Verano, deporte y política

Juegos-Olímpicos

Quienes esperábamos el verano para relajarnos un poco y abandonarnos al dolce far niente, este año lo tenemos claro salvo que nuestra cartera nos permita tomar un avión a las antípodas a primeros de junio y perdernos en el invierno austral hasta que se despida agosto. Permanecer en nuestro país será incompatible con la tranquilidad, el diálogo sosegado, las tardes silenciosas y los medios informativos en plan zen.

El azar ha querido que el 10 de junio se produzca, como diría una exministra de levantino recuerdo, una conjunción planetaria para que coincidan en ese mismo viernes el comienzo de la Eurocopa, la campaña electoral y, para los residentes en nuestra Marbella de planes urbanísticos imposibles, la víspera del santo patrón. Ahí es nada, en la misma semana: feria mayor, pegada de insultos, que me diga de carteles, y adquisición masiva de cerveza y papas fritas para mantenernos pegados al televisor durante un mes.

Superada la resaca de la feria, quien la supere, tendremos que afrontar dos semanas enteritas de campaña electoral, es decir de suplicio de mentiras, escarnios y zafiedades, alternado con el lenguaje gritón y sobresaltado de los locutores deportivos narrando los partidos de la fase de grupos de la Eurocopa de fútbol que se celebrará en el país vecino del norte. Como en política nunca se sabe, cabría esperar que la marcha del fútbol altere los resultados del 26 de junio, con otra conjunción planetaria: domingo de elecciones y de dos partidos de octavos de final. ¿Influirá en la abstención?

La semana poselectoral seguirá siendo un alternancia de declaraciones inútiles e interesadas aunque no interesantes, con retransmisión de partidos cada vez más apasionantes porque, ¡ay!, el domingo 10 de julio es la final del acontecimiento futbolístico más importante de Europa. Unos pocos días de sopor playero para llegar al 19 en que se constituirán las Cortes Generales; la Cámara Alta no suele dispensar mayores sorpresas pero de la Baja todo se puede esperar con la entrada de las nuevas generaciones al circo parlamentario: bebés atónitos, besos bucales calculados, toques de nalga cariñosos, en fin, ese martes comienza de nuevo la verborrea negociadora y el cambalache.

¡Al menos, agosto será ya tranquilo! ¿Tranquilo? El Jefe del Estado no se podrá ir a sus habituales vacaciones mallorquinas porque tendrá que empezar su ronda de llamadas. Dada la inoperancia de estas audiencias y lo pesado que deben de resultar tanto para el anfitrión como para los visitantes les sugiero que las sustituyan por mensajes de guasap. La Casa Real puede crear un grupo con los líderes de los grupos parlamentarios y lanzar la pregunta general: “A ver, ¿quién está dispuesto a pactar la investidura con quién?” Recibirá una ristra de emoticonos con carcajadas y dedos haciendo la peineta. Dejará pasar un tiempo prudencial para volver a hacer la pregunta por segunda vez: “Venga bah, que ya me están saliendo canas, que no puedo llegar al discurso de Navidad con el mismo gobierno en funciones que el del año pasado, ¿alguien se anima?” Nueva serie de emoticonos esta vez con cañas de cerveza y botellas de champán. Mariano, que no está tan suelto con los simbolitos escribirá: “Majestad, espere hasta final de mes que el 5 empiezan los Juegos Olímpicos; ya después si eso…” Y como malos estudiantes, todo quedará para septiembre, de momento. Tampoco está descartado tener que repetir curso. Uf, qué cansino.

Artículo emitido hoy por Onda Cero Marbella.

2 Comentarios

  1. Javier
    May 8, 2016

    Lo que nos cuesta que algunos se ganen la vida!
    Siempre queda el refugio de un buen libro

  2. Adelaida
    May 4, 2016

    Toy agota.

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