El voluntariado es la respuesta

Nacimiento del río Duero en los Picos de Urbión: corretea, gatea, salpica, irriga, fecunda, da vida, crece…

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La respuesta, ¿a qué? La respuesta a las tres grandes preguntas que todo ciudadano culto y consciente debe hacerse alguna vez: ¿Quién soy? ¿Qué hago aquí? ¿Cuál es mi misión en la vida?

Mañana jueves, 5 de diciembre, se celebra en el mundo desarrollado el Día Internacional del Voluntariado. Quienes me seguís sabéis que le de doy muy poca importancia a estas conmemoraciones porque, al ocupar los 365 días del calendario, han perdido todo su efecto, así que la reflexión de hoy podría hacerla cualquier otro día del año, pero aprovecho la efeméride.

En verdad el voluntariado social es la respuesta a estas preguntas que nos espolean con la finalidad de que nuestro paso por este mundo tenga sentido. Desde luego van mucho más allá de las que solemos plantearnos cada mañana: ¿qué me pongo hoy?, ¿de quién es el cumpleaños?, ¿a qué hora comemos?, ¿dónde habíamos quedado?, o ¿por qué cadena transmiten el partido? Mostremos la prueba.

¿Quién soy yo? Un ser humano, culminación de la evolución natural, único e irrepetible que, con los mismos componentes que los miles de millones de personas que poblaron, pueblan y poblarán el planeta Tierra, es absolutamente distinto por fuera y por dentro a cada uno de los otros, que forma parte de un todo inabarcable: el universo o cosmos, con su orden, sus evidencias y sus misterios, y que ni está solo ni sin fundamento.

¿Qué hago aquí? Formo parte de un sistema que en función de mis creencias responderá a un plan divino, a un plan natural universal o sencillamente será producto del azar. En cualquier caso, una vez aquí puedo optar por pasar sin pena ni gloria o por ser protagonista de mi destino y parte importante del de mis congéneres.

¿Cuál es mi misión en la vida? Si acepto la segunda opción: ser protagonista, autor y diseñador de mi existencia, mi misión fundamental es mi propio crecimiento y mejora continua y la promoción de las condiciones vitales de mi prójimo, al margen de la forma específica en que, en función de mis talentos, habilidades, oportunidades y apetencias, lo concrete.

Desembocadura y muerte del Duero en la ribera atlántica de Oporto. Mismo río, aspecto irreconocible: les separa… toda una vida

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¿Por qué el voluntariado es la respuesta a estas preguntas? Porque al entregarme de forma libre, altruista y responsable a participar en causas de seres menos afortunados que yo, aprendo sobre mí mismo más que con cualquier otro estudio o actividad puesto que me expongo a situaciones que en mi quehacer cotidiano por lo general no experimento, y seré onda expansiva, fuerza positiva y fructífera para el progreso del entorno social y natural, en contraste con las fuerzas negativas que se oponen a este empuje creador.

Cada ser y cada grupo posee la posibilidad de hacer el bien o el mal: cuando elijo libremente uno de ellos no sólo lo propicio para mí y el ecosistema sino que estoy desactivando al antagonista.

Reflexión personal emitida hoy, 4-12-13, por Onda Cero Marbella

1 Comentario

  1. Adelaida
    Dic 4, 2013

    No es fácil interiorizar tus palabras, al menos para los que somos demasiado cómodos para movernos por otros. Una cosa es echar una mano a un amigo y otra movilizarnos por la Humanidad.
    Por eso es tan admirable vuestro trabajo, al menos desde la perspectiva de mis semejantes.

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