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	<title>VIAS DE SORIA</title>

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	<description>Viajar es la mejor forma de soñar</description>
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		<title>Capítulo 4. Cancelando en Nochevieja</title>

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		<pubDate>Mon, 12 Mar 2012 10:02:05 +0000</pubDate>
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				<category><![CDATA[La nueva "banquia" española]]></category>

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		<description><![CDATA[ACLARACIONES COMUNES PARA TODOS LOS CAPÍTULOS: El título completo de esta serie es: “La nueva banquia española: todo un mundo de dificultades* al servicio del cliente”. (* El término dificultades es compatible e intercambiable por: tomaduras de pelo, burlas descaradas, putaditas o cabronadas) Los hechos de fondo de cada capítulo son absolutamente reales. Los nombres [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>ACLARACIONES COMUNES PARA TODOS LOS CAPÍTULOS:</em></p>
<p><em>El título completo de esta serie es: “La nueva banquia española: todo un mundo de dificultades* al servicio del cliente”. (<em>* El término dificultades es compatible e intercambiable por: tomaduras de pelo, burlas descaradas, putaditas o cabronadas)</em></em></p>
<p><em>Los hechos de fondo de cada capítulo son absolutamente reales. Los nombres de personas que aparecen en la serie son ficticios, como también pueden serlo los lugares en los que sitúo la acción y otros atributos personales como sexo o cargo. Normalmente nominaré a la entidad financiera protagonista de cada capítulo con dos letras mayúsculas que podrán</em>, <em>o no, sugerir su nombre real. </em></p>
<p><a href="http://www.luisdomingolopez.es/wp-content/uploads/2012/03/PA214294.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-707" style="margin: 11px;" title="Un banco: viejo y desvencijado en pleno centro de Marbella" src="http://www.luisdomingolopez.es/wp-content/uploads/2012/03/PA214294-300x225.jpg" alt="Un banco: viejo y desvencijado en pleno centro de Marbella" width="300" height="225" /></a> Desde que Pablo asumió cierta responsabilidad en su Entidad, vio que, con unos presupuestos ciertamente escuálidos, la partida de servicios bancarios no era nada despreciable. Servicios bancarios que no son realmente tales, sino todo lo contrario: dificultades, problemas, exigencias y pejigueras. Pero por todas estas vainas y dolores de cabeza cargan periódica y automáticamente en las cuentas partidas de cuantía variable con definiciones tales como gastos de administración o comisión de mantenimiento. Pablo nunca supo qué administraban ni qué mantenían, salvo la infinita paciencia que hay que mantener para soportarlos.</p>
<p>En virtud de ello, y de los cuantiosos gastos que cargan, además, por facilitar a los auditores una información que siempre llega tarde y por lo tanto no sirva para anda, Pablo decidió desde un principio dejar una sola cuenta bancaria y para ello buscó una entidad que no cobrara por el mero hecho de ser su cliente y tener en ella el propio dinero sin remuneración alguna. Las restantes cuentas se cancelarían sin más. ¡Sin más! ¡Angelito! ¡Iluso! Cancelar una cuenta en una entidad bancaria es algo parecido a darse de baja en una compañía telefónica. El proceso de cancelación comenzó a comienzos de septiembre y el objetivo era tenerlo concluido antes de final de año. No estaba mal el plazo pero Pablo ya intuía que no sería fácil.</p>
<p>Cada una de las marcas con infinititos colores y carteles de cacerolas y sartenes con los que las entidades bancarias empapelan sus ventanales tuvo su historia, todas jugosas y exasperantes, pero para muestra, un botón: BS.</p>
<p>Lo primero que hizo Pablo fue adoptar en el órgano directivo de su Entidad un acuerdo unánime para que le autorizaran a llevar a cabo el proceso de cancelación y emitir certificados con dicho acuerdo.</p>
<p>Lo segundo, asegurarse de las firmas en vigor en cada una de las entidades para reforzar el propio certificado del órgano directivo con una carta “firmada por todos los firmantes” solicitando la cancelación de la cuenta.</p>
<p>Lo tercero, pedir a su presidente un par de mañanas libres para dedicarlas íntegramente a peregrinar por los bancos pues quizá sin la presencia personal y demostrable de ambos todo lo anterior no sirviera para nada.</p>
<p>Lo cuarto… ¡rezar! Pablo no era un hombre de fe pero sabía que rezar, por un automatismo psicológico generado desde la infancia, otorga una gran fuerza interior y predispone a la paciencia y la resignación.</p>
<p><a href="http://www.luisdomingolopez.es/wp-content/uploads/2012/03/PA2142891.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-706" style="margin: 11px;" title="Una caja: vacía y abandonada en plena calle" src="http://www.luisdomingolopez.es/wp-content/uploads/2012/03/PA2142891-300x225.jpg" alt="Una caja: vacía y abandonada en plena calle" width="300" height="225" /></a> A comienzos de diciembre, Pablo recogió a su presidente a primera hora de la mañana para pasearse la ciudad de banco en banco. En BS, fueron atendidos por un apuesto y joven apoderado que auguraba un servicio exquisito y una preocupación sobrehumana por el coste que la cuenta provocaba en la Entidad: “Miren, cancelar la cuenta les va a costar 120 euros (¿?) y no me parece justo; voy a ocuparme personalmente de ello para evitar este coste a una Entidad de carácter social como la suya, pero me tienen que dejar un par de días para la cancelación efectiva”. ¡Qué infinita bondad! ¡Qué bofetada de buen rollito estar ante el rostro humano del sector bancario! El móvil del presidente sonó varias veces aquella mañana con llamadas del apoderado, Javier, informando del proceso, innecesariamente pues lo importante era el fin y no el camino.</p>
<p>Pasaron días, pasaron semanas. Pablo miraba cada mañana por Internet si la cuenta había sido cancelada y la transferencia a la única cuenta de la Entidad que permanecería abierta se había realizado. ¡Nada!</p>
<p>Llegó la víspera de Nochebuena y Pablo, con varias moscas en la nariz, llamó a Javier. Tras varios intentos (no está, ha salido a desayunar, no lo veo por aquí, está reunido con la subdirectora, etc.) consiguió hablar con él: &#8211; “Sí, sí, no se preocupe, estamos en ello es que no quiero que tengan que afrontar gastos por cancelar la cuenta… o, al menos, NO TODO LO QUE LES CORRESPONDE”. Extraño matiz que aparecía por primera vez. Pablo advirtió con solemnidad: &#8211; “Javier, es muy loable lo que estás haciendo por nosotros pero es fundamental, fundamental, importantísimo, que la cuenta esté cancelada antes de final de año y su saldo en la entidad de destino para que cuadren los saldos a esa fecha”. &#8211; “Sí, sí, lo tengo claro.”</p>
<p>Pasó Nochebuena y pasó Navidad. El día de los Inocentes, Pablo, tras comprobar por Internet que todo seguía igual, y tras haberse comido de un bocado las diez uñas de los diez dedos de sus dos manos, llamó. Hay personas que deben de pasarse la mañana desayunando, pero por fin pudo hablar con Javier. &#8211; “Mira Javier quedan tres días hábiles y la cuenta sigue ahí; tú sabes que es de máxima prioridad para nosotros que esté cancelada antes de fin de año, y el saldo en su destino”. – “Sí, no te preocupes, Pablo, la transferencia se puede realizar por medio del Banco de España y llega en el mismo día”.</p>
<p>El día 29, todo seguía igual, el día 30 a las 9 de la mañana, todo seguía igual y el 31 era sábado y por tanto inhábil. ¿Todo seguía igual? Al no disponer ya de uñas, Pablo había comenzado a comerse parte de sus falanges sin darse cuenta; su saliva debía de tener algún coagulante porque ni siquiera sangraba tras los mordiscos.</p>
<p>Con la mano temblorosa alzó el auricular del teléfono; tuvo que sujetarlo con ambas manos para poder acercarlo al oído. Pidió a todos los santos que Javier no estuviera en su desayuno permanente y se obró el milagro. Milagro tan grande que fue el propio apoderado quien descolgó el teléfono: “Buenos días Javier, feliz año nuevo, soy Pablo, estamos a 30, mañana es sábado y pasado mañana estaremos en 2012&#8230;” – “Lo sé, lo sé, Pablo, hoy queda todo resuelto, la cuenta cancelada y el dinero llegará a vuestro otro banco porque haremos la transferencia a través del Banco de España”.</p>
<p>Pablo pasó el resto de la mañana del 30 de diciembre con la nariz pegada a su pantalla de ordenador conectado a la página del banco. A las 12 del mediodía en todos los relojes de la península ocurrió lo inesperado. En la cuenta de la Entidad de Pablo, que habían ordenado cancelar a primeros de diciembre en persona y con todos los papeles requeridos, incluso con los no requeridos, el banco cargó: una comisión de 90 euros, efectivamente menos de los 120 anunciados… una transferencia al banco de destino por el saldo residual… ¡y un gasto por transferencia a través del Banco de España de 56 euros! ¡Sssssstupendo! Tras haber esperado 25 días, acabado con las diez uñas y la parte extrema de los dedos de la mano, perdido un tiempo preciosísimo, provocado una úlcera de estómago, una colección de aftas bucales y una <em>hartá</em> de improperios de las personas del entorno por su actitud histérica en plena Navidad, Pablo comprobó que el sobrecoste de todo ello había sido de 16 euros sobre el que se quiso evitar.</p>
<p>¿Es BS una entidad bancaria pequeña, insignificante o puramente local? Sencillamente, NO. Es enorme.</p>
<p>Próximo capítulo: La cuenta misteriosa.</p>
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		<title>Capítulo 3. El sufijo</title>

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		<pubDate>Fri, 20 Jan 2012 17:04:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[La nueva "banquia" española]]></category>

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		<description><![CDATA[El título completo de esta serie es: “La nueva banquia española: todo un mundo de dificultades* al servicio del cliente”. (* El término dificultades es compatible e intercambiable por: tomaduras de pelo, burlas descaradas, putaditas o cabronadas) Los hechos de fondo de cada capítulo son absolutamente reales. Los nombres de personas que aparecen en la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>El título completo de esta serie es: “La nueva banquia española: todo un mundo de dificultades* al servicio del cliente”. (* El término dificultades es compatible e intercambiable por: tomaduras de pelo, burlas descaradas, putaditas o cabronadas)<br />
Los hechos de fondo de cada capítulo son absolutamente reales. Los nombres de personas que aparecen en la serie son ficticios, como también pueden serlo los lugares en los que sitúo la acción y otros atributos personales como sexo o cargo. Normalmente nominaré a la entidad financiera protagonista de cada capítulo con dos letras mayúsculas que podrán, o no, sugerir su nombre real.<br />
</em></p>
<p><a href="http://www.luisdomingolopez.es/wp-content/uploads/2012/01/PA214298.jpg"><img title="Un banco: sobre las sombrillas de la Playa de la Fontanilla" width="300" alt="Un banco: sobre las sombrillas de la Playa de la Fontanilla" height="225" class="alignleft size-medium wp-image-696" style="margin: 11px;" src="http://www.luisdomingolopez.es/wp-content/uploads/2012/01/PA214298-300x225.jpg" /></a>Con el fin de dar esquinazo a las chapuzas y jerigonzas de las entidades financieras con las que había venido trabajando la Organización de Pablo, hace algunos meses que estaba probando suerte con otras. Una de ellas, BY, tenía toda la pinta de ir a quedarse con el grueso del pastel pues venía mostrando una gran seriedad, profesionalidad y deseos de dar un servicio decente, amén de haber ayudado a la Organización a cumplir ciertos objetivos sociales.<br />
Una noche, a punto de despedir el mes de junio, cayó sobre la ciudad y sus montes circundantes un diluvio poco habitual, tanto para el lugar como para la época. Los campos de golf se convirtieron en enormes lagos y las decenas de cauces secos de inofensivos arroyos conocieron avalanchas de agua y tierra que tiñeron de ocre la costa. Pudo ser el anuncio de la última lluvia del siglo porque de entonces acá el cielo sólo ha mostrado su azul y ya ha pasado todo un verano, el otoño al completo y parte del invierno más seco que recuerdan los lugareños.<br />
Quizá por ese final tumultuoso de primavera, las pocas gentes sensatas de las oficinas bancarias perdieron la cordura. Pablo llevaba días trabajando codo a codo con Lola para poder gestionar a través de ese mirlo blanco recién aparecido todos los trámites bancarios de la Organización: nóminas, seguros sociales, declaraciones fiscales, remesas de recibos, domiciliaciones, transferencias, en fin, todo ese rosario de operaciones no quirúrgicas sin las que hoy es imposible concebir la más mínima empresa o despacho. Y, tacita a tacita, fueron facilitando a la oficina todo lo que les iban pidiendo que no era poco, oficina que estaba en el centro urbano, a una distancia respetable de la Entidad de Pablo, por lo que cuanto requería presencia en ella no resultaba cómodo, pero todo fuera por recibir un servicio eficaz y sin coste.<br />
Hubo que ir en varias ocasiones, y no sólo Pablo sino los restantes firmantes de la Organización a rellenar interminables formularios de letra infinitesimal en los que se autorizaba a BY a realizar todo tipo de trámites de la vieja y la nueva banca. El que Pablo creyó que era el último día de tener que hacer acto de presencia en la sucursal le preguntó a Soles, la interventora, si ya todo estaba listo para empezar a operar a través de todos los medios de la era moderna, especialmente Internet. Soles afirmó con rotundidad que en 48 horas todo empezaría a funcionar y que ya estaba el expediente completo. Pablo se lo comunicó a Lola que tenía retenidos varios recibos de cuotas para poder remesarlos por vía telemática.<br />
<a href="http://www.luisdomingolopez.es/wp-content/uploads/2012/01/Traslado1.jpg"><img title="Una caja: mojándose despiadadamente bajo la lluvia" width="300" alt="Una caja: mojándose despiadadamente bajo la lluvia" height="225" class="alignleft size-medium wp-image-697" style="margin: 11px;" src="http://www.luisdomingolopez.es/wp-content/uploads/2012/01/Traslado1-300x225.jpg" /></a>Pablo prefiere trabajar en casa. En sus últimos años de vida profesional en una multinacional aprendió que cuando una empresa tiene sedes en varios continentes es imposible estar físicamente en todas y da igual el lugar en el que uno tenga su ordenador conectado a la Red, incluso si mientras toma decisiones de gran envergadura está afeitado, con barba de seis días, con la última corbata italiana o con un viejo pijama de Zara. Y en casa, y cubierto con una vieja camiseta portuguesa, recibió un correo electrónico de Lola, de los más breves que recordaba: “Para poder enviar la remesa de recibos, BY necesita el sufijo”. A Pablo siempre le hizo gracia la pregunta por antonomasia de los almerienses: “¿Y eso qué e lo que e?” Y esas mismas palabras escribió en la respuesta al correo de Lola. “Al parecer son unas claves numéricas que tienen que darnos pero que no me pueden dar a mí y que tienes que recoger tú personalmente en la sucursal”. Tragar saliva siempre es bueno cuando se nos cruzan los cables ante algo que no esperamos y mucho menos deseamos. Y Pablo tragó saliva, tanta que a punto estuvo de ahogarse en su propio jugo. Se hizo los 10 kilómetros de rigor desde su ordenador hasta la sucursal bancaria y después de tres días intentando encontrar aparcamiento en el centro, consiguió llegar a ella. Soles no estaba pero sí el subdirector, Fernan, que llevaba también los asuntos de la high tech.<br />
- Buenos días, Fernan, mira me dice Lola que me tienes que dar el sufijo para poder operar y que no se lo puedes dar a nadie por teléfono, que tengo que venir yo a por él. – Sí, sí, siéntate, vamos a ver si lo saco. &#8211; ¿Si lo sacas, de dónde? – Del sistema. &#8211; ¿Y, dime Fernan, qué es eso del sufijo? – Son dos o tres caracteres que tenéis que introducir cuando enviáis remesas. &#8211; ¿Y no se las podéis dar a Lola por teléfono que, como sabéis, es la que lleva todo esto? – Bueno, en teoría no… uf, el sistema va fatal, no me da los caracteres; ¿puedes llamar a Lola y que pruebe con 00? – Sí claro, ¿pero tanto misterio para esto? Lola, por favor entra en la página de BY y prueba a ver si funciona con 00. Larga espera. &#8211; No, me dice contraseña incorrecta. – Fernan, le dice que no. – Que pruebe con 01. – Lola, prueba con 01. – Me dice lo mismo. – Le dice lo mismo. – Que pruebe con 02. – Mira Fernan si el puñetero sufijo es de dos caracteres nos podríais haber dicho que probáramos entre 00 y 99 y en algún momento habría funcionado, para eso no he bajado yo desde la montaña. – Lo siento es que el sistema va fatal; voy a llamar a Madrid; aquí Marbella, ¿me puedes dar las coordinadas de un cliente? Larguísima espera. – Gracias. &#8211; Eran tres cifras: 000. -¡Aaaaaaaaaaaaah! – Lola, prueba con 000. Espera. -¡Bingo!<br />
Cuando Pablo regresó a casa tecleó nervioso la Web del Diccionario de la Real Academia Española y buscó ansiosamente el significado de la palabra “sufijo” por si había sido modificado recientemente, pero no, seguía diciendo lo de siempre: “1. adj. Gram. Se dice del afijo que va pospuesto y, en particular, de los pronombres que se juntan al verbo y forman con él una sola palabra; p. ej., morirse, dímelo. U. m. c. s. m. “<br />
Y en algo estuvo de acuerdo: esto era para morirse, díselo. ¡Qué narices tendrá que ver una pedestre y vulgar contraseña con un sufijo! ¿Es BY una entidad bancaria pequeña, insignificante o puramente local? No, más bien todo lo contrario: es una marca internacional con fuerte presencia en toda Europa y no poca en España. Esto es lo que hay.<br />
Próximo capítulo: Cancelando en Nochevieja.</p>
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		<title>Educar no solo es adiestrar en habilidades sociales</title>

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		<pubDate>Fri, 20 Jan 2012 17:01:53 +0000</pubDate>
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		<title>Qué ocurre mientras nos indignamos</title>

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		<pubDate>Tue, 08 Nov 2011 08:44:17 +0000</pubDate>
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		<title>Educar no solo es interiorizar Valores</title>

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		<pubDate>Fri, 04 Nov 2011 10:39:04 +0000</pubDate>
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		<title>Capítulo 2. Marta y María</title>

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		<pubDate>Tue, 01 Nov 2011 16:36:26 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[ACLARACIONES COMUNES PARA TODOS LOS CAPÍTULOS: El título completo de esta serie es: “La nueva banquia española: todo un mundo de dificultades* al servicio del cliente”. (* El término dificultades es compatible e intercambiable por: tomaduras de pelo, burlas descaradas, putaditas o cabronadas) Los hechos de fondo de cada capítulo son absolutamente reales. Los nombres [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>ACLARACIONES COMUNES PARA TODOS LOS CAPÍTULOS:</em></p>
<p><em>El título completo de esta serie es: “La nueva banquia española: todo un mundo de dificultades* al servicio del cliente”. (<em>* El término dificultades es compatible e intercambiable por: tomaduras de pelo, burlas descaradas, putaditas o cabronadas)</em></em></p>
<p><em>Los hechos de fondo de cada capítulo son absolutamente reales. Los nombres de personas que aparecen en la serie son ficticios, como también pueden serlo los lugares en los que sitúo la acción y otros atributos personales como sexo o cargo. Normalmente nominaré a la entidad financiera protagonista de cada capítulo con dos letras mayúsculas que podrán</em>, <em>o no, sugerir su nombre real. </em></p>
<p><a href="http://www.luisdomingolopez.es/wp-content/uploads/2011/11/Banco2.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-674" style="margin: 12px;" title="Un Banco: en el Paseo Marítirmo de Marbella, al caer la tarde" src="http://www.luisdomingolopez.es/wp-content/uploads/2011/11/Banco2-300x225.jpg" alt="Un Banco: en el Paseo Marítirmo de Marbella, al caer la tarde" width="300" height="225" /></a>Llegaban las primeras invasiones masivas de turistas a la costa. El agua del mar iba templándose y el sol doraba la playa desde muy temprana hora. La entidad a la que Pablo intentaba desde hacía unos meses limpiar de gastos superfluos y complejidades innecesarias mantenía abiertas siete cuentas corrientes en otras tantas instituciones financieras. Algunas de ellas no tenían movimiento alguno durante el año salvo los puntuales cargos por comisiones de administración y mantenimiento. Cuando no hay nada que administrar ni mantener, salvo un saldo de unos mil euros en la cuenta que no producen el más mínimo interés, resulta ignominioso que, encima, le cobren al cliente por ello.</p>
<p>Con la inclusión de su firma hacía unos meses, Pablo entregó a CS el acta de la reunión directiva en que se había tomado la decisión de cambiar algunas firmas, para que actualizaran sus ficheros. A decir verdad, no lo hizo personalmente, sino por medio de Loli, la veterana secretaria a la que no le cantaba las cuarenta ni Leo Messi. Al entregar el documento para que incluyeran la nueva firma le dijeron a Loli que la cosa no era tan sencilla. Que todos los firmantes tendrían que pasarse por la sucursal para actualizar sus registros. Pablo, que ya había enfilado a CS como la próxima entidad cuya cuenta habría que cancelar, le dijo a Loli que preguntara qué necesitaban para llevar a cabo la cancelación. Quedaron en que llamarían directamente a Pablo para decírselo.</p>
<p>Una cálida mañana, cuando Pablo salía de darse uno de los primeros baños de mar de la temporada, observó perplejo cómo su teléfono móvil daba saltos por la arena generando un gran escándalo. Tuvo la suerte de que se quedó clavado en unos castillos que construía un zagal nórdico de pelo rubio y hombros quemados por el sol. Agarró el teléfono con todas sus fuerzas, llenándolo de arena. – ¿Sí? &#8211; ¿Puedo hablar don Pablo? – Sí, soy yo. – Soy María de CS, le llamo para decirle que para cancelar la cuenta de su entidad lo único que tienen que hacer es pasarse por aquí dos de los firmantes. – Ah, qué bien. ¿Y quiénes tienen firma reconocida? – Pues, además del presidente, Itziar y Travolta. – Fantástico se pasarán en cuanto puedan, gracias.</p>
<p>Pablo le comunicó la buena nueva a Loli para que avisara a los dos firmantes, con el fin de no molestar al presidente, y que les pidiera que se pasaran una mañana por CS para cancelar la cuenta. – De acuerdo, les llamo ahora mismo.</p>
<p><a href="http://www.luisdomingolopez.es/wp-content/uploads/2011/11/Caja2.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-675" style="margin: 12px;" title="Una Caja: sobre unos contenedores de basura en espea de recogida" src="http://www.luisdomingolopez.es/wp-content/uploads/2011/11/Caja2-300x225.jpg" alt="Una Caja: sobre unos contenedores de basura en espea de recogida" width="300" height="225" /></a>Una semana después, cuando Pablo estaba dentro de la ducha con el cuerpo enjabonado de arriba abajo y la cabeza en la que no cabía una burbuja más de champú, sonó el móvil que, por esa insensatez de pensar que no se puede uno alejar de este maldito artilugio ni un minuto, siempre dejaba sobre la encimera del lavabo, junto a la ducha. Abrió la mampara, echó el primer pie y resbaló por el suelo mojado del cuarto de baño, machacándose las dos únicas vértebras que le quedaban sanas y abriendo los ojos del susto lo que supuso una entrada a borbotones en ellos de champú irritante. En un acto de heroicidad, cogió el teléfono que llenó de agua y gel: &#8211; ¿Sí? &#8211; ¿Puedo hablar con don Pablo? – Sí soy yo. – Soy María de CS, que no han pasado a cancelar la cuenta. – Ya hija, pero no creo que eso sea urgente; lleva abierta años y no os ha producido urticaria. – Sí pero como han cambiado las firmas, o les recogemos las nuevas o tenemos que bloquear la cuenta. &#8211; ¿Qué quiere decir “bloquear la cuenta”? – Dejarla indisponible por irregularidades en las firmas; además yo mañana me voy de vacaciones y quiero dejar resuelto este expediente. – Pues mira, María, desde luego creo que hoy no va a ser posible, dada la hora que es, pasar por vuestra oficina. – Bueno pues que vengan mañana sin falta Itziar y Travolta, y que pregunten por Marta; yo le dejo toda la documentación a ella; pero mañana sin falta. – Así se hará, felices vacaciones, prenda.</p>
<p>Una vez que Pablo hubo recuperado la dignidad, aclarándose los ojos con chorros de agua y dándose un analgésico en la espalda, llamó a Loli para ponerla en antecedentes. &#8211; Mira Loli, mañana mismo tienen que pasar por CS y cancelar la cuenta, de lo contrario, nos la bloquean. – Sí, Travolta pasará mañana sin falta pero Itziar siempre está ocupada y lo deja para otro día; se lo diré de nuevo, no te preocupes.</p>
<p>Al día siguiente, Loli llama a Pablo: &#8211; Agárrate, Travolta ha ido a la sucursal de CS y ha preguntado por Marta, le han dicho que allí no trabaja ninguna Marta; cuando ha explicado lo que quería hacer y las indicaciones que nos había dado María, le han mirado con escepticismo y le han asegurado que la cancelación de la cuenta sólo puede hacerse mediante un acta del equipo directivo en que se certifique tal acuerdo. Pablo utilizó su habitual mantra para estos casos: uno, dos, tres, cuatro… hasta veinte. Documentó un supuesto acuerdo inexistente del equipo directivo y firmó la certificación pertinente. Loli la llevó a CS. La cuenta fue cancelada.</p>
<p>¿Es CS una entidad bancaria pequeña, insignificante o puramente local? No, era razonablemente grande, y con la fiebre de las fusiones frías, calientes y mediopensionistas ahora es todavía mayor. Pablo nunca se explicó por qué en una reunión a la que tuvo que acudir a Sevilla, una de las mujeres que asistían a ella, y que llevaba las relaciones bancarias de la organización, llamaba a este nuevo conglomerado “Banca Cínica”. Pero Pablo se quedó con la copla; claro, cuando uno está en Sevilla, lo normal es quedarse con la copla.</p>
<p>Próximo capítulo: El sufijo.</p>
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		<title>Capítulo 1. Estatutos movedizos</title>

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		<pubDate>Wed, 19 Oct 2011 10:06:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[La nueva "banquia" española]]></category>

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		<description><![CDATA[ACLARACIONES COMUNES PARA TODOS LOS CAPÍTULOS: El título completo de esta serie es: “La nueva banquia española: todo un mundo de dificultades* al servicio del cliente”. (* El término dificultades es compatible e intercambiable por: tomaduras de pelo, burlas descaradas, putaditas o cabronadas) Los hechos de fondo de cada capítulo son absolutamente reales. Los nombres [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>ACLARACIONES COMUNES PARA TODOS LOS CAPÍTULOS:</em></p>
<p><em>El título completo de esta serie es: “La nueva banquia española: todo un mundo de dificultades* al servicio del cliente”. (<em>* El término dificultades es compatible e intercambiable por: tomaduras de pelo, burlas descaradas, putaditas o cabronadas)</em></em></p>
<p><em>Los hechos de fondo de cada capítulo son absolutamente reales. Los nombres de personas que aparecen en la serie son ficticios, como también pueden serlo los lugares en los que sitúo la acción y otros atributos personales como sexo o cargo. Normalmente nominaré a la entidad financiera protagonista de cada capítulo con dos letras mayúsculas que podrán</em>, <em>o no, sugerir su nombre real. </em></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Capítulo 1. Estatutos movedizos</strong></p>
<p><a href="http://www.luisdomingolopez.es/wp-content/uploads/2011/10/Un-Banco1.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-665" style="margin: 12px;" title="Un Banco: en el Parque de la Alameda, de Marbella" src="http://www.luisdomingolopez.es/wp-content/uploads/2011/10/Un-Banco1-300x225.jpg" alt="Un Banco: en el Parque de la Alameda, de Marbella" width="300" height="225" /></a>No suele apretar el frío por las tierras que se divisan fácilmente desde el extremo septentrional del continente africano pero el mes de febrero tiene fama de actuar con poca cordura y no sólo en lo meteorológico. En un día soleado y de brisa suave de aquel invierno de 2011, Pablo visitó al director de la oficina habitual de LC para darse a conocer y conocer al personal de la sucursal. Unos días antes, Fito había presentado su renuncia como gerente de la Entidad en la que Pablo hacía sus pinitos últimamente y los miembros directivos propusieron a nuestro protagonista para sustituir al orondo gerente que había pedido, con razones de peso, más tiempo para sí mismo y su familia.</p>
<p>Tras los saludos de rigor, Pablo, viejo conocedor de los vericuetos bancarios, le entregó a Moisés la certificación del órgano rector de la Entidad cliente en la que se recogía oficialmente el cambio de persona en la gerencia, con el fin de que LC actualizara las firmas de la cuenta corriente. Todo amabilidad y buen rollito: &#8211; Nada, en un par de días nos llegará “bastanteada” tu firma y podréis seguir operando con toda normalidad, ya os avisamos.</p>
<p>Pasados unos días sin recibir aviso alguno, lo que lejos de extrañarle el sabueso Pablo consideró como hábito totalmente normal del sector, o sea, el incumplimiento de las promesas, Absalón, el cajero de la Institución, interrumpió disgustado una reunión que Pablo mantenía con el departamento técnico: &#8211; En LC no nos pagan talones ni hacen transferencias desde nuestra cuenta. &#8211; Eso no puede ser, Absalón, si Moisés, el director, me dijo la semana pasada que todo estaría resuelto en un par de días, con mi nueva firma reconocida más las dos habituales que no han cambiado; la única que deben eliminar es la de Fito que ha renunciado. &#8211; Pues dicen que no, que la Asesoría Jurídica de su Central les pone problemas.</p>
<p>Pablo es, en apariencia, un hombre tranquilo y controlado; procura mantener el tipo ante situaciones ingratas y piensa que una sonrisa y una palabra amable abren más puertas que un taconazo en las ídem. Pero esa interrupción de una reunión importante por algo que él consideraba absurdo, le soliviantó y, como toda persona serena, cuando se le salta el fusible puede resultar algo violento. Abandonó la reunión y de dos zancadas entró en la sucursal de LC; en realidad la cercanía geográfica era una de las razones por las que se mantenía cuenta en ella. Sin deparar en si había o no otras personas esperando, abordó el despacho de Moisés: &#8211; ¿Qué me dice Absalón: que no aceptáis nuestros cheques y no hacéis transferencias desde nuestra cuenta teniendo saldo suficiente?  &#8211; Efectivamente Pablo, hay un problema jurídico; discúlpame que yo tengo que atender a unos clientes, te lo explica Jordán que es quien lleva directamente el asunto. Jordán es un apoderado de buena crianza que responde al prototipo de lo que se espera de un apoderado de banca como mandan los cánones. Le muestra muy convencido a Pablo la pantalla de su propio ordenador en la que aparece claramente que la Asesoría Jurídica establece que los Estatutos de la Entidad no dejan claro quién puede disponer de la cuenta. Pablo traga saliva y se asegura su postura en la silla para evitar salir autopropulsado por el techo de la sucursal, víctima de su fuego interior. – Vamos a ver, Jordán, lleváis ocho años atendiendo todas las órdenes de pago, -cheques y transferencias-, con dos firmas mancomunadas y ahora, ¿resulta que eso se acabó? – Efectivamente, vuestros Estatutos no establecen claramente las facultades de los firmantes.</p>
<p><a href="http://www.luisdomingolopez.es/wp-content/uploads/2011/10/Una-Caja1.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-666" style="margin: 12px;" title="Una Caja: de zapatos vacía" src="http://www.luisdomingolopez.es/wp-content/uploads/2011/10/Una-Caja1-300x225.jpg" alt="Una Caja: de zapatos vacía" width="300" height="225" /></a>Pablo vuelve a la oficina de su Entidad en dos zancadas, esta vez casi en una sola de mucho mayor ángulo, de hecho estuvo a punto de abrirse en dos por la costura perineal. Bucea desesperado por los archivos, saca un ejemplar de los Estatutos, se bebe artículo por artículo buscando el que necesita… aquí está: “Las firmas facultadas para la emisión de cheques y/o pagos son las del presidente, el gerente y el cajero; las firmas serán mancomunadas, debiendo cada cheque expedido u orden de transferencia contener, cuando menos, dos de las firmas facultadas”. Vuelve a la sucursal en media zancada, casi se pasa de frenada. – Mira, Jordán, lee. ¿Qué duda tienen vuestros asesores? ¿Dónde no están claras las facultades de las personas que pueden y deben firmar? – Déjame los Estatutos, hare una fotocopia y la enviaré de nuevo a la Central (Pablo no pudo evitar pensar que el término “la Central” se refería a la Agencia Central de Inteligencia: CIA); en 48 horas estará resuelto, te lo garantizo.</p>
<p>Mientras, es fin de mes y coincide que hay que pagar la nómina del personal, que se realiza por transferencia automática y, ¡claro!, se niegan. ¿Cómo van a hacer algo que llevan ejecutando ocho años sin problema alguno cuando ahora los sapientísimos burócratas han descubierto que todo era irregular? Solución: que las nóminas se paguen por cheque. – Ah, ¿pero para los cheques sí están claras las firmas? –Sí, para los cheques podéis firmar dos personas mancomunadamente. &#8211; ¿Y las transferencias no? – No, transferencias, no. &#8211; ¡Coño!,  pero los cheques les va a suponer un incordio a nuestro personal porque tendrán que ir a sus bancos a ingresarlos y además les cobrarán comisión. – No, no, nosotros les ofrecemos ingresárselos gratis si abren cuenta aquí. Uno, dos, tres, cuatro… Pablo, contó veinte y salió de la sucursal echando espuma por la boca.</p>
<p>No se solucionó el problema en las 48 horas garantizadas, ni en los 48 días siguientes. En LC seguían admitiendo pagos por cheque pero no por transferencia. Los paquidermos de la CIA seguían en sus trece y llegaron a la conclusión de que los Estatutos no autorizaban las firmas para las transferencias. Y el hecho de que llevaran ocho años haciéndolas no era problema suyo, se habían dado cuenta ahora y desde ahora las cosas se harían “bien”. Pablo, que aparte de defender el fuero, también defiende el huevo, le pidió humildemente una solución a Moisés desde la lámpara del despacho a la que no había podido evitar subirse de un salto. Unos días después llegó la bomba: &#8211; Pablo, ya tenemos la solución, y es comodísima para vosotros. &#8211; ¿Cuál es? – Dadnos una carta firmada por las personas que tenéis firma en la cuenta diciendo que sois las que realmente tenéis poder para firmar. – Me lo repita. Moisés, se lo repitió. Pablo quiso asegurarse de que lo que oía era cierto. Le formuló la pregunta completa: &#8211; ¿Quieres decirme: 1) Que los Estatutos no aclaran las facultades de los firmantes, aunque cuando se leen es evidente que lo dejan clarísimo, 2) que durante ocho años no ha habido problemas con la interpretación de los Estatutos, 3) que por el mero hecho de cambiar a la persona del gerente pero manteniendo sus facultades, los jurisconsultos consideran que no se puede contravenir su nueva interpretación de los Estatutos, y 4) que todo se soluciona con una simple carta en la que los que firman digan que son los que firman y que sus firmas son las fetén? – Sí.</p>
<p>Son irreproducibles en un texto impreso, por respeto a la audiencia, los exabruptos que salieron de la garganta de Pablo. Hay que decir que cuando este hombre pierde los estribos, cosa que no es totalmente imposible, puede resultar, y de hecho resulta, manifiestamente desagradable. Aún así, envió al Director de LC el siguiente acuerdo firmado por los firmantes: “Confirmar a los órganos jurídicos, directivos, técnicos y administrativos de LC que desde hace ocho años se vienen realizando operaciones bancarias de todo tipo y por cualquier medio, tanto de abono como de cargo en cuenta, con DOS FIRMAS MANCOMUNADAS CUALESQUIERA, del Presidente, el Gerente y el Cajero, y así se continúa realizando sin problema alguno en cuantas instituciones financieras esta Entidad mantiene posiciones bancarias, por lo que PIDEN a LC aceptar las firmas indicadas para cualquier medio de disposición de la cuenta, INCLUIDAS LAS TRANSFERENCIAS, LAS TRANSFERENCIAS ELECTRÓNICAS Y CUALQUIER OTRO MEDIO DE PAGO QUE EN EL FUTURO PUDIERA APERECER. Todo ello sin perjuicio de adoptar las decisiones que convengan a los mejores intereses de esta Entidad”.</p>
<p>De entonces acá, a decir verdad, las relaciones entre Moisés y Pablo no han estado a partir un piñón. Pero de esos postres y de esa sobremesa de tan suculento banquete tratará un capítulo futuro; la fiesta no ha terminado. ¿Es LC una entidad bancaria pequeña, insignificante o puramente local? No, es grande, <em>molt gran</em>.</p>
<p>Próximo capítulo: Marta y María.</p>
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		<title>Contra chapuza, cachondeo</title>

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		<pubDate>Mon, 17 Oct 2011 11:49:45 +0000</pubDate>
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				<category><![CDATA[La nueva "banquia" española]]></category>

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		<description><![CDATA[Mis queridos seguidores: ¿Seguís ahí? Notición: vuelvo a la carga. Como cada vez que he hablado de política o de algo mínimamente parecido me habéis endiñado unos dardos envenenados en los que aún estoy inentando aplicarme el antídoto, comienzo hoy una nueva&#8230; novela por entregas. El título completo de la serie es: &#8220;La nueva banquia [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Mis queridos seguidores:</p>
<p><a href="http://www.luisdomingolopez.es/wp-content/uploads/2011/10/2011-10-07-20.00.57.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-662" style="margin: 9px;" title="Feliz otoño" src="http://www.luisdomingolopez.es/wp-content/uploads/2011/10/2011-10-07-20.00.57-300x225.jpg" alt="Feliz otoño" width="300" height="225" /></a>¿Seguís ahí? Notición: vuelvo a la carga. Como cada vez que he hablado de política o de algo mínimamente parecido me habéis endiñado unos dardos envenenados en los que aún estoy inentando aplicarme el antídoto, comienzo hoy una nueva&#8230; novela por entregas. El título completo de la serie es: &#8220;La nueva banquia española: todo un mundo de dificultades* al servicio del cliente&#8221;.</p>
<p><em>* El término dificultades es totalmente compatible e intercambiable por: tomaduras de pelo, burlas descaradas, putaditas, cabronadas y algún otro que se me irá ocurriendo</em>.</p>
<p>Esta excitación que me envuelve viene de antiguo pero hay mañanas en las que, la concurrencia de varios acontecimientos del mismo tenor, le ponen a uno; sí, le ponen, no esperéis complemento directo: ¿pero le ponen qué?, no, simplemente le ponen; en este caso es un verbo intransitivo.  Y esta mañana de lunes, continuación de la mañana del viernes pasado, ha sido épica, concurriendo más de una y más de dos entidades &#8220;<em>banquarias</em>&#8220;. Así que, lo dicho, contra chapuza, cachondeo.</p>
<p>Tengo en mente, al menos, seis capítulos de otros tantos gozosos acontecimientos relacionados con el sector. Recordaré alguno más y dada la absoluta eficacia de su comportamiento en esto de fastidiar al prójimo irán surgiendo nuevos temas para nuevos capítulos. Creo que dará juego.</p>
<p>Una aclaración válida para todos los capítulos: 1) No utilizaré nombres concretos de entidades, sino abreviaturas que NO TIENEN POR QUÉ SIGNIFICAR NADA, que no haya mal pensados. Y 2) los nombres de las personas protagonistas de cada capítulo serán imaginarios. Sencillamente, no quiero acabar declarando ante un juez por demanda de parte ofendida. Sólo faltaría eso. ¡Encima!</p>
<p>Como solía hacer cuando publicaba sandeces en mi Blog, os enviaré un avisito por correo electrónico. Si queréis daros de baja, por favor, decidlo y os borro de mis contactos: soy un estricto cumplidor de la Ley Orgánica de Protección de Datos de Carácter Personal. ¡Esa es otra! Feliz otoño.</p>
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		<title>Un Rastrillo en La Alameda</title>

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		<pubDate>Mon, 03 Oct 2011 11:33:05 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Enlace al artículo: Un Rastrillo en la Alameda]]></description>
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		<title>El tercer sector en la encrucijada</title>

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		<pubDate>Thu, 22 Sep 2011 11:57:51 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Acceder al enlace en la página de Horizonte Marbella (pincha aquí)]]></description>
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