NOVIEMBRE: ¡POR FIN!, EL COSTE DE OPORTUNIDAD

 

            Llevo meses dejando caer aquí la importancia que concedo al concepto “coste de oportunidad” y prometiendo afrontarlo algún día. Pues bien, ese momento ha llegado. Este mes, cuando empiezan a titilar por las ciudades y los centros comerciales las pequeñas bombillas de los reclamos navideños, entramos en harina.

            No sé si es mejor empezar con la definición o con algún ejemplo pero para quitarnos cuanto antes la parte más dura, afronto una descripción corta de lo que representa nuestro tema de hoy: “El coste de oportunidad de cualquier decisión es igual al valor de la mejor opción descartada”. Quizá no quede muy claro a simple vista pero no hay duda de que es breve y eso ayuda. Soltado lo peor, de aquí en adelante vamos a ver posibles ejemplos y cuando acabéis de leer este artículo, vuestro proceso de toma de decisiones, de cualquier decisión por pequeña que parezca, seguramente cambiará algo.

    Elegir pasar un día en la playa o....        Un primer ejemplo muy fácil de entender: tengo la posibilidad de pasar una mañana en la playa tomando el sol o de realizar un trabajo temporal de 4 horas que me pagan a razón de 30 euros la hora. Si opto por ir a la playa está muy claro “el valor de la mejor opción descartada”: 30 euros por 4 horas, 120 euros. Ese es el coste de oportunidad de irme a la playa. ¿Cómo valorar la decisión opuesta? ¿Cuál es el valor de la opción “no ir a la playa” si decido aceptar el trabajo? Sin duda no es tan sencilla su cuantificación pero puedo disponer de ciertos elementos que me ayuden a ello: qué significa para mí una mañana de playa, si vivo en una zona donde un día soleado es extraño o habitual, si voy a disponer de más posibilidades de hacerlo o es la única, si el baño marino y el sol es para mí saludable o perjudicial, si he soñado largamente con ello o soy poco aficionado a pisar la arena, etc.

            El coste de oportunidad, dado que se iguala al término valor, puede variar de unos momentos a otros. El valor de un vaso de agua fresca no es el mismo tras una caminata por el desierto bajo el sol abrasador que si acabo de tomarme unas cañas con la familia en una fresca mañana invernal. Es decir, el valor del mismo acto o elemento no es fijo o permanente por lo que el coste de oportunidad de una misma decisión puede ser diferente en función del momento y la circunstancia en que la adoptemos. Aclaración necesaria y conveniente. 

            Busquemos un ejemplo un poco más complicado que el utilizado para romper el hielo; al fin y al cabo en él sólo teníamos dos opciones: trabajar 4 horas o ir a la playa. Pero en la vida se nos presentan, con frecuencia, encrucijadas con más de dos caminos. Exponentes sencillos y lúdicos de ello se nos presentan cuando llega un fin de semana: podemos quedarnos en casa leyendo, hacer una escapada a la montaña, ir a visitar una ciudad monumental, aceptar una insistente invitación para pasarlo en casa de uno parientes, instalar esa estantería cuyo material compramos hace tiempo y nunca nos atrevemos… en fin, un abanico de posibilidades en las que aplicar las 48 horas del fin de semana. Cuando optamos por una de ellas hemos de ser conscientes de cuál de las restantes nos parece la mejor y tratar de atribuirle un valor, no necesariamente monetario; puede ser la socorrida calificación del 1 al 10. Si al hecho de visitar el centro histórico de esa ciudad a la que deseamos ir le otorgamos un valor de 8 sobre 10 y finalmente decidimos montar la estantería está claro que su coste de oportunidad es elevado, nada menos que 8. Es probable que por eso llevemos meses con el material comprado sin montar.

el-transcantabrico-junto-a-su-mar1            Hace unos días, mi buen amigo y sabio consejero, Ramón Valencia, me envió una oferta interesante para realizar mi deseado viaje en el Transcantábrico: para la última semana de noviembre y primera de diciembre había unas considerables rebajas sobre el precio habitual. Tras analizarla, encontré varios inconvenientes para hacer ese viaje en esta ocasión; inconvenientes que no vienen a cuento ahora para no aburrir. Cuando se los comenté a Ramón, me sorprendió su respuesta, procedente sin duda del profundo y sincero conocimiento que tiene de mí: “no cuelan tus excusas, piensa en el coste de oportunidad de no hacer ese viaje”. Él lo sabe bien: pasar una semana en ese entrañable tren de vía estrecha recorriendo los paisajes del norte de España es uno de mis sueños más deseados, similar al de hacerlo en el Oriente Expreso. Ergo, no hacer ese viaje tiene el enorme coste de oportunidad de seguir posponiendo un sueño. ¿Un valor de 9 sobre 10? En cualquier caso, enorme.

                        Elijamos al azar algunas decisiones que siempre, siempre, comportan un alto coste de oportunidad: casarse, el de perder la posibilidad de conocer  otras personas más apropiadas para compartir el resto de la vida, o al menos unos cuantos años de ella. Adquirir una mascota, perder la libertad de poder viajar, salir, entrar libremente sin preocuparnos de su comida, sus tres salidas diarias para lo que ya sabemos, y otras ocupaciones que exigen su cuidado. Cuando elegimos una universidad o una carrera, prácticamente eliminamos la oportunidad de asistir a otra más apropiada en su relación coste-eficacia o la de cursar otros estudios más ajustados a nuestros proyectos profesionales. Al entregarnos efusivamente a nuestra comida favorita, carnes rojas y grasas con suculentas raciones de patatas a lo pobre, por ejemplo, afrontamos el coste de oportunidad de no mantener un peso saludable y aceptables niveles de colesterol, triglicéridos y riesgo cardiovascular, pero cuando renunciamos una y otra vez a esos festines, pagamos el coste de oportunidad de no disfrutar de algo que está al alcance de nuestro bolsillo.   

            Nadie concluya por cuanto he dicho que la única forma de no afrontar costes de oportunidad es no tomar decisiones. La indecisión permanente tiene el mayor coste de oportunidad imaginable: dejar escapar la vida. Así que, queridos amigos, fieles y escasos lectores de este instrumento de encuentro llamado Blog, tomad decisiones, cuantas más mejor, pero tened una idea clara: no hay ninguna decisión gratuita. Cada una de ellas, incluso la más simple, tiene su coste de oportunidad. Saberlo y tratar de evaluarlo, ayuda a adoptar las mejores decisiones. Vivir es decidir continuamente. ¡Suerte!    

 

5 Comentarios

  1. jose
    Nov 23, 2011

    Gracias por la aportación, Luis Domingo. Me lo quedo para mí, para siempre!

  2. jaime
    Ene 28, 2010

    DESEO QUE ME AYUDEN EN ESTE EJERCICIO POR FAVOR ENVIÉ LA RESPUESTA A MI CORREO
    CASO: EL ESTUDIANTE
    Juan Carlos es un joven administrador que, gracias a su gran capacidad para las finanzas, comenzó a trabajar hace algunos años en una reconocida empresa de la ciudad. Luego de varios años en esta compañía ha logrado ahorrar aproximadamente S/. 50,000. A pesar de que le agrada su trabajo, siente que puede dar más, pero es casi seguro que no lo promoverán si el no demuestra a sus superiores que tiene interés por seguir capacitándose para asumir nuevos retos. Entre las ideas que ha venido madurando está de estudiar un curso de post grado, o prestarle el dinero a un amigo para que la invierta a un negocio, por lo que obtendría una ganancia de 18% anual.
    El curso que seguirá seria el de una especialización en finanzas, pero que le demanda dedicación exclusiva durante un año. Si decide realizarla, deberá pedir una licencia sin goce de haber, por lo que no recibirá el pago mensual de S/. 4,000, y que a consideración de Roberto sería el mismo sueldo a perpetuidad sino sigue capacitándose. Por otro lado, si sigue la especialización sus ingresos en promedio podrán elevarse a S/. 9,000.

    1.- Determine el costos de oportunidad y los costos explícitos e implícitos de asistir a la especialización.
    2.- ¿Cuál es la decisión que debe tomar Roberto?

    Nota: Supongamos que la tasa de descuento tenga el mismo valor de costo de oportunidad de Juan Carlos en este momento 18% anual

  3. Adelaida
    Nov 24, 2009

    ¡¡¡Que tema!!!
    Al hilo de lo que dice Ramón, hay una frase que me digo con frecuencia y que seguro que no he inventado yo: “Es preferible me equivoqué que porque no lo hice”. Esto vale para los intangibles: viajes, amigos, trabajos, amores… pero no sirve para lo que podemos convertir en dinero.
    Ir a la playa o ganar 120 €. Seguro que en algunas cicunstancias irías a la playa, eso vale mas para ti que 120 € incluso en una economía sencilla pero y si tienes pagos acuciantes. ¿Como valoras el coste si vas ala playa y no pagas la hipoteca ¿En términos de inconsciencia?
    Los que te conocemos sabemos lo que quieres decir pero para muchas personas no resulta fácil dar valor a aquello a lo que se renuncia, la imposibilidad de decidir se lo impide.
    Feliz Navidad y coste de oportunidad y mis mejores deseos de que no digáis SI cuando dseéis decir NO. Eso si que es elegir.

  4. ramon
    Nov 18, 2009

    Vivir no sólo es decidir continuamente. Muchas veces hay que dejarse llevar por ese impulso irreflexivo, casi genético, que nos impulsa a realizar algo sin pararse a realizar análisis cuánticos y complicados logaritmos. Por el simple placer de realizar algo que te apetece. Muchas veces, y valga el símil, el tren está a punto de salir,cuando no iniciada su marcha, y pensárselo supone perderlo. Esto puedes llamarlo tomar una decisión, pero no es una decisión meditada, sino de impulso.
    No, definitivamente no somos tan reflexivos, afortunadamente añado, porque vivir también es equivocarse y aprender de los errores. Vivir es luchar por cumplir tus sueños y anhelos. Lo peor que puede sucedernos es que podamos reprocharnos no haber realizado algo que deseábamos, y que ahora ya sea tarde. Más vale equivocarse de forma activa, esto es, por hacer, que de forma pasiva, por no hacer.
    Ramón “dixit”.

  5. Jose Rodriguez
    Nov 14, 2009

    Si, lo que ocurre es que generalmente no paramos para realizar ese tipo de análisis, y tomamos decisiones poco acertadas y muy a la carrera.
    Me ha gustado la definición y descripción a que se refiere.

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