SEPTIEMBRE: LLUVIA Y TRENES EN ALCÁZAR DE SAN JUAN

 

Hacía tiempo que lo rumiaba, que lo necesitaba, que lo soñaba. Vivir en Marbella tiene muchas ventajas, especialmente que su clima es muy llevadero durante todo el año aunque este verano no nos hemos librado de calores excesivos como en el resto de España y de Europa, será por el calentamiento global. Pero vivir en Marbella tiene para mí dos inconvenientes: no pasan trenes y apenas llueve. Los trenes me apasionan y la lluvia me da vida, probablemente porque ambos elementos estuvieron muy presentes en mi infancia: vivía en Santander, donde la lluvia era el paisaje cotidiano, en una casa con una galería típicamente norteña que daba sobre las estaciones por lo que veía cuanto tren entraba o salía de la ciudad.

 

Llevaba tiempo rumiando una escapada a algún nudo ferroviario para darme un atracón de trenes antes de que la modernización y la alta velocidad acaben con la variedad de modelos de tren que aún pueden disfrutarse, aunque cada día desaparece alguno en aras a la uniformidad y economía de mantenimiento. España tuvo muy importantes nudos ferroviarios que también van perdiendo empaque: Venta de Baños, León, Miranda de Ebro, Monforte de Lemos, Bobadilla… y Alcázar de San Juan, entre otros de menor enjundia. Desde esta esquina sureña del mapa peninsular el que me queda más cerca es, sin duda, Alcázar de San Juan y, por otra parte, es quizá el que más trenes diarios contempla su estación, con la ventaja de que no todos paran en ella por lo que puede gozarse del paso veloz de varios de ellos, camino de Alicante, Cartagena o Valencia en sentido descendente y de Madrid en sentido ascendente.

 

Agarrado al consejo de no dejar para mañana lo que puedas hacer hoy, decidí que era el momento adecuado de caer en la tentación, de hacer la travesura infantil, de escaparme un par de días al corazón de La Mancha con el único fin de empacharme de horas de estación y contemplación de metal pasando ante mis ojos y mi cámara. Septiembre es un buen mes: los calores aflojan y las horas de luz aún son generosas: estamos en pleno equinoccio de otoño, que como todo el mundo sabe quiere decir que el día y la noche duran lo mismo en todo el planeta por hallarse el Sol en pleno ecuador. El jueves 17 de septiembre partí de Marbella tras dar cuenta de un buen desayuno. Las previsiones meteorológicas amenazaban con lluvias y tormentas en casi toda España; las provincias que yo debía atravesar, Granada, Jaén y Ciudad Real estaban en alerta naranja: todo pintaba apasionante. No cayó una gota de agua hasta llegar a Bailén, por lo que la alerta en Granada había sobrado. Bien es verdad que a medida que avanzaba hacia el norte la lluvia se hacía más intensa. Se convirtió en diluvio justo cuando debí dejar la autovía de Andalucía para tomar los 25 kilómetros de la Nacional 420 que desde Puerto Lápice me llevarían hasta Alcázar. Atravesar Herencia fue una odisea, no se veía la carretera, convertida en balsa de agua y tampoco se veía el horizonte oculto por una densa cortina de lluvia torrencial. ¡Excitante! ¿Me paro en Herencia y espero que escampe? En absoluto, total diez kilómetros se hacen sin problema aunque esté cayendo la que está cayendo.

 

Llegué a Alcázar de San Juan justo antes de que cerraran la oficina de turismo en donde siempre me pertrecho de planos, mapas y valiosas informaciones. La lluvia amainó y me permitió llegar al hotel, por supuesto junto a la estación, siguiendo las amables indicaciones de la empleada de la oficina de turismo. Comí rápidamente un bocadillo en el bar del hotel pues era una hora importante para empezar el alborozo ferroviario: a las dos y media llegaba y maniobraba el Rápido García Lorca procedente de Barcelona y con destinos varios: Málaga, Sevilla, Almería y Badajoz. Ni qué decir tiene que antes de salir de viaje me había elaborado una hoja de cálculo con todos los trenes que al cabo del día pasan, con y sin parada, por este nudo ferroviario. No se debe improvisar. ¡Qué bueno estaba el bocadillo de lomo con pimientos! ¿O sería el hambre de toda la mañana sin probar bocado? Lo cierto es que, repuesta la energía, comenzó el deleite. Como supongo no avezados en locomotoras a los lectores de este Blog, ¿hay alguien que lea este Blog?, no aburriré con descripciones ni numeraciones de cada serie, pero dejadme que os diga que a lo largo de casi 48 horas salté de gozo viendo pasar o detenerse más de 60 trenes: Alvias, Alaris, Altarias, Arcos, Regionales eléctricos, Regionales diesel, Mercantes, locomotoras último modelo, locomotoras con unos cuantos lustros en sus pantógrafos, recién pintadas, violadas por grafiteros, en fin, no más pero tampoco menos de lo que esperaba. El viernes hice una escapada a la vecina Campo de Criptana para ver sus centenarios molinos, uno de ellos en pleno estado de funcionamiento que visité por dentro, pero también, cómo no, para ver su destrozada estación.

 

El sábado por la mañana, antes del regreso, tenía cita con Jesús Sánchez, miembro directivo del Museo Ferroviario que la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Alcázar tiene frente a la estación: ¡qué placer! Es ejemplar el trabajo abnegado, sacrificadísimo y no remunerado que los pocos locos a quienes los trenes nos parecen seres vivos realizan para poner la Historia al alcance de los curiosos y estudiosos: material fotográfico, elementos diversos de estaciones y líneas, documentación, libros, revistas… y una locomotora de vapor, la 240-2244, una Panchorga, la 7801, una Verraco, un Ferrobús, un 5000, un 3000… perdón dije que no os aburriría con números pero la Historia es la Historia. Felicito de nuevo a los dirigentes de esta Asociación modélica. El próximo 14 de noviembre celebran un encuentro nacional de Asociaciones de Amigos del Ferrocarril en la explanada frente a la estación y junto a su Museo. Habrá típicas gachas manchegas y a buen seguro vino de La Mancha y otros deleites gastronómicos pero sobre todo será un banquete de nostalgia y añoranza para quienes vemos en el AVE no sólo un medio rápido para desplazarse de un lugar a otro sino una amenaza para la variedad de modelos de tren y para la vida serena y placentera. Por cierto, ¡qué contradicción!: los trenes cada día más rápidos, las líneas aéreas cada día más baratas facilitando vuelos a cualquier lugar, y mientras tanto las autopistas, autovías y carreteras de España cada día más infestadas (digo bien: infestadas) de señales limitadoras de velocidad, señales arbitrarias, clavadas a discreción, sin criterio, sin lógica, sin sentido, para que nadie cuerdo las respete, para crujir a multas a los conductores. Propongo el lema para el próximo cartel turístico: “España, 40 km/hora”. No hay muertos por accidentes de circulación… pero miles por infarto de impaciencia.

 

¡Viva Alcázar de San Juan, su estación y su Museo Ferroviario!

6 Comentarios

  1. Pedro
    Nov 12, 2010

    Estoy de acuerdo.Me uno alos que necesitan sentir la lluvia y los trenes . Pasaria muchas tardes sentado en la estacion viendo parar y salir los trenes mientras la lluvia golpea y empapa las vias.Me gusta ver como la gente se despide o llega y se saluda , me pregunto de donde vendran o a donde iran . El olor a cafe del bar , el silbato del jefe de estacion y el claquear de alguna maleta con ruedas todo un pasatiempo que disfrutaria a diario .
    Un amigo .Pedro

  2. Adelaida
    Oct 19, 2009

    ¡¡¡¡¡FELICIDADES!!!!!
    Que pases un buen día, hoy y el resto de los días del año.
    Hoy puede ser un buen día, imposible de recuperar, aprovecharlo o que pase de largo depende en parte de ti, dale día libre a la experiencia…. Siempre nos quedará Serrat
    Me hubiera gustado felicitarte sobre tu comentario de octubre, tu mes, pero a falta de pan buenas son tortas.

  3. Curra
    Oct 16, 2009

    yo tambien te leo y es un verdadero placer. Opino como Ramón, tambien quiero ver esas fotos. Lo mismo le tenemos que dar un repasito a las galerias. Y adelaida debería contar algo mas sobre su paseo en barcaza, suena muy apetecible. Aprovecho para mandarte un beso desde aquí (a Adelaida)
    Besitos

  4. Ramón
    Sep 28, 2009

    Me uno de forma solidaria a la opinión del Sr.Rodriguez exigiendo demostración fehaciente de lo expuesto mediante la pertinente aportación fotográfica. Es de egoístas que te quedes para uso exclusivo de tus retinas las experiencias vividas. Además, conocedor de tu afán didáctico, unas imágenes de los trenes con un pie de foto con su nombre, ilustraría a estos pobres ignorantes del mundo ferroviario.
    Y sí, te leemos. Pero el gozo de escribir está en eso, en escribir y dejar para la posteridad parte de de tu alma. Los que no te lean, no saben lo que se pierden.
    Un abrazo

  5. Adelaida
    Sep 25, 2009

    Pues unos al tren y otros al barco. Mientras te dabas un atracón de trenes, el mismo día navegaba yo en barcaza por el Canal de Castilla. Para los pocos que no lo conocen es, seguramente, la obra de ingeniería civil mas importante llevada a cabo en España entre los siglos XVIII y XIX. Mucho cereal en Castilla, malas comunicaciones y grandes dificultades para sacarlo de la meseta hacia Santander, propiciaron tan magna obra, pero antes de que se acabara, el FERROCARRIL se desarrollo de manera que hizo innecesaria la continuación de esta obra de ingeniería hasta su destino final, la salida al mar. ¡¡Es lo que tienen los trenes!! .
    Ves como si te leemos.

  6. Jose Rodríguez
    Sep 23, 2009

    Me alegra mucho saber que lo pasaste tan bien. Conociéndote sé lo mucho que a buen seguro disfrutaste. Hay que añadir que también seria un placer inmortalizar los momentos vividos con la cámara digital. Ahí quedan las fotos para quien quiera verlas. Y si, algunos leemos estos comentarios tan sabrosos, por cierto lo de las carreteras…..de pena. Seguramente alguien se estará forrando con el suministro y colocación de tantas y con frecuencia excesivas señales de tráfico. Menos mal que están incorporando en algunos modelos de coches la letura de las mismas para que no se nos olviden.

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