Paseo del alto riesgo

Modelo “aclaratorio” (aunque no sirve para nada)

Recordémoslo: Marbella es un municipio costero de 27 kilómetros de largo por unos cuatro de ancho, conformado por una estrecha franja llana junto al mar para enseguida tornarse en sierras y montes de considerable altura hacia el interior, que alojan en invierno a más de 150.000 habitantes y unos 600.000 en verano. No dispone de tren, metro, ni tranvía; el servicio de autobuses urbano e interurbano es una de las tantas vergüenzas de la Costa del Sol: llamarlo servicio ya resulta pomposo. Tiene dos núcleos principales de población con tejido urbano: los cascos de Marbella y San Pedro; el resto son urbanizaciones continuadas sin más vía de comunicación entre sí que la peligrosísima y saturada carretera A7.

Así que la única movilidad posible dentro y fuera del municipio es el vehículo privado: el desacreditado y  vilipendiado automóvil, sujeto a cuantiosos impuestos. Aparcar en la ciudad ya hace tiempo que no es gratis y lo peor: resulta además de una heroicidad un coste en tiempo perdido y desazón que a nadie parece preocupar; pero es que circular es cada día más penoso: se restringen los espacios, se aumentan los semáforos para “calmar” el tráfico, a menudo se corta la circulación en amplias zonas con los pretextos más peregrinos… en fin, leña al conductor que es de goma.

Modelo “convivencial” (todo muy guay)

Nuestro paseo marítimo era eso: un lugar apacible para pasear sin sobresaltos junto al litoral, pero ahora el paseante debe sortear: carritos de bebé, bicis, patines, monopatines, segways, mascotas atadas o sin atar,  cochecitos eléctricos, triciclos, quioscos, mesas y sillas, top manta, carteles publicitarios e informativos… De un lugar seguro y  sosegado ha pasado a resultar… ¡de alto riesgo!

Las bicis estaban prohibidas pero la presión de los ciclistas llevó a nuestros munícipes a llenarlo de señales informativas para aclararnos que pasaba a ser “senda ciclable con prioridad para el peatón” (reviento si no digo aquí y la peatona) limitando la velocidad de las dos ruedas a 10 km/h.

Dado que un tramo de este paseo, desde el centro Plaza del Mar hasta la Fontanilla, es más estrecho, los que mandan decidieron un buen día destrozar una de nuestras mejores calles: la de Camilo José Cela, limitando su tramo principal a una sola dirección, quitando decenas de plazas de aparcamiento y dotándole de un flamante carril bici separado por unos maléficos tacos capaces de destrozar amortiguadores e hígados.

Tacos muy apropiados para dejarse los amortiguadores y el hígado cuando hay coches/camiones aparcados en doble fila y deben sortearse: muy común en horas laborables

Se pretendía así que los ciclistas usaran esta vía como alternativa obligatoria al susodicho tramo más angosto de la senda litoral lo que se señalizó debidamente en ambos extremos. Nadie hizo el menor caso y los planificadores se la han envainado volviendo a dejarlo como “ciclable”. Por tanto, toda la alteración de tráfico y aparcamiento en el entramado de calles de la zona marítima no ha servido para nada, ha entorpecido la circulación y su coste ha ido a la basura, una vez más.      

La ocupación del espacio público por intereses privados es antisocial pero la disposición de lo público de forma irresponsable y sectaria por quienes tienen el mandato de defenderlo actuando con prudencia y eficacia es indignante. Acaban promoviendo el sálvese quien pueda y así nos va.

Articulo emitido hoy por Onda Cero Marbella.

Tres señales curiosas tan juntitas ellas. En esta parte del paseo las bicis solo pueden circular por la calzada y “en un solo sentido”; es habitual verlas por la acera y y en ambas direcciones

3 Comentarios

  1. Jose
    Abr 20, 2017

    Según un concejal, es” que hay muchos ciclistas”, y si, es cierto pero es que esos ciclistas, en su mayoria, son también automovilistas y peatones. Los carriles bici están muy bien cuando se dispone de espacio para que existan. En el caso de Marbella no hay grandes vias o avenidas que lo permitan. tenemos calles estrechas y mucho tráfico y en las que se han hecho peatonales han sido apropiadas por negocios instalando mesas y otros estorbos que impiden el paso peatonal. De una ciudad agradable hemos pasado al caos.

  2. koke
    Abr 20, 2017

    100%

  3. Regina
    Abr 19, 2017

    Pues sí, es una pena, pero es así.

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Visit Us On TwitterVisit Us On Facebook