Respuestas del Viento de Tarifa

Desde la Isla de Las Palomas

Desde la Isla de Las Palomas

Nueve días pasé haciéndole preguntas al Viento de Tarifa: de Levante, de Poniente, suave y fuerte, húmedo y seco, de tierra a mar y de mar a tierra, por el día y por la noche; en la Isla de Las Palomas, en Playa Chica, Los Lances, Valdevaqueros, Punta Paloma y Bolonia; en las dunas, sobre las olas y tumbado en la arena; en El Lentiscal y El Chaparral; en el castillo de Guzmán y en la puerta de Jerez; en la plaza de su nombre y en las de San Hiscio, San Martín y La Paz; en La Calzada, en La Alameda y en la calle Lorito; en el puerto pesquero y en el mercado; con luna llena, sol y nubes; en los bancos de San Francisco y de San Mateo y junto a las rejas del santuario de La Luz. Nueve días sin parar de preguntarle, nueve días sin negarme sus respuestas. Todas las anoté en papel blanco y tinta azul, por el mismo desorden con que me las regaló: sabias, claras y valientes, sin ñoñerías ni remilgos. Tras un mes de practicarlas satisfecho, aquí están, respetando su desorden, las respuestas del Viento de Tarifa:

Desde el castillo de Guzmán el Bueno

Desde el castillo de Guzmán el Bueno

No pretendas cambiar el mundo. Nunca fue mejor que ahora.

No nades contra corriente, te agotarás y ahogarás. Nada a favor: goza de los rápidos, descansa en los remansos, alterna las orillas.

Deja gordas a las gordas, cutres a los cutres y pelmas a los pelmas. Déjalos.

Descubre y conoce gente nueva, aléjate de la tóxica, intolerante, aburrida y negativa.

Sé más tú mismo cada día, sin aspavientos, y sin importarte el juicio ajeno. Se alejarán de ti quienes se acercaron a quien no eras.

¡Ahora, ahora, ahora, ahora, ahora! Atención plena al aquí y ahora.

Junto a la reja del santuario de La Luz

Junto a la reja del santuario de La Luz

Ayuda a quien se deje o esté en peligro extremo. No lo intentes con quien no está preparado o no lo desea. Deja a cada cual en su camino, quién sabe si es o no el correcto.

No te marques metas sino direcciones, sendas, rutas, y haz del disfrute del camino la propia meta.

No renuncies a lo que deseas. No desatiendas el placer. Mantén las fantasías y trata de convertirlas en realidad sólo cuando lo percibas posible. Los sueños también son vida.

Prueba experiencias nuevas, caminos nuevos, lugares nuevos. No te apoltrones en el confort de la rutina.

Tu vida es rica, sigue enriqueciéndola, vívela con pasión y curiosidad. Si te parece que la de la mayoría no lo es, déjalos estar. Sé faro para quien lo quiera o necesite, sin gritar, sin imponer.

Desde El Chaparral

Desde El Chaparral

Te molesta la carencia de detalles, de buena educación y de cortesía. Acéptalo. Es así y no cambiará. Fluye sobre ello sin dejar que altere tu ánimo.  

Cada persona ve el mundo desde su propia ventana. Nadie dispone de 360º de visión. Tu inconformismo te lleva a intentarlo pero no te obsesiones con ello. Tú también tienes tu ventana aunque sea panorámica.

No te rindas ante las contradicciones. Te obligan a elegir, te enriquecen y  fortalecen. La vida de cada persona está llena de ellas. Así es la realidad.

Cuando regreses a tu espacio no olvides lo que estás viviendo aquí. Lo tienes cerca y a tu alcance. Vuelve con frecuencia.

Cuídate de los mensajes estéticamente impecables. Manipular la emoción es sencillo conociendo ciertos resortes humanos. Despójalos del envase para saber si son auténticos o llevan trampa.

Con luna llena

Con luna llena

No eres el centro del mundo; sólo de tu mundo. En cada momento, en otros lugares, hay otras gentes haciendo cosas muy distintas a lo que tú haces, ves o crees. Lo tuyo no tiene por qué ser lo correcto pero tampoco lo incorrecto.

Céntrate en aquello que te satisface o en lo que, aunque te cueste, su resultado merezca la pena. Abandona las tareas inútiles y tediosas. Atiende lo importante antes que lo urgente.

Las tres preguntas que te vienes haciendo para aceptar o declinar una propuesta son válidas: ¿Había adquirido antes el compromiso de aceptarla? ¿Me apetece? ¿Es fundamental para mi proyecto de vida? A más respuestas positivas, más razones para aceptarla. Si no tienes ninguna, di educada pero firmemente que no.

Que la prisa no te consuma. Cuando se acaben tus días ninguna prisa habrá merecido la pena. Todo cuanto ocurre es por algo: acéptalo con buen humor. No puedes cambiar la realidad pero sí la forma en que la vives. ¿Te parece poco?

Desde las dunas...

Desde las dunas…

2 Comentarios

  1. Adelaida
    Jul 29, 2013

    Las respuestas estaban en ti, el viento solo ha hecho que vuele la paja que las tapaba. Imprimiré tus respuestas y las pondré a la vista hasta hacerlas mías.

  2. koke
    Jul 22, 2013

    Pongo este blog en mis favoritos.
    Un diseño precioso.
    Unos contenidos imprescindibles; de obligada lectura y comprensón.

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