica e histórica de tradición cristiana, por no complicarnos más con especificar que católica. Si los símbolos de nuestra cultura nos ofenden y de pronto hay que desterrar, por el momento, el belén, los villancicos y los crucifijos, por estar en plena actualidad ahora mismo, digo yo que deberíamos prepararnos a perder casi nuestra identidad si, por coherencia, decidimos seguir por ese camino: eliminemos las fiestas patronales de todas las ciudades y pueblos de España (que yo sepa ninguna está dedicada a acontecimientos civiles o sociales, sino a vírgenes, cristos y santos), suprimamos, por poner sólo algún ejemplo, el Pilar de Zaragoza, el San Fermín de Pamplona, el camino de Santiago, la ofrenda de flores en Valencia a la Mare de Deu, la feria del Rocio, por supuesto las miles de semanas santas de todo el país, cambiemos nuestros nombres de pila pues casi todos provienen de santos o vírgenes, modifiquemos el calendario y procuremos ponernos de acuerdo en uno nuevo, pues está basado en la muerte de Jesucristo; todos los acontecimientos históricos se datan como a.C. (antes de Cristo) o d.C. (después de Cristo), destruyamos todos los iconos religiosos de las ermitas románicas, de las catedrales góticas, renacentistas y barrocas de España, dejemos sólo la piedra, o mejor aun, derribémoslas enteras para que no nos invadan como enormes símbolos religiosos.

 

            Acepto que la religión, las religiones, han causado muchas guerras, muchas muertes, mucho dolor, mucho retraso científico, pero la religión, las religiones, no han sido algo ajeno, separado y separable del individuo. Cuando el homínido comenzó a andar a dos patas y le aumentó el tamaño del cerebro, empezó a preguntarse por sí mismo, por su origen, por su destino, por su lugar en el mundo; empezó a sentir temor por lo inexplicable y adoró al Sol, la Luna, las estrellas, las tormentas, los mares, los árboles, las piedras, inventó diosas y dioses del amor, del vino, de la abundancia; creó ritos, liturgias y hechizos para después de la muerte; más tarde, y en función de la ocupación de zonas del planeta, creyó en dioses más globales, menos visibles: Alá, Yavé…, en sus profetas o enviados: Mahoma, Jesús…, o en la reencarnación de cada ser humano en una cadena casi infinita de vidas diferentes adorando y orando a sus sabios o budas.

 

            La modernidad y el rapidísimo desarrollo científico y tecnológico de la segunda mitad del siglo XX (¡d.C.!) y de la primera década del XXI que ya vamos consumiendo, ha llevado a muchas personas a negar la necesidad y por ende la existencia de dios alguno, de ser supremo alguno: el universo existe por la inaprensible pero apenas discutida teoría del Big Bang y nosotros somos exclusivamente fruto de la evolución, desde la bacteria unicelular hasta el más inteligente y hermoso hombre o mujer sobre la tierra. No precisamos de ningún ser superior, no requerimos creer en nadie, somos autosuficientes; al morir, simplemente dejamos de ser y punto pelota. Pero no parece decisión sencilla porque de una u otra forma hemos cambiado nuestro foco simbólico a cuestiones más pedestres: ídolos terrenales de las artes, el deporte, los medios, la política, amuletos de todo tipo y naturaleza, escapismos en forma de adicciones a sustancias estimulantes o relajantes: alcohol, tabaco, marihuana, cocaína, éxtasis, música envolvente, modas pasajeras, Internet, en fin, todo un sinnúmero de “bastones” en los que descansar y superar nuestra terrible soledad, nuestros miedos, nuestra inexplicable insatisfacción vital.

 

            imagen029Este tema da para muchos artículos pero he de terminar para no aburrir: personalmente no me siento agredido por los símbolos de mi cultura occidental; me sobrecogen las ermitas románicas y algunas catedrales góticas, creo que la Cruz representa bien la vida como cruce continuo de caminos, sufrimiento, esperanza, amor y compasión, prefiero el belén al ridículo papá noel, me horripila la extravagancia del Halloween (la mayoría ignora que etimológicamente esa palabra quiere decir “víspera de todos los santos”) y desde luego no estoy dispuesto a dejarme invadir por símbolos y culturas no sólo ajenas sino irrespetuosos con valores esenciales para mí: libertad, autonomía personal, democracia, igualdad de derechos para los niños y las mujeres y respeto absoluto a la dignidad de todos. ¡Feliz Navidad!           

5 Comentarios

  1. Jose Rodriguez
    Ene 24, 2010

    Bueno, querido Ramón, pienso que en los colegios privados cuyo ideario sea católico nadie puede prohibir el crucifijo. Supongo que todo tu discurso se refiere a la escuela pública, en la que por cierto abunda mucho pañuelo en la cabeza de alumnas.
    Un abrazo,
    José

  2. Luis Domingo
    Ene 11, 2010

    “Chapeau”, don Ramón, caro amigo. Nunca he comentado los comentarios a mi propio Blog pero esta vez tengo que decir que mereció la pena escribir el artículo de diciembre aunque sólo sea por haber provocado a tu inteligencia y capacidad de juicio lo que has escrito. Gracias de verdad.

  3. Ramón
    Ene 11, 2010

    Disculpas por la tardanza en la lectura de tu blog, querido Luis. Felizmente superadas sin mayores traumas las navidades y ya entrados en el 2011,permíteme ser ligeramente crítico con tu comentario.
    La demagogia que desprendes en tu escrito no es propia de una persona de tu catadura social y cultural.
    Pongamos los puntos sobre las íes. Andalucía estuvo 8 siglos de nada bajo ocupación musulmana, siglos de avances arquitectónicos, hidráulicos y de higiene personal que dejaron su impronta indeleble en la configuración de ciudades, en la cultura culinaria, en las nomenclaturas y por supuesto en el ADN de todos nosotros.
    Eso también es historia, querido Luis. Tu demagogia empieza por equiparar el crucifijo con una ermita románica, exhortando a que si se quita uno, se destruya la otra. Separemos cultura y religión, que ya va siendo hora. Cierto es que los grandes hitos arquitectónicos que han llegado a nuestros días tienen su referente religioso. Desde los majestuosos templos egipcios, realizados cuando Jesús de Nazaret, Mahoma,Buda etc etc no habían sido inventados, manipulados y utilizados para uso y disfrute del populacho,los templos romanos,las majestuosas mezquitas de Constantinopla, hoy Estambul, hasta las inmensas catedrales de toda europa, TODOS SON ARTE RELIGIOSO. Y como tales deben ser respetados, estudiados, enseñados. Me consta que, en España, las restauraciones de catedrales, iglesias y ermitas son sufragadas con fondos procedentes del pecunio de todos y cada uno de los contribuyentes, independientemente de nuestra profesión religiosa. Y me parece bien, al tratarse de un patrimonio común. Otra cosa es que, después de las restauraciones, sea la iglesia católica quien se haga cargo de la “caja” en las visitas turísticas. Pero eso es otra historia.
    Al igual que la ocupación musulmana dejó su arte, la posterior ocupación cristiana ha dejado el suyo en maravillosos retablos, impresionantes imágenes y cuadros de afamados pintores. Lógico, porque eran encargos de la iglesia para adoctrinar mejor a sus acólitos. Sea como sea, nos han legado un rico patrimonio histórico artístico que debe ser mantenido…y comprendido.
    Aquí quería llegar. A la educación, la cuna de la comprensión, de la libertad de pensamiento. ¿Crucifijos en las aulas? Rotundamente: NO
    ¿Mezquitas llamando a la oración? Puede que a tí te molesten las llamadas a la oración, y a otros les puede molestar las campanadas de la torre de la iglesia, tocando a muertos, llamando a misa…
    ¿Religión en las aulas? SI. Pero no como está hoy en día, que es adoctrinamiento en la fe cristiana, para eso las catequesis de las diferentes feligresías. HISTORIA DE LAS RELIGIONES. Sin aseverar la verdad absoluta de ninguna de ellas. Desde el principio de los tiempos, porque es necesario que los niños de hoy en día,nuestros futuros gobernantes, entiendan que no existe la verdad absoluta, que relativicen y, sobre todo, porque es necesario para comprender el ARTE, para despertar su sensibilidad ante la mezquita de Córdoba, ante un cuadro de la inmaculada de Murillo, porque es necesario saber quién diablos era San Sebastián para reconocerlo en los numerosos cuadros en los que está representado.
    Y lo dice uno que, lo sabes, presume de ATEO PRACTICANTE. El saber nos hace libres, de pensamiento independiente. El adoctrinamiento en la fé, cualquiera, nos hace miembros de un rebaño al que un pastor maneja a su antojo.
    No entro en consideraciones sobre las celebraciones lúdico religiosas, la mayor parte de ellas, te consta, se crearon para solapar tradiciones anteriores, solsticios de invierno y verano etc etc. Hoy en día, afortunadamente, han perdido mayoritariamente su carácter religioso. Y es que nos gusta más una fiesta que a un tonto un lápiz…
    Un abrazo
    Ramón

  4. PEPE
    Dic 28, 2009

    Saludos, Domingo. Estoy muy de acuerdo en todo lo que dices. Sabes que soy agnóstico -ser ateo es demasiado osado, creo- pero personalmente en estos tiempos en que el catolicismo ya no es tan dañino como lo fue, no me ofende ver un crucifijo colgado en ningún sitio…más me ofende que los niños den religión desde los 3 años en el colegio y sólo empiecen a dar inglés a los 6 años…la religión debe ser algo íntimo de cada uno, debe ser vivida en el seno de la familia o de la comunidad religiosa. Pero lo que está pasando, eso de luchar contra los símbolos cristianos -que es nuestra cultura, nos guste o no- y permitir los de otras religiones no tiene sentido. Ésta es nuestra cultura y hay que luchar por la integración, que en cierto modo es asimilación mutua…pero el islam, no lo olvidemos, es imposición, es todo lo contrario a la libertad y creo que es más correcto luchar por “civilizarlos” que permitirles que nos impongan sus condiciones…En muchos paises islámicos está prohibido construir templos de cualquier otra religión y todavía siguen ajusticiando a personas por hacer proselitismo cristiano o sancionándote por portar una Biblia en el equipaje. No creo que haya que ser condescendiente ni sentir reparos en defender nuestra cultura, no por ello vamos a ser xenófobos o racistas. Personalmente tampoco estoy en contra de los minaretes -siempre y cuando no den la vara con las llamadas a los rezos a horas intempestivas-, pero sí contra los símbolos discriminatorios como el pañuelo en la cabeza…Quizás algún día no queden religiones y estas disquisiciones carezcan de sentido, pero me temo que queda muuuuucho para ello.
    Saludos a todos y felices fiestas!

  5. Adelaida
    Dic 21, 2009

    Cuando te pones no hay quien te pare.
    Sabes que compartimos mucho de lo que dices pero también creo que la religión católica ha estado demasiado presente en nuestras vidas y ha condicionado mucho nuestro desarrollo emocional, como ahora está condicionando el islamismo a las nuevas generaciones, en los países musulmanes, con las consecuencias que todos sabemos.
    La religión, cualquiera que sea, debe ser algo que se aprenda en el seno de la familia primero y en la catequesis en las parroquias, en las sinagogas, en los centros de culto públicos, después. Los colegios, institutos y universidades laicos deben ser eso, laicos. Centros del saber donde nadie esté excluido o sea considerado “diferente” por pertenecer a otra religión. Hay un buen número de instituciones de enseñanza, financiadas por los impuestos de todos, que los padres pueden elegir libremente y donde los símbolos son parte de su cultura.
    Aquí hay sitio para todo y para todos.
    ¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!! A todas las buenas gentes que leen y escriben en este blog, que cada día tiene mas imágenes y es mas atractivo visualmente.

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