FEBRERO: CAPITALISMO, SOCIALISMO Y OTRAS MANDANGAS

 

            Hace unos días mi buen amigo Ramón, uno de los escasísimos lectores y sagaz crítico de este blog, me decía entre otras lindezas en un correo: “¿Por qué no te planteas como tema de tu próximo blog el capitalismo fallido? Procura no hablar de clases sociales, no estaría bien visto”.

            foto-2Pues allá vamos; ando muy excitado, en el peor sentido de la palabra, con la política, los políticos, el poder, todos los tipos de poder. Así que quizá me venga bien soltar presión. Ya afronté el tema de la política en mi artículo del pasado agosto pero vuelvo a él en el deseo de encontrar nuevos enfoques. Ramón es rojo, según dice de sí mismo, de izquierdas convencido, votante infatigable del partido de Rodríguez, de Fernández de la Vogue, de González, Roldán, Barrionuevo, Chaves, Zarrías, Aído, Touriño, Fernández Bermejo, Garzón, Isabel García Marcos, Montilla… Como casi todos los que votan esas siglas es reacio a reconocer un fallo, un desliz, un error, una maldad, una chapuza a los suyos. Como casi todos los que votan a esa tropa, nos bautizan como fachas y burgueses a quienes no lo hacemos. A pesar de ello, debo decir que no sólo en Ramón tengo a un gran amigo, sino que mantengo profundos afectos y buenas relaciones con muchos votantes de su cuerda.

            A lo largo de los más de 33 años de elecciones libres que llevo viviendo desde que en diciembre de 1976 voté “sí” a la ley de reforma política de Suárez, he votado diferentes opciones: desde pequeños partidos éticos testimoniales, hasta al Partido Popular, pasando por ecologistas, el PSE de Tierno Galván, la UCD, el CDS, en fin, conscientemente he procurado votar en función del programa que en cada ocasión los grupos políticos presentaban al cuerpo electoral. Fui percibiendo, cada vez con más claridad, que todo era mentira pero consciente de que mi solo voto no hacía puchero, he querido creer en la democracia y ejercerla con sentido responsable. Cabe que no vuelva a votar a partir de ahora; ya omití acercarme por el colegio electoral en las últimas europeas.

            Capitalismo y socialismo. O corrupción con etiqueta de derechas y corrupción con etiqueta de izquierdas. O poder desmedido de quienes defienden la iniciativa privada, siempre que no les perjudique, y poder desmedido de quienes defienden la justicia social y la protección de los más desfavorecidos mientras ellos puedan mantenerse arriba. La oportunidad para colocar a amiguetes, amantes, romances perineales y familiares agradecidos, en proporciones parecidas los de la rosa, los de la hoz, los de la gaviota, y los de todos los símbolos aldeanos de los diversos taifas en que se reparten España. Capítulo aparte dejo a los sindicalistas, mi auténtica perdición: centenares de miles de “liberados”, es decir de parásitos que no dan palo al agua mientras trincan buenos sueldos de la caja común y hacen imposible avance alguno en negociaciones o soluciones a favor de quienes dicen defender.

            No es un panorama exclusivo de esta maltrecha tierra nuestra: escándalos llamativos, porque sólo nos enteramos de los llamativos y no de todos, vienen de las procedencias más variopintas. Italia en la cabeza. El mes pasado citaba la de Irlanda del Norte; ayer nos regalaba la prensa el astronómico aquelarre económico y sexual de la autoridad palestina, defendida ciegamente por las buenas gentes de izquierda frente al halcón israelí, gestado en tiempos del bello Arafat y continuado eficazmente por su sucesor. Nausea, arcada, vómito, repugnancia, hartura; como dijo ayer doña María Teresa, la vice más vice de todos los vices, refiriéndose a la derecha: “el ansia, la gula de poder”. Y lo repitió: “la gula de poder”. ¡A ti no se te nota nada, prenda! Cuando extiendes el dedo para autorizar preguntas a los periodistas en las ruedas de prensa te sale una bala envenenada de la punta de la uña.    

            Capitalismo o socialismo. A estas alturas creo que habría que inventar algo nuevo pero tampoco las terceras vías han dado soluciones. ¡Pobre Tony Blair y su tercera vía! En verdad, hoy creo que no tenemos arreglo; quizá no lo merecemos. Los políticos no vienen de galaxias extrañas: son parte de nosotros, como los empresarios, los autónomos, los trabajadores, los funcionarios, los periodistas, los jóvenes del botellón y los que se van voluntarios a Haití o África, los maltratadores de ambos sexos, los terroristas, los curas, los blancos, negros y asiáticos… Todos estamos hechos con materiales parecidos: genes, proteínas, células, agua; todos solemos tener los mismos elementos: dos piernas, dos manos, una nariz, un corazón… un cerebro: ahí está el problema, en el defecto de fábrica del cerebro.

foto-1De ese kilo y medio de tejido en forma de media nuez, grisáceo y gelatinoso, que se esconde bajo nuestro cráneo vienen todos los males del chimpancé evolucionado. De él surgen la maldad, la ira, la hipocresía, el ansia de poder, la mentira, el odio, la soledad, la envidia, las adicciones, el azar de creer o no en algún dios, la pulsión de amar y yacer con personas del sexo opuesto o del propio, la compasión, la solidaridad, la bonhomía, la generosidad, el sentimiento de amistad, la capacidad para trabajar y crear, para perdonar, para llorar, para reír. Querido Ramón, ¿capitalismo o socialismo? ¡Bah, pura palabrería! La tierra seguirá girando, los poderosos, todos, jodiéndonos, y nosotros, por suerte, pudiendo elegir en gran medida cómo queremos vivir este corto lapso entre parto y tumba. 

9 Comentarios

  1. Luis-Domingo
    Feb 17, 2010

    Querido Ramón: Sabes que no suelo incluir comentarios en mis propios artículos, ahí están para que quienes los leen incluyan su opinión a favor o en contra, pero debo decir en frase que no te agradará que “tu fe te ha salvado”. Eres persona de convicciones ferreas, profundas y sinceras, honrado hasta tu último poro y ejemplo de tesón y entrega a tus ideales, ideas y creencias. Como titular del blog te agradezco de veras tus riquísimas y concienzudas aportaciones. En política nunca estaremos de acuerdo, pero… ¿qué mas da? Somos libres para pensar, hablar y actuar y esa es la grandeza de la democracia y de Occidente. Capitalismo fallido: sí; socialismmo fallido: también, si el desiderátum de la izquierda es la dolorosa experiencia de la Unión Soviética, Cuba o la actual Venezuela. Ya lo decía en mi artículo: tenemos que encontrar una nueva vía, un capitalismo socializado o un socialismo liberal. Prometo aparcar desde ahora mi escepticismo y desde marzo escribir desde la esperanza y la credulidad. Me costará pero lo intentaré: tu invitación a ello bien lo merece. Cada día me enorgullece más contarme entre tus amigos.

  2. Ramón (de nuevo)
    Feb 17, 2010

    Vuelvo a la carga, a ver si consigo animar esto un poco. En la confrontación de opiniones está la grandeza de la democracia.
    Obvio responder a ciertos comentarios que, si pretendían ser hirientes, (es una suposición, no una afirmación) no lo han conseguido. A Adelaida decirle que, afortunadamente, tengo espalda más que resistente para aguantar los envites de aquellos que pretendan atacarme por mi ideología. De todas formas, gracias por preocuparte.
    Estamos viviendo una época de zozobra económica, y resulta práctico y hasta legítimo culpar a quien lleva el timón mientras la tempestad sacude el barco. A sabiendas de que tanto el propietario de este blog como sus lectores son personas inteligentes, cultas e informadas, me permito volver a expresar, y a defender, mi sentimiento político.
    Hace 23 años (cómo pasa el tiempo) llegué por primera vez, y para quedarme, a Málaga. Desde el norte industrial, verde y lluvioso, el choque cultural fue brutal. Por aquel entonces, y no ha pasado ni un cuarto de siglo, desde ese norte se decía que África empezaba en Despeñaperros. Andalucía era una región olvidada, con una Costa del Sol anclada en los años 70 (¡En el centro de Torremolinos había calles sin asfaltar!), sin apenas industria y dependiente de las peonadas del campo. La Andalucía de los señoritos terratenientes, la clase alta y luego todos los demás. No existía la clase media y el nepotismo caciquil campaba a sus anchas. Reminiscencias de 40 largos años de olvido y degradación. Los andaluces eran mano de obra barata, incultos, vagos y, cuando no estaban durmiendo la siesta, sólo sabían bailar sevillanas y beber vino fino. Tal era la opinión en el resto de España. Venga, los que tenéis los cuarenta cumplidos, sabéis que no exagero.
    Llegué a una Andalucía que estaba empezando a despertar del letargo gracias a un as que se sacó de la manga un tal Felipe González: La EXPO´92. Que sí, que se podía haber hecho mejor, pero que fue un revulsivo económico para una zona especialmente degradada, no lo podéis negar. Os acordaréis del aeropuerto, totalmente obsoleto, de las penosas conexiones ferroviarias y de la única carretera que tenía Málaga, la 340. Yo recuerdo perfectamente que el trayecto Torremolinos-Málaga era un suplicio, con su semáforo a la altura del aeropuerto y esa obligación de atravesar la ciudad por los barrios más populosos. Por no hablar del trayecto Málaga-Sevilla. Si la memoria no me engaña, tardábamos en realizarlo más de 6 horas. Y subir a Madrid, era toda una aventura. ¿Recordáis las inundaciones del 89? El río traspasando el único puente que unía la ciudad con la costa occidental, dejándola incomunicada.
    Lo sé, parecen las aventuras del abuelo Cebolleta, pero no hace tanto tiempo. Y fue gracias al Partido Socialista, entonces en el poder, que llegaron las inversiones en infraestructuras. Y unas buenas infraestructuras son la placenta sobre la que una región puede empezar a crecer y a creer en su potencial.
    Después vino la apertura de las universidades a todo aquel que estuviera capacitado, ya no era necesario irse a Granada a cursar una carrera, con los sacrificios económicos que conllevaba a las familias, se democratizaron los estudios, y hasta el hijo de un peón del campo, para horror de algunos, podía cursar estudios superiores.
    Llegó la crisis, la de los 90, no ésta, pero la cimentación sobre la que Andalucía iba a levantarse estaba ya bien asentada. Llegó el PP al poder. En su primera legislatura, en la que hasta hablaba catalán en la intimidad, se desprendió de todas las “joyas de la corona” (BANCO HIPOTECARIO, TELEFÓNICA…) poniendo, eso sí, a sus amiguitos al frente. Había que hacer caja y crear el modelo económico español: EL LADRILLO.
    En su segunda legislatura, amparado por una mayoría absoluta que confundió con poder absolutista, se permitió despreciar a esta región, comunidad se llama ahora, que es Andalucía. Le ninguneó dinero al no reconocer en los presupuestos generales el aumento de población. Arrinconó, otra vez, a esta comunidad. Si no es por la popular y populista Celia Villalobos, que desafió al todo poderoso Aznar, el proyecto del AVE a Málaga no hubiera tenido cabida. Era más interesante el AVE a Valladolid, con estaciones en suelos propiedad, qué casualidad, de familias muy cercanas al partido.
    La economía española, impulsada por las aportaciones al desarrollo que venían de Europa, despegó con viento de cola. La entrada del euro supuso una inflación real del 66,368%, ya que lo que antes costaba cien pesetas pasó a costar un euro. Aún así, éramos un país barato para el resto de Europa, y nos asignaron el papel de ser la Florida europea. Se cerraron industrias, se quitaron olivos y vides, se sacrificaron vacas, todo porque nuestra obligación europea era ser un país de servicios, el destino para los jubilados europeos, destino vacacional de sol y playa, además de cultural. Fuimos la cenicienta europea.
    Llegó el trágico error del equipo de Aznar: intentar esconder la autoría del atentado de Atocha. Rajoy perdió las elecciones, no porque los que habían votado en las anteriores legislativas cambiaran su voto, sino porque muchos de los que no habían votado, fueron a votar.
    Y aquí tenemos al malvado Zapatero al frente de un país con su burbuja inmobiliaria que nos ha estallado en la cara. A su favor todas las reformas sociales, la ley de parejas homosexuales, la violencia de género (y génera…) las reformas de los diferentes estatutos autonómicos, la definitiva separación iglesia-estado. Ha tenido, desde el principio, una oposición violenta, destructiva, que ha jugado con el dolor de las víctimas del terrorismo, una oposición tan dolida por la forma en que le fue arrebatado el poder, que no ha dudado en utilizar todas las armas a su alcance, el fin de la familia y del país, enarbolando la bandera española y presentándose como el único baluarte de la unión del estado. Y todo eso de la mano de la Conferencia Episcopal. Esas calles tomadas por manifestantes vestidos de Gucci y de Prada. Vivir para ver. Cada uno es responsable de sus actos.
    Zapatero ha tenido, y tiene, errores. El sistema de comunicación con la ciudadanía falla de forma estrepitosa, y su equipo de gobierno es manifiestamente mejorable. Las medidas adoptadas para sacar la cabeza del agujero de la crisis están pendientes de ver si han servido de algo. Pero el PP no sabe sacar ventaja de la situación. Mientras se miran el ombligo y mantienen sus peleas intestinas, no aportan soluciones, ni ideas, sólo insultos. Recuerdo como vomitable la frase del Presidente Honorífico del PP, Sr. Aznar: “Nadie hizo tanto daño en tan poco tiempo”. Y ahí tenemos al presidente de CIU, al Rey y a todo hijo vecino pidiendo un pacto de estado. Pero Cospedal ha dicho que para que haya pacto de estado, la política económica del gobierno debe dar un giro de 180º. Esto es, aplicar la de ellos. Eso no es pactar, es imponer. En un pacto todas las partes deben ceder. Y es el momento para crear un nuevo modelo de crecimiento, porque el ladrillo ya no sirve.
    Os digo a todos los descreídos de la política, del bando que sea, que por favor vayáis a votar. Nuestro sistema es mejorable, está pendiente una reforma que de sentido al Senado, yo también abogo por las listas abiertas, porque hay políticos de un lado y de otro que me gustan, hay gente muy válida en todos los partidos. De esa forma, ya se las apañarían para trabajar más a fin de conseguir nuestro voto. Las urnas son nuestra fuerza.
    Y sigo diciendo, querido Luis, que todo esto NO TIENE NADA QUE VER CON EL CAPITALISMO FALLIDO.
    Ramón

  3. Jesús y Mercedes
    Feb 16, 2010

    hola Luis, muy bueno este relato del capitlismo fallido, lo peor de todo esto son los borregos, es decir personas que apoyan a los políticos incondicionalmente, hagan lo que hagan, y se les inchan las venas, furiosos defendiendo a la derecha y otros a la izquierda, y no se dan cuentan, que su lema es mentir para llegar al poder, y cuando estan en la opocisión, lo unico que desean es que el pais vaya a peor, ¿para que?, pues para lo que tu dices Luis, el ansia del poder, le damos mucha importancia a los derechones, los rojos; defandamos lo nuestro y castigar al político que no merezca gobernar, sea de izquierda o derecha, no le pongamos siglas a los buenos y malos, la pena es que en estos momentos los buenos ¿donde estan?, seguire buscando a ver si los encuentro.
    un abrazo.

  4. Jesús
    Feb 16, 2010

    Querido Luis, un calco de la realidad política y social de España, con perdón, aunque los que perdonan todo y son ciegos por intereses de puesto de trabajo (mira que cuesta ganarse el chusco, y más en estos tiempos de crisis), los llamados de izquierdas, nunca reconocerán sus errores, misería.
    Si algún día tienes la insana tentación de crear un partido político, mejor que no, o tal vez, una asociación crítica y ácida que no deje de dar algún que otro puntapié en las espinillas a esta casta política imprentable, cuanta conmigo.
    Un abrazo.

  5. Ramón
    Feb 15, 2010

    Querido Luis:
    Te propuse hablar del capitalismo fallido, entendiendo que tú, como inteligente y economista que eres, expondrías tu parecer sobre los singulares acontecimientos que nos han llevado a la actual crisis mundial. Cuando se habla de capitalismo fallido se habla de las ayudas que los gobiernos han tenido que dar a los bancos para evitar su bancarrota, esto es, dinero público para empresas privadas a fin de evitar un colapso de proporciones inimaginables. Mientras estuvimos viviendo en los mundos de Yupi, y atábamos los perros con longanizas, los señores banqueros realizaban inversiones más que dudosas, alentando el consumo vía préstamo y haciéndonos creer que los ciclos económicos eran cosa de anticuados economistas. Y así miles de familias se pusieron a gastar de forma frenética muy por encima de sus posibilidades. Sin problemas, porque si necesitaban liquidez, otro banco les ofrecía una nueva hipoteca, por más importe que la anterior a pagar en cómodos plazos. Pero la realidad, una vez más, se impuso. Y ahora resulta que esas mismas familias no pueden pagar, que las inversiones de los bancos en negocios supuestamente rentables pero exageradamente arriesgados, hacían agua. Y claro, los estados tuvieron que salir al frente, poniendo diques a la inminente inundación económica. Dinero público para empresas privadas, insisto, para evitar que el mercado haga justicia y se lleve por delante a los empresarios que lo han hecho mal, la ley de la selva, la evolución de las especies, la ley del capitalismo: sobreviven los mejores y más fuertes. ERROR. CAPITALISMO FALLIDO.
    A esto me refería. Y tú vas y te metes con mi pensamiento político. Bueno, te cojo el guante, sabes que no me achanto fácilmente. Efectivamente, soy votante socialista, que no socialista de carnet. Y no estoy afiliado porque no soy de los que comulgan con ruedas de molino, y lo de la disciplina del partido me parece un traje excesivamente ajustado para mi persona. Acostumbro a decir lo que pienso aunque quien me conoce bien opina que no pienso lo que digo. Lo mismo da, a ciertas edades cambiar resulta imposible.
    Voto socialista, tú sin embargo has votado al Partido Popular. El de Aznar con sus zapatos en la mesa fumándose un puro con Bush, el de Aznar que metió a este país en una guerra indecente e ilegal, jurando que había armas de destrucción masiva, el partido que, tras los atentados de Atocha, siguió aseverando la autoría de ETA, o como dijo en su comparecencia: “les aseguro que los auténticos responsables del atentado no se encuentran en ningún desierto, sino muy cerca de nosotros”. Mantenella y no enmendalla.
    El partido de Rajoy, con los “hilillos” del Prestige, el de los enfrentamientos fraticidas de Madrid, el de los trajes de Camps… Pero lo peor que ha hecho este partido es apropiarse de la bandera de España, sacándola a la calle en protestas multitudinarias apoyando el poder eclesiástico contra las reformas aperturistas de la izquierda. Esta derecha, derechona, ha abierto de nuevo la herida de las dos españas, que diría Machado. Con la iglesia hemos topado.
    Pero a los que votan PP, todo esto les da igual. Vais en masa a votar. Muy al contrario, los “rojos” tal y como tú me has denominado (palabra que suena a guerra civil) castigamos a los nuestros no yendo a votar. Y a las pruebas me remito. A mayor abstención, más gana el PP.
    Y es que, el problema que tenéis los de derechas es vuestra intransigencia. Tenéis una moral, unos ideales que queréis imponer a todo el mundo. Como la iglesia, vamos. Los “rojos” somos más tolerantes, admitimos que la moral es algo subjetivo, que las ideas son todas respetables hasta el límite de lo legal, el respeto por encima de las ideas.
    Sois hipócritas, porque no apoyasteis la ley del divorcio y sois los primeros en divorciaros. No apoyáis la ley del aborto, salís con pancartas a celebrar el día de la familia con misa y mensaje papal de por medio, pero si la niña se queda embarazada, un fin de semana en Londres y asunto resuelto. Queréis imponer el pensamiento único. ¿Dónde está la libertad del individuo? ¿Por qué hay que imponer a una persona nuestra ideología? La intransigencia, que en la historia mundial no ha tenido ideología, en nuestro país ha sido, siempre, de derechas. La que ganó una guerra civil y durante cuarenta años tuvo a un país entero bajo su bota. Eso sí, entrando bajo palio en las iglesias…
    Destilas en tu artículo desilusión por la política, bueno, más bien por los políticos sean de donde sean. Es, lamentablemente, un sentimiento cada vez más mayoritario. No cesan de llegarnos noticias que nos cabrean, los sueldos de sus señorías, la jubilación de sus señorías, los 48 días de vacaciones de navidad de sus señorías…ese hemiciclo que sólo se llena cuando las votaciones van ajustadas, ese senado que nadie sabe para lo que sirve.
    Indigna la “burrocracia” que hemos de mantener en este país. A saber: Ayuntamientos, Mancomunidades, Diputaciones, Delegados de la autonomía, Delegados del estado, Parlamentos autónomos, Parlamento nacional, Senado, Presidencia, Casa Real…y seguro que me dejo por el camino algo. Pero, aún así, me proclamo firme defensor de nuestro actual estatus. ¿Con Franco estabas mejor, amigo Luis? ¿No había inmigrantes, no había robos? No, claro, no había inmigrantes porque eran los españoles los que emigraban. Y que te cuente “El Lute” la que le liaron por robar una gallina.
    ¿Corrupción? Los políticos son un reflejo de la sociedad, una sociedad que todavía decimos eso de “a mí no me cobre usted el IVA”, y que luego protestamos por tener una mala carretera y una mejorable asistencia sanitaria, por nombrar algo. En todos los estamentos habrá gente corrupta y gente honrada a carta cabal. No generalicemos.
    La política es un mal necesario, nuestra democracia es el menor de todos los males. Si no votas, no tienes derecho a quejarte. Y sí, yo sigo votando socialista. Con sus errores, que los tiene, pero es que la actual oposición con Rajoy al frente no convence ni a sus votantes, y a las encuestas me remito. Y es cierto que, para vosotros, cuanto peor, mejor. No aportáis ideas, la última de Cospedal es “bajar los impuestos” y recortar gastos. Los gastos sociales, supongo. Bajar impuestos. Con esa promesa se presentó a las elecciones Ángela Merkel en Alemania, y no la ha cumplido ni la cumplirá.
    Estoy harto de que la crisis la paguemos siempre los mismos. Los trabajadores. Los bancos siguen ganando dinero a espuertas, somos esclavos de sus decisiones. Las empresas no pueden endeudarse porque no reciben préstamos. Los empresarios en este país son, en su mayoría (y perdón por generalizar) de bajo nivel. De los que confunden la caja del negocio con la propia, de los que cuando todo va bien, no invierten ni crean músculo para aguantar los envites del mercado. Y así nos va. A nosotros, a Europa y a América del Norte. Pero claro, todo, absolutamente todo es culpa de Zapatero. Parafraseando a un eminente miembro del PP: “MANDA GÜEVOS”

    Ramón

  6. Adelaida
    Feb 12, 2010

    Menos mal que en tu aviso de nueva entrada en el blog me decías que este mes si eras optimista… Creo que debemos revisar el concepto optimismo, en nuestro particular diccionario.
    Es imposible no estar de acuerdo en todo o en parte con lo que dices, sin embargo me sorprenden dos cosas:
    El deslíz que has tenido al identificar políticamente a uno de tus amigos, al que por otra parte algunos tenemos la suerte de conocer personalmente. En este país el color político se viene utilizando de manera permanente como arma arrojadiza,los blog los lee mas gente de la que identificamos, por ello, cuidadín, cuidadín, ..
    Lo segundo es de mas calado, identificar la realidad y ponerle nombre y apellidos está bien pero como decía un sabio profesor: Una vez identificado el problema, proponga soluciones, mi querido amigo.

  7. Nuria
    Feb 12, 2010

    Mi querido ilustre: lúcido y sagaz, como a mí me gusta. He disfrutado tu artículo y, como dice José, reflejas fielmente el sentir general. Difundiré tu artículo entre mis amistades y espero sus comentarios.
    Me recuerdas a Arturo Pérez Reverte, por lo “sharp” y “precise” que eres.
    No me puedo explayar más porque el deber me llama.
    Un abrazo,

  8. Jose Rodriguez
    Feb 12, 2010

    Creo firmemente, Luís, que en este artículo reflejas fielmente un sentimiento cada vez más amplio en la sociedad española. Hasta ahora era una idéa asentada en una parte de las capas más populares, la de que los políticos solo van a lo suyo, el “yo no entiendo de política”, “solo quiero que me resuelvan mis problemas”, !claro que si¡, para eso les pagamos, mejor dicho, nos cobran lo que ellos quieren. Es una lástima que no se reforme la ley electoral permitiendo listas abiertas, y poder elegir al que nos resulte mas cercano, más fiable y con un mandato restringido.
    Mientras tanto, sigamos aguantando.
    Un abrazo.

  9. PEPE
    Feb 11, 2010

    Estimado Luís. Muy buen artículo. Sagaz, lúcido y crítico…escéptico e irónico. Pero así es realmente la vida y la actualidad política en España.
    Irónico es también que, justo antes de leer tu artículo haya leído un email que me han enviado que dice así:
    *Sir George Bernard Shaw* escribió esta breve frase, llena de sabiduría. Shaw es la única persona que ha ganado (en 1925) un Premio Nobel de literatura y un Oscar al mejor guión por *My Fair Lady*, basada en su obra *Pigmalion*:
    “Los políticos y los pañales se han de cambiar a menudo…y por los mismos motivos.”
    **No se puede decir más con menos palabras. ¡Tremenda capacidad de síntesis!
    Juzga tú mismo cómo se adaptan estas palabras a tu artículo.

    Por desgracia, hoy en día no hay grandes ideologías, todo es más o menos lo mismo, -al menos en Occidente- y creo que sólo cambia el grado de capacidad de gestión, la honradez y poco más. Esos que se llaman socialistas no quieren siquiera reconocer que no son sino socialdemócratas, puesto que ya abdicaron de esa idea allá en Suresnes, renegaron del marxismo y abrazaron el pragmatismo…abandonaron la utopía, pero consiguieron subirse a la poltrona. Yo también aprecio en mi vida diaria que esos que se llaman “socialistas” -insisto, equivocadamente- sólo apelan a ese calificativo para descalificar como retrógrados, “fachas” o derechistas a todo aquel que critique a su partido, a las decisiones actuales de su gobierno o a la gestión de la crisis que ya zp ha admitido que existe…
    Yo hace ya mucho que no visito las urnas…por múltiples motivos, pero principalmente por descreimiento…y por desgracia no me he arrepentido nunca de no haber votado, porque el tiempo me ha dado la razón (al menos en mi percepción).
    En fin, que parafraseando a Bernard Shaw, creo que para este pañal que tenemos en España ha llegado el momento del cambio hace tiempo…y dejemos de lado aquello tan manido del capitalismo y el socialismo, porque eso, aquí, suena ridículo y no veo a ninguno de esos que se llaman socialistas abominar del capitalismo, sino sólo de boquilla…siendo al fin y al cabo, sólo socialistas de boquilla.
    Un abrazo.

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