Un futuro para Soria (y II)

Desarrollo sostenible, el horizonte para Soria   (Del libro “Vías de Soria” páginas 264 a 267)   La provincia de Soria, la “marca Soria”, puede y debe situarse a la cabeza de los cultivos ecológicos de todas aquellas especies que su clima permita. Las poblaciones cultas y ricas de los países más desarrollados están preocupadas por llevar a sus mesas cereales, frutas y verduras que no hayan sido contaminadas químicamente en los distintos procesos de la producción. Lo mismo vale para la ganadería, mediante granjas que cumplan los postulados de las exigencias internacionales para considerar a sus reses y aves como ganadería ecológica, al igual que los productos que de ella se derivan. No sólo hay que producir en Soria, hay que transformar aquí, en industrias tecnológicamente avanzadas que den trabajo a sus gentes, previa la preparación y la adecuación profesional necesarias. Invertir en formación, universitaria y profesional, es garantizar el futuro. Seguir siendo punteros en la industria maderera que enriquece desde hace siglos a la Tierra de Pinares, facilitando el modelo comunal a otras provincias mediante la capacitación adecuada impartida en territorio soriano. Tener el respeto y el mimo hacia el medio ambiente, real, no de mera palabrería, como núcleo de cualquier actividad en la provincia. Atraer pequeñas empresas del sector tecnológico mediante ayudas para su implantación y puesta en funcionamiento, animando así a profesionales cualificados e integrando a las generaciones jóvenes de sorianos que terminan su etapa de estudios y que, de otro modo, tienen que emigrar a otras provincias. Facilitar a los viajeros fórmulas legales de alquiler de habitaciones para sus estancias más o menos cortas en el seno de familias que les permitan conocer mejor esta tierra y sus gentes, sin menospreciar ni competir deslealmente con los establecimientos dedicados a ello. Recuperar la gastronomía tradicional de cada comarca o pueblo sin  plebeyas modernizaciones que ya atosigan, desgraciadamente, en cualquier otro lugar, sin vanas cocinas de fusión, alimentos deconstruidos, clónicas vajillas de diseño, y precios para salir corriendo: autenticidad en los productos, en su preparación, en su presentación, sencillez y dignidad en el decorado y en el trato y precio razonable, ajustado a los costes y al legítimo beneficio. Propiciar los desplazamientos en vehículos de nula o baja contaminación. Estimular actividades culturales, deportivas y lúdicas que no supongan un atentado contra el paisaje, la fauna y la flora y, mucho menos, contra la placidez y tranquilidad de los moradores. Procurar atraer a personas interesadas por lo genuino: historia, patrimonio, naturaleza, idiosincrasia rural, renunciando al turismo de masas depredador de cuanto pisa que, en un solo día, pretende conocer cuatro provincias con todos sus monumentos. Salvar del olvido viejos oficios artesanos, labores domésticas y costumbres familiares que emocionen en su recuperación a sus practicantes y muestren su valor histórico a los jóvenes y visitantes. Restaurar, decidida pero cuidadosamente, el patrimonio de ciudades y pueblos, haciendo del propio proceso un fin en sí mismo. Procurar el embellecimiento, ajustado a cada localidad, de sus calles, plazas, casas, fuentes y caminos. Propiciar la recuperación de algún tramo de vía férrea ya en desuso para llevar a cabo la restauración y puesta en circulación de trenes con valor histórico, como pueda ser alguna vieja máquina de vapor y sus correspondientes coches y vagones de los muchos que se oxidan y son devastados por el calor, el frío, el olvido y el vandalismo en estaciones de no pocos rincones de España. Comunicar todo este conjunto de inquietudes, oportunidades y actividades en los millones de páginas de Internet adecuadas que llegan a los más recónditos confines del mundo, haciendo saber a sus lectores que Soria no es un destino turístico al uso, sino un delicado trozo de tierra castellana donde la historia universal ha dejado escritas epopeyas e hitos imborrables que hoy se ofrecen al estudio y disfrute de los contemporáneos, habitado por personas de bien, que aman la paz y disfrutan de la calma, que también saben derrochar alegría y jolgorio en sus fiestas típicas, que respetan al visitante que sabe respetar y cuidar lo visitado y que armonizan, sin rubor, tradición y modernidad, con el énfasis puesto en el amor permanente por el medio ambiente, lo que equivale a decir, en el amor a la vida.

Y una última sugerencia: integrarse en la red de ciudades lentas, movimiento nacido en Italia hace aproximadamente una década, que va ganando adeptos cada año y que puede ser el germen del regreso a un modelo de vida más acorde con la naturaleza humana: comer sano y despacio frente a la epidemia del modelo de comida rápida y basura; desplazarse a pie o en bicicleta siempre que sea posible, utilizando los automóviles de forma civilizada y sin agresividad; realizar deporte y ejercicio sosegadamente, disfrutando de ello, y no como mera competición desenfrenada o concurso de músculos; exigir y practicar una medicina más holística y humana que la que se padece en nuestros modernos hospitales saturados; amar y gozar de la sensualidad con tino, ritmo plácido y atención hacia el otro, sin hacer de ello una carrera competitiva o una actividad contrarreloj; educar a los niños con actitudes sosegadas y equilibradas; trabajar y estudiar el tiempo razonable dejando espacio cada día para el sosiego, la lectura, la charla, la convivencia y la reflexión; hacer que nuestras ciudades y pueblos sean apacibles para las personas que los habitan en lugar de horrendos álbumes de edificios impersonales y arterias por las que sólo circula un tráfico endiablado.

Sí, sin duda alguna, Soria tiene un futuro deslumbrante y envidiable. Sólo precisa que los sorianos decidan empezar hoy mismo a construirlo, dialogando, que es escuchar y aportar ideas, debatir, aceptar las limitaciones propias y ajenas, descubrir lo mejor de cada cual y ponerse manos a la obra con generosidad, entrega y tesón. Soria puede llegar a ser un referente universal de vida deseable. Así me lo parece y así lo deseo.

                      

1 Comentario

  1. Adelaida
    Abr 18, 2009

    Comparto cien por cien todas tus buenas intenciones para Soria, ya lo sabes y me pregunto si en estos días de incertidumbres y dificultades no deberíamos todos pensar en lo que podríamos mejorar en nuestro entorno. Las crisis no se superan esperando que papá estado lo arregle todo,todo, como dice un conocido anuncio, además ahora no está muy claro donde acaba el estado ¿En Moncloa? ¿En Bruselas? o quizás ¿En la Casa Blanca? Si todos intentáramos mejorar lo que tenemos mas cerca, Soria los sorianos, El Berrueco los de El Berrueco y mi casa strauss y yo, si le pusiéramos verdadero interés, seguro que lo conseguíamos mas rápido, claro que aquí sobran los que quieren hace dinero fácil y rápido, sin esfuerzo y a esos solo se les puede declarar personas no gratas y echarles fuera de nuestro círculo, cada uno del suyo.
    ¿Nos ponemos a ello?
    Os espero en la “Isla”

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