Veinte quince

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Veinte quince o si lo prefieres 2015. ¿Piensas tomarte muy en serio lo de hacer coincidir las doce uvas con cada campanada, saltar para recibir el año con el pie derecho, brindar con una pieza de oro dentro de la copa de cava o llevar puesta ropa interior de color rojo? ¿De verdad crees que hay que hacer todo eso cuando el reloj de la Puerta del Sol dé las doce de noche? ¿Qué significa eso? En realidad nada más que un mero consenso sin mayor significado. ¡Pura burocracia!

Para empezar, la medianoche no coincide con la hora oficial. En Marbella llevamos una hora y 20 minutos de adelanto en este tiempo y dos horas y 20 en verano. De modo que el cambio de año astronómico se producirá en nuestro pueblo cuando sea la 1.20 de la madrugada, después incluso de que lo celebren en Canarias. Pero además, como no somos el centro del mundo, el nuevo año ya están celebrándolo en estos momentos en Australia, Nueva Zelanda y muchos países asiáticos. Y después de nosotros, muchas horas después, lo seguirán celebrando en las Azores, Madeira, las Antillas y en todo el continente americano. Por tanto el cambio de año no es un instante sino un giro de la Tierra de 24 horas de duración. Por tanto, tómatelo con calma.

¿Y seguro que 2015? Otra vez nos creemos el centro del mundo. Los musulmanes están en 1436, los hindúes en 1937, los chinos en 4712 y los judíos en 5775, pero ni siquiera todos ellos cambian de año el 31 de diciembre. Y representan más de la mitad de nuestros convecinos terrícolas. Deberíamos obrar con menos chulería. Pero ni siquiera los cristianos estaríamos entrando en 2015 de haber contado los años exactamente desde el nacimiento de Jesucristo. ¡Tampoco nació el 24 de diciembre! Lo que te digo, todo esto no es más que un burdo consenso político.

No pretendo con estas pamplinadas aguarte la fiesta. Si te has gastado un pastón en la cena, los postres, los adornos, un vestido nuevo, unos taconazos de escándalo, la entrada para un macro cotillón con cena y recena, o simplemente has conseguido plaza en un hotelito rural romántico para pasarla con tu nueva pareja, no te prives, no le eches cuentas a cuanto digo. Pásalo en grande, ríete de ti mismo e incluso de los demás sin que se note. Eso sí, no hagas demasiados planes para el próximo año, no vuelvas a pagar la entrada en un gimnasio que luego no volverás a pisar, ni te matricules en una academia de inglés a la que no volverás apenas se anuncie el carnaval; tampoco te gastes la pasta en una dieta milagro para perder les centímetros cúbicos de grasa que estás atesorando estos días. Déjalo estar. Aprende de la experiencia. Diviértete pero no te engañes otra vez

Ahora bien, si por cualquier causa no puedes hacer todo aquello que dicen que da buena suerte hacer escrupulosamente cuando dan las doce, no te agobies. Ya sabes que las doce, lo que se dice las doce puedes elegirlas a tu gusto: las astronómicas, las canarias, las del anticiclón de las Azores, las americanas del Este o del Oeste, las chinas… ¡incluso las tuyas propias! Cuando mejer te venga, toma un cencerro y un buen palo y junto a tu gente os vais turnando: unos dan las campanadas, otros comen las uvas, otros saltan con el pie derecho, otros brindan con burbujas y otros enseñan la ropa interior de color rojo. Y a vivir que son dos días. ¡Feliz Año Nuevo!

Artículo que se emite hoy por Onda Cero Marbella.

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1 Comentario

  1. Jose
    Dic 31, 2014

    Pues eso, que Feliz Año nuevo a todos.

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