El retorno

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Entramos hoy en la última semana de agosto: en ocho días comenzará el nuevo año lectivo. Agosto tiene un poco del carácter de diciembre. Pone fin a un período no solo de vacaciones para muchos sino de ciclo de actividad. El calendario escolar, universitario y deportivo nos condiciona más que el del año natural, incluso muchas empresas ajustan sus planes de producción y plantillas adecuándolos a este almanaque y no al de enero a diciembre.

La aceleración en el acortamiento de los días y su correspondiente alargamiento de noches, claro exponente de que nos acercamos al equinoccio de otoño, amplifican esa sensación de cambio de algo o de cambio de todo. No digamos para quienes disfrutan de su descanso laboral en este mes o en esta quincena y emprenden el retorno siempre morriñoso a sus rutinas.

Por tanto puede ser este también un tiempo de balance y de proyecto. Con la vida podemos decidir si vivirla o que nos viva. Retornar es volver al sitio del que partimos tanto en sentido literal como figurado. Pero si durante el viaje a otro lugar, tiempo o forma de vida, nos hemos tomado el conveniente trabajo de mirar un poco hacia dentro en las largas siestas o en los paseos junto al mar y nos hemos propuesto algunos cambios, este retorno puede estar lleno de descubrimientos.

Los lugares, incluso los más habituales, como la casa, la oficina o la fábrica, nos pueden resultar diferentes si cambiamos nuestra mirada. Conviene no esperar a que transcurran los primeros días de rutina pues los hábitos son tan fuertes que pereceremos en sus garras. Si somos capaces de modificar uno solo de ellos en este retorno conseguiremos dejar puertas abiertas para nuevos cambios; sin embargo si pretendemos atender demasiadas demandas al tiempo nos agotaremos pronto y renunciaremos a cualquier crecimiento.

Puede ser saludable aprovechar esta última semana del mes ocioso por excelencia para revisar de qué parte del equipaje del curso que acaba nos gustaría desprendernos y con qué queremos rellenar ese hueco para sentiremos mejor. O quizá simplemente dejarlo libre por un tiempo. A veces se trata sencillamente de aligerar peso. Otras de ir incorporando nuevos compañeros de viaje: personas, conocimientos, actividades, ilusiones. Este año haz que tu retorno sea diferente. Decide vivir la vida y que no sea ella quien te viva a ti. Sé sujeto activo y no pasivo. Si te parece bien, lo revisamos juntos cuando cambiemos de calendario natural. Feliz retorno.

Artículo emitido hoy por Onda Cero Marbella.

maleta

2 Comentarios

  1. Adelaida
    Ago 29, 2016

    …sin embargo si pretendemos atender demasiadas demandas al tiempo nos agotaremos pronto y renunciaremos a cualquier crecimiento.
    Hay que poner en orden los desajustes del verano pero marcando etapas, si solo pensamos en el final, no coseguiremos avanzar, por desánimo. ¡¡¡Ánimo!!

  2. Javier
    Ago 26, 2016

    Gracias por contarnos tu camino para este nuevo curso que tenemos la suerte de poder vivir.

    Liberemos un hueco en nuestra vida, restandoselo al infinito que nos atenaza, para disfrutar lo que ‘de verdad importa’.

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